La piel no solo envejece por la aparición de arrugas. Con el paso de los años, especialmente a partir de los 40, el rostro empieza a perder definición, la luminosidad se atenúa y la sensación de elasticidad va desapareciendo poco a poco. Es un proceso natural, pero también una señal ...
La piel no solo envejece por la aparición de arrugas. Con el paso de los años, especialmente a partir de los 40, el rostro empieza a perder definición, la luminosidad se atenúa y la sensación de elasticidad va desapareciendo poco a poco. Es un proceso natural, pero también una señal de que la piel necesita reforzar su estructura desde el interior.
Para Raquel González, cosmetóloga y fundadora de Byoode, hablar de firmeza va mucho más allá del efecto tensor. "Una piel firme es una piel que se renueva correctamente, mantiene una buena arquitectura y está protegida frente al daño oxidativo diario", explica. Por eso propone una rutina basada en una combinación de tres ingredientes que considera imprescindibles: retinal, DMAE y vitamina C.
El primero de ellos, el retinal, es uno de los activos antiedad más completos. Aunque suele asociarse al tratamiento de las arrugas o las manchas, también desempeña un papel clave en la firmeza gracias a su capacidad para estimular la renovación celular. Según Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, este derivado de la vitamina A actúa hasta 11 veces más rápido que el retinol, ayudando a mejorar la densidad, la textura y la calidad de la piel.
Si el retinal trabaja desde la renovación celular, el DMAE destaca por su efecto sobre la firmeza visible. Se trata de uno de los activos más representativos de Perricone MD y uno de los ingredientes más valorados cuando el objetivo es conseguir un rostro con mayor definición.
Mireia Fernández, directora dermocosmética de la firma, explica que el DMAE no busca generar una sensación pasajera de tirantez, sino favorecer una piel que se perciba más compacta, lisa y con mejor soporte. Es especialmente interesante cuando empiezan a difuminarse el contorno mandibular o la firmeza del cuello.
El tercer pilar de esta rutina es la vitamina C. Más allá de su conocida capacidad para aportar luminosidad, desempeña una función esencial en el mantenimiento de la estructura cutánea. "Antes de que aparezca la flacidez, la piel suele perder calidad, resistencia y capacidad de recuperación", señala Raquel González.
Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, recuerda además que este antioxidante ayuda a proteger frente al estrés oxidativo y participa en los procesos relacionados con la síntesis de colágeno, una proteína imprescindible para mantener la piel firme y elástica.
La conclusión de las expertas es clara: combatir la flacidez no consiste únicamente en tensar la piel, sino en reforzar sus mecanismos naturales de renovación, protección y soporte. Y, para ello, retinal, DMAE y vitamina C forman una combinación capaz de actuar de manera complementaria.