La inteligencia artificial ya no solo ayuda a resolver deberes o buscar información. Para muchos adolescentes también se ha convertido en un espacio donde expresar preocupaciones, gestionar emociones o buscar respuestas cuando atraviesan momentos difíciles. Así lo refleja un estudio elaborado por GoStudent en España entre 500 padres y madres y ...
La inteligencia artificial ya no solo ayuda a resolver deberes o buscar información. Para muchos adolescentes también se ha convertido en un espacio donde expresar preocupaciones, gestionar emociones o buscar respuestas cuando atraviesan momentos difíciles.
Así lo refleja un estudio elaborado por GoStudent en España entre 500 padres y madres y 500 menores de entre 11 y 17 años. Según los datos, el 43% de los adolescentes reconoce haber hablado con un chatbot de IA sobre sentimientos como la soledad, la ansiedad o la tristeza antes de acudir a un padre, un amigo, un profesor u otra persona de confianza. Además, casi tres de cada diez (28%) afirman haberlo hecho en más de una ocasión.
Los temas relacionados con el ámbito escolar son los que más consultas generan. Entre quienes han utilizado un chatbot para cuestiones personales, el 42% buscó ayuda por problemas con las notas, la presión académica o conflictos con profesores. Las dudas sobre amistades o relaciones personales ocupan el segundo lugar (21%), mientras que un 9% consultó cuestiones directamente relacionadas con su salud mental o bienestar emocional.
La rapidez y la sensación de privacidad parecen ser algunos de los principales motivos detrás de este cambio de hábitos. El 29% de los adolescentes asegura que los chatbots responden más rápido que una persona, el 28% valora que estén disponibles en cualquier momento y el 22% destaca que "no cuentan a nadie" lo que les explica. Además, un 17% admite que prefiere recurrir a la IA porque teme sentirse juzgado por un adulto.
Uno de los datos que más inquietud despierta es que el 66% de los adolescentes que han consultado a un chatbot sobre sus emociones asegura haber seguido en alguna ocasión los consejos recibidos. De ellos, el 43% reconoce que nunca comentó esas conversaciones con un adulto de confianza.
Esta situación contrasta con la percepción de muchas familias. El estudio muestra que el 57% de los padres y madres cree que sus hijos nunca les han contado haber hablado con un chatbot sobre problemas personales, lo que evidencia una importante brecha entre el uso real de estas herramientas y el conocimiento que tienen los adultos.
La preocupación también se refleja en la demanda de una mayor regulación. El 88% de los progenitores considera que debería haber restricciones para el uso de chatbots de inteligencia artificial por parte de menores de 16 años y, dentro de este grupo, un 38% apuesta directamente por prohibir su utilización. Entre los principales temores destacan la dependencia excesiva de estas herramientas (30%) y el riesgo de que los adolescentes sigan consejos erróneos o poco adecuados (28%).
Para Felix Ohswald, CEO de GoStudent, estos datos muestran que la IA ha ampliado su papel en la vida de los jóvenes mucho más allá del aprendizaje. El directivo insiste en que estas herramientas pueden ser útiles como apoyo, pero nunca deberían sustituir la conversación con adultos de confianza ni el desarrollo del pensamiento crítico para valorar la calidad de las respuestas que ofrecen.