Cómo hacer que las legumbres apetezcan y no falten en tu mesa

Sonia Baños

Las legumbres lo tienen todo para ser las protagonistas de nuestra cocina: son baratas, saludables, saciantes y de las cosas más sostenibles que podemos comer. Y, sin embargo, muchas las tienen relegadas al potaje de invierno, ese plato contundente que da pereza en cuanto sube la temperatura.

14/07/2026

En esvivir.com queremos rescatarlas de esa fama de comida pesada y aburrida, porque con un poco de imaginación las legumbres dan muchísimo juego, también en verano y en versiones ligeras que apetecen de verdad.Por qué las tenemos tan arrinconadasEl problema de las legumbres no es la legumbre en sí, sino ...

En esvivir.com queremos rescatarlas de esa fama de comida pesada y aburrida, porque con un poco de imaginación las legumbres dan muchísimo juego, también en verano y en versiones ligeras que apetecen de verdad.

Por qué las tenemos tan arrinconadas

El problema de las legumbres no es la legumbre en sí, sino la idea fija que tenemos de cómo se comen. Las asociamos al cocido, a la fabada, a platos calientes y abundantes que pegan en pleno enero pero no apetecen el resto del año. Esa visión tan estrecha hace que una de las opciones más completas y económicas de la cocina quede reducida a un par de recetas de temporada fría.

La realidad es que los garbanzos, las lentejas, las alubias o los guisantes admiten infinitas preparaciones, muchas de ellas frescas y ligeras. El secreto está en separarlas mentalmente del guiso de cuchara y empezar a verlas como un ingrediente versátil más, que puede ir en ensalada, en crema fría, en hummus o salteado. Una vez se hace ese cambio de chip, las posibilidades se multiplican.

Formas de prepararlas que sí apetecen

Aquí va lo práctico, porque la teoría está muy bien pero lo que cambia las cosas es tener ideas concretas a las que recurrir:

  • En ensalada templada o fría: garbanzos o lentejas con tomate, pepino, cebolla, un buen aceite y hierbas frescas hacen un plato completo y refrescante, perfecto para el verano.

  • En forma de crema fría, como un hummus de garbanzos o de remolacha, ideal para untar o como entrante ligero.

  • Salteadas con verduras y especias, que las convierten en un plato rápido y sabroso lejos del guiso tradicional.

  • En hamburguesas o albóndigas vegetales, que gustan especialmente a los niños y son una buena forma de introducirlas sin resistencias.

Y un truco que lo facilita todo: tener botes de legumbre ya cocida en la despensa. La versión en conserva es perfectamente saludable, solo hay que escurrirla y enjuagarla bien, y resuelve una comida en minutos. Para quien prefiera cocerlas en casa, hacer una buena cantidad y congelarla en raciones evita tener que planificar con horas de antelación.

Un básico que merece volver a tu mesa

La conclusión es clara: las legumbres no son comida de invierno ni un plato pesado por naturaleza, sino uno de los alimentos más completos, baratos y versátiles que existen, y depende de nosotras sacarles partido. Cambiar la forma de prepararlas, apostar por versiones frescas y tener siempre algunas cocidas a mano basta para que dejen de faltar en tu mesa durante todo el año. Comer legumbres varias veces por semana es de las decisiones más sensatas que puedes tomar por tu salud y por tu bolsillo, y resulta mucho más apetecible de lo que su fama anticuada hace creer. Solo hay que darles una oportunidad más allá del potaje.




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