En esvivir.com queremos aclarar este tema, porque el problema no suele ser que nada funcione, sino que no todas las ojeras son iguales y, por tanto, no se tratan igual. Saber de qué tipo son las tuyas es el primer paso para dejar de gastar dinero en lo que no ...
En esvivir.com queremos aclarar este tema, porque el problema no suele ser que nada funcione, sino que no todas las ojeras son iguales y, por tanto, no se tratan igual. Saber de qué tipo son las tuyas es el primer paso para dejar de gastar dinero en lo que no te va a servir.
Aunque a simple vista parezcan lo mismo, existen distintos tipos de ojeras con causas muy diferentes, y de ahí que un mismo producto funcione de maravilla en una persona y no haga nada en otra. Reconocer la tuya es sencillo si te fijas:
Las ojeras de pigmentación tienen un tono marrón y se deben a un exceso de melanina en la zona; suelen ser hereditarias o más frecuentes en pieles morenas.
Las ojeras vasculares se ven azuladas o moradas y aparecen porque la piel del contorno es muy fina y deja translucir los vasos sanguíneos; empeoran con el cansancio y la falta de sueño.
Las ojeras estructurales no son tanto un cambio de color como una sombra que se forma por el hueco natural bajo el ojo, y se acentúan con la edad al perder volumen la zona.
Muchas mujeres tienen, en realidad, una combinación de varios tipos, lo que explica por qué un solo remedio rara vez lo soluciona todo.
Una vez identificado el tipo, las soluciones se vuelven más lógicas. Las ojeras de pigmentación responden a activos que regulan la melanina, como la vitamina C o ciertos despigmentantes, y sobre todo a la protección solar diaria en la zona, porque el sol las oscurece. Las vasculares mejoran con el descanso, con la hidratación y con activos como la cafeína o la vitamina K, que ayudan a la circulación, además de con el frío, que desinflama. Las estructurales son las más difíciles de tratar con cosmética, porque el problema es de volumen y no de color, y ahí lo que más ayuda es el maquillaje bien aplicado o, en casos concretos, los tratamientos médicos.
En cuanto a lo que es perder el tiempo, conviene no esperar milagros de una sola crema, por cara que sea, ni creer que dormir una noche más lo resolverá todo si tus ojeras son de pigmentación. Los remedios caseros tipo rodajas de pepino refrescan, pero su efecto es momentáneo. Y el corrector, bien elegido, sigue siendo el aliado más rápido y honesto: un tono ligeramente melocotón o salmón neutraliza el azulado y el morado mucho mejor que un corrector claro normal, que solo aporta un efecto grisáceo.
La conclusión práctica es sencilla: antes de comprar nada, observa tus ojeras a la luz del día y averigua de qué tipo son. A partir de ahí, podrás elegir lo que de verdad tiene sentido para tu caso en lugar de probar a ciegas. El descanso, la hidratación y la protección solar ayudan en casi todos los casos y son gratis o casi; el resto, depende. Y si después de cuidarte siguen ahí, recuerda que unas ojeras no dicen nada de tu valía ni de tu belleza, y que un buen corrector está siempre de tu lado los días en que quieras disimularlas.