Una liposucción a mitad de precio. Vuelo, hotel de cinco estrellas y quirófano incluidos en el mismo paquete. El postoperatorio, con vistas al Bósforo. El turismo estético low cost ha convertido la cirugía en un producto de catálogo: mismo resultado, mitad de presupuesto, todo resuelto en una semana de vacaciones. Raquel García, directora de ...
Una liposucción a mitad de precio. Vuelo, hotel de cinco estrellas y quirófano incluidos en el mismo paquete. El postoperatorio, con vistas al Bósforo. El turismo estético low cost ha convertido la cirugía en un producto de catálogo: mismo resultado, mitad de presupuesto, todo resuelto en una semana de vacaciones.
Raquel García, directora de Clínica Ibiza, nos comenta que los cirujanos plásticos españoles llevan meses observando un patrón que rara vez aparece en las fotos de Instagram del "antes y después".
Los países objeto de deseo del turismo quirúrgico
Para Raquel García, Turquía es el número uno, sobre todo para el injerto capilar y también para la nariz. "Para la cirugía del cuerpo, glúteos o liposucción, la gente mira a Latinoamérica, con Colombia a la cabeza", responde. Y dentro de Europa siempre hay quien busca el país más barato. Pero "casi nadie viaja buscando mejor medicina, se viaja por precio. El gancho es el ahorro, no la seguridad".

Las consecuencias de una "mala" operación estética
Cuando un cirujano español recibe en consulta a alguien que se operó fuera, el desenlace habitual no es bueno: según una encuesta a profesionales del sector, 9 de cada 10 han tenido que atender a pacientes descontentos con el resultado.
El problema no se queda en la consulta privada: 7 de cada 10 especialistas consultados han tenido que resolver, dentro de la sanidad pública, una urgencia derivada de una de estas cirugías hechas en el extranjero.
Según la experta, no es lo habitual, pero cuando algo sale mal, "encontramos infecciones, cicatrices, asimetrías, resultados que luego hay que reparar. Y el problema de fondo es que te operan y te mandan a casa enseguida, justo cuando empieza lo delicado, sin nadie que te haga el seguimiento".

Por experiencia, la profesional comenta que reparar sale más caro, más largo y a veces ya no hay marcha atrás. El ahorro del principio se evapora entero.
En Clínica Ibiza lo que más les llega para reparar es el injerto capilar que vuelve de Turquía: con la línea muy artificial o la zona donante castigada. "También rellenos mal puestos, que si son reabsorbibles se pueden disolver. Pero soy honesta: hay cosas que ya no tienen un arreglo fácil, y cada caso depende de cada paciente. Por eso insisto tanto en ir con cabeza antes de salir corriendo a operarse fuera", recuerda.
Además, señala que volar muchas horas justo antes o después de una cirugía larga no es nada bueno. Esa mezcla multiplica por tres el riesgo de sufrir un trombo pulmonar o una embolia grasa — precisamente las dos complicaciones que con más frecuencia acaban en muerte tras una liposucción.

Una de cada cuatro personas que necesita corregir una cirugía hecha fuera termina necesitando no una, sino dos o más operaciones adicionales para solucionarlo. Las áreas donde más se complica todo son justo las que más se piden: contorno corporal y abdomen acumulan en torno al 90% de los casos problemáticos, con la abdominoplastia a la cabeza y, algo por detrás, la liposucción y el aumento de glúteos.
Según Raquel García, después de los embarazos o con la menopausia, lo que más piden las mujeres a partir de 40 años son abdominoplastias y el aumento o elevación de pecho, para recuperar lo que el cuerpo les ha cambiado.
"Yo siempre lo planteo igual: primero una buena valoración, sin prisa y sin empujar a nadie al quirófano. A veces la solución es la cirugía y a veces no hace falta llegar tan lejos. Menos, pero bien pensado".