Cada año España registra más noches en las que el termómetro no baja de los 20º. El calentamiento global y el aumento de las temperaturas medias, provocan episodios de calor extremo cada vez más tempranos y prolongados.Las altas temperaturas son uno de los principales enemigos del descanso durante el verano. ...
Cada año España registra más noches en las que el termómetro no baja de los 20º. El calentamiento global y el aumento de las temperaturas medias, provocan episodios de calor extremo cada vez más tempranos y prolongados.
Las altas temperaturas son uno de los principales enemigos del descanso durante el verano. La evidencia científica señala que, para iniciar el sueño, el organismo necesita reducir su temperatura corporal aproximadamente un grado centígrado. Si el ambiente o la propia superficie de descanso dificultan esa pérdida de calor, el sueño tarda más en llegar y disminuye su calidad.
No solo la temperatura del dormitorio es importante
Organismos internacionales como la National Sleep Foundation, concretan que la temperatura ideal del dormitorio debe rondar entre los 18 y 21 ºC. A partir de ese rango aumentan las dificultades para conciliar el sueño y mantenerlo de forma continuada. Además, la literatura médica también ha demostrado que dormir en ambientes excesivamente cálidos reduce el tiempo total de descanso y afecta especialmente a las fases más reparadoras del sueño, como el sueño profundo (N3) y la fase REM. Una premisa descrita por la revista Sleep Medicine Reviews.
Aún así, no solo es importante regular la temperatura de la habitación. Durante la noche se genera un microclima entre el cuerpo y el colchón que influye directamente en la capacidad del organismo para alejar el calor. Cuando los materiales retienen temperatura y humedad, aumenta la sensación de calor, la sudoración y los despertares nocturnos.
"Muchas personas piensan que para dormir mejor en verano basta con encender el aire acondicionado, pero el colchón desempeña un papel muy de importante. Si la superficie de descanso no favorece la ventilación, el cuerpo sigue acumulando calor y tiene más dificultades para alcanzar un sueño realmente reparador", explica Elena Fernández, fundadora de Morfeo.
Tecnología que favorece el descanso
Para mejorar el confort térmico durante el descanso, la Sociedad Española del Sueño (SES) recomienda no solo mantener la habitación entre 18 y 21 °C también utilizar ropa de cama ligera. En lo relativo a colchones, existen distintas soluciones que facilitan la circulación del aire y la evacuación del calor corporal. Desde la empresa española Morfeo comparten sus recomendaciones:
En cuanto a las almohadas, toma nota de estas posibilidades:
La ropa de cama: un básico a tener en cuenta
No solo el colchón y la almohada te ayudarán a conseguir el confort térmico deseado, también la ropa de cama se convierte en un secundario a tener en cuenta. Entre los materiales más recomendables están:
Y es que, el confort térmico ya no depende únicamente de la climatización del dormitorio. Hoy sabemos que los materiales del colchón, las almohadas y la ropa de cama pueden son clave en la calidad del descanso, especialmente en un contexto en el que las noches tropicales son cada vez más frecuentes.