Bien utilizados y siempre acompañados de una correcta protección solar, estos ingredientes pueden convertirse en grandes aliados para mantener la piel luminosa, uniforme y saludable durante los meses de mayor exposición al sol."Ácidos exfoliantes, vitamina C y retinoides tienen más sentido que nunca en verano", afirma Raquel González, cosmetóloga y ...
Bien utilizados y siempre acompañados de una correcta protección solar, estos ingredientes pueden convertirse en grandes aliados para mantener la piel luminosa, uniforme y saludable durante los meses de mayor exposición al sol.
"Ácidos exfoliantes, vitamina C y retinoides tienen más sentido que nunca en verano", afirma Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. Junto a especialistas de Dermalogica, Perricone MD y Medik8, desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre el cuidado de la piel en esta época del año.
Con el calor, la piel acumula más sudor, restos de protector solar, contaminación y células muertas. Prescindir por completo de la exfoliación puede favorecer la aparición de un tono apagado, poros obstruidos o textura irregular.
Las expertas recomiendan exfoliar la piel entre dos y tres veces por semana, adaptando la frecuencia y el tipo de ácido a las necesidades de cada persona. Los ácidos láctico, mandélico o salicílico —en pieles grasas—, así como la gluconolactona para las más sensibles, permiten renovar la piel sin comprometer su barrera cutánea. El mejor momento para aplicarlos es por la noche y, al día siguiente, reforzar la fotoprotección.
Uno de los falsos mitos más repetidos es que la vitamina C provoca manchas durante el verano. Las especialistas lo desmienten de forma rotunda.
Este potente antioxidante ayuda a combatir el estrés oxidativo provocado por la radiación solar, la contaminación y el calor, además de aportar luminosidad, unificar el tono y contribuir a prevenir la hiperpigmentación. Aunque no sustituye al protector solar, sí complementa su acción y ayuda a que la piel llegue al final del verano con un aspecto más uniforme y saludable.
El retinol continúa siendo uno de los ingredientes que más dudas genera cuando aumentan las temperaturas. Sin embargo, las expertas recuerdan que no es un activo fotosensibilizante, sino fotosensible: la luz puede degradarlo, por lo que debe aplicarse por la noche, pero no aumenta por sí mismo el riesgo de manchas.
Si la piel ya está acostumbrada a utilizar retinoides y los tolera correctamente, no existe motivo para suspenderlos durante el verano. Al contrario, su capacidad para estimular la renovación cutánea y mejorar la calidad de la piel puede resultar especialmente beneficiosa en una época en la que la radiación solar incrementa el daño oxidativo.
La clave, coinciden las especialistas, no está en eliminar estos ingredientes de la rutina, sino en utilizarlos de forma adecuada, respetando la tolerancia de cada piel y manteniendo una protección solar diaria y constante. Porque cuidar la piel en verano no consiste en renunciar a los activos más eficaces, sino en aprender a utilizarlos de la manera correcta.