Tensión arterial: las claves para evitar mareos y desmayos este verano

Ángela Zorrilla

El verano de 2026 está dejando temperaturas excepcionalmente altas y, con ellas, aumenta un riesgo del que se habla mucho menos que de los golpes de calor: las bajadas de tensión. Mareos, somnolencia, debilidad o incluso desmayos pueden ser la consecuencia de la combinación entre calor, deshidratación y exposición prolongada al sol.

05/08/2026

En verano, el organismo debe realizar un importante esfuerzo para mantener estable su temperatura corporal, un proceso que puede favorecer descensos de la presión arterial, especialmente en personas mayores, pacientes con hipertensión en tratamiento o quienes permanecen muchas horas expuestos al calor.La explicación está en la propia respuesta del cuerpo. ...

En verano, el organismo debe realizar un importante esfuerzo para mantener estable su temperatura corporal, un proceso que puede favorecer descensos de la presión arterial, especialmente en personas mayores, pacientes con hipertensión en tratamiento o quienes permanecen muchas horas expuestos al calor.

La explicación está en la propia respuesta del cuerpo. Cuando aumentan las temperaturas, los vasos sanguíneos se dilatan para facilitar la pérdida de calor, lo que reduce la resistencia al paso de la sangre y puede hacer descender la tensión arterial. A ello se suma la sudoración, indispensable para refrigerar el organismo, pero que también provoca la pérdida de agua y minerales. Si estos líquidos y electrolitos no se reponen adecuadamente, disminuye el volumen sanguíneo y aumenta el riesgo de sufrir hipotensión.

Aunque existen personas especialmente vulnerables, controlar la tensión arterial durante el verano es una recomendación válida para toda la población. La Fundación Española del Corazón aconseja medirla al menos dos veces por semana durante esta época del año, especialmente en periodos de calor intenso. No es una recomendación menor: la Organización Mundial de la Salud considera el calor extremo una de las principales amenazas para la salud derivadas del cambio climático.

"En verano pasamos más tiempo al aire libre y el organismo tiene que adaptarse continuamente a las altas temperaturas. Aunque asociemos esta época al descanso y al bienestar, el calor también puede favorecer bajadas de tensión. Por eso, la prevención es fundamental. Si aparecen mareos, sensación de debilidad o inestabilidad, lo recomendable es detener la actividad, buscar un lugar fresco e hidratarse cuanto antes para evitar que los síntomas progresen", explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.

6 hábitos para cuidar tu tensión arterial

  • Asegurar una hidratación constante. Mantener una buena hidratación ayuda a compensar la pérdida de líquidos producida por la sudoración y favorece la estabilidad de la presión arterial. Lo recomendable es beber agua de forma regular, incluso sin sensación de sed, ajustando la cantidad según la exposición al calor o la actividad física. También conviene evitar consumirla muy fría y moderar el alcohol, las bebidas azucaradas y la cafeína, ya que pueden favorecer la deshidratación.
  • Priorizar una alimentación ligera y de fácil digestión. Seguir un patrón de dieta mediterránea, rico en frutas, verduras, legumbres y frutos secos, favorece el funcionamiento del sistema cardiovascular. Además, es aconsejable limitar el consumo de alimentos ultraprocesados ricos en sodio y evitar comidas muy copiosas, que pueden favorecer la sensación de cansancio y los mareos.
  • Mantener una buena higiene del sueño. Dormir entre siete y nueve horas contribuye al correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. También es recomendable evitar cenas copiosas, ejercicio intenso antes de acostarse y limitar las siestas a un máximo de 30 minutos para no alterar el descanso nocturno.
  • Limitar la exposición solar y los cambios bruscos de temperatura. Evitar el sol durante las horas centrales del día, permanecer en espacios frescos y reducir los cambios bruscos entre exteriores muy calurosos e interiores con aire acondicionado ayuda a disminuir la carga que soporta el sistema cardiovascular.
  • Evitar la actividad física en las horas de más calor. Durante el verano es preferible realizar ejercicio a primera hora de la mañana o al atardecer. También conviene reducir la intensidad de los entrenamientos y evitar esfuerzos prolongados cuando las temperaturas son elevadas.
  • Cuidar la gestión del estrés. El estrés y el calor pueden afectar simultáneamente al sistema cardiovascular. Incorporar momentos de descanso, técnicas de respiración o relajación y respetar los tiempos de desconexión ayuda al organismo a adaptarse mejor a las altas temperaturas.
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