Tras las vacaciones, no es momento de incorporar un montón de activos o rutinas de belleza larguísimas para paliar los malos hábitos veraniegos. Así lo cree Silvia Oliete, facialista con más de tres décadas de trayectoria y fundadora de los centros de belleza Blauceldona, quien revela las cinco pautas básicas ...
Tras las vacaciones, no es momento de incorporar un montón de activos o rutinas de belleza larguísimas para paliar los malos hábitos veraniegos. Así lo cree Silvia Oliete, facialista con más de tres décadas de trayectoria y fundadora de los centros de belleza Blauceldona, quien revela las cinco pautas básicas para contar con una piel a punto en cada momento. Así es posible restaurar la barrera cutánea, combatir el fotoenvejecimiento y prolongar el resplandor estival.
Oliete propone las siguientes fases:
- Limpieza ultrasuave.
- Hidratación profunda y reparación de la barrera cutánea.
- Exfoliación química.
- Uso gradual de activos transformadores.
- Protección solar todo el año.
Limpieza suave
La radiación solar debilita la capa lipídica natural de la piel y engrosa la capa córnea. Los jabones tradicionales con sulfatos o pH alcalino barren los escasos lípidos restantes, dejando la epidermis desprotegida, tirante y vulnerable a las bacterias.
- A medida que suben las temperaturas, la dermis produce más sebo para defenderse de la deshidratación. Si se limpia en exceso con fórmulas desecantes, la piel activará un mecanismo de defensa que generará aún más grasa. A partir de ahí, surge el temido acné postvacacional.
- Los poros se hallan saturados por la amalgama de sudor, células muertas y filtros solares resistentes al agua. Es necesario optar por un limpiador suave, como una crema o espuma, que disuelva estas impurezas por afinidad, sin necesidad de frotar ni agredir el tejido. Esta higiene respetuosa libera los poros obstruidos sin inflamar la piel. Este es un paso fundamental para que los tratamientos reparadores e hidratantes actúen con máxima eficacia.

Hidratación profunda
La hidratación intensiva y la restauración de la barrera cutánea son fundamentales para recuperar la salud de la piel tras el periodo estival. Durante las vacaciones, el sol, el viento y el calor evaporan el agua de las capas internas, dejando el tejido deshidratado y rígido. A la vez, el cloro de las piscinas y la sal marina disuelven los lípidos de la epidermis, dando paso a un rostro sensible, descamado y expuesto a irritaciones. Todo ello, acentúa las líneas de expresión causadas por el fotoenvejecimiento y promueve la formación de manchas.
- Para revertir este daño en el rostro, Oliete aconseja aplicar un sérum de ácido hialurónico de varios pesos moleculares sobre la piel ligeramente húmeda, sellando dicha humedad con cremas enriquecidas con ceramidas, niacinamida y ácidos grasos.
- Por su parte, la piel corporal, más gruesa y propensa a la descamación en piernas, brazos y escote, exige un ritual estratégico: extender bálsamos con urea, manteca de karité o aceites de almendras justo al salir de la ducha. Este gesto atrapa la humedad y potencia la absorción, prestando especial atención a zonas críticas como codos y talones.
Exfoliación química controlada
Coincidiendo con el verano, la piel activa un mecanismo de defensa que engrosa su capa más externa, dando pie a un aspecto opaco, áspero y desvitalizado.
- Para revertir este proceso, la exfoliación química y/o enzimática se convierte en la gran aliada: desprende las células muertas acumuladas y libera los poros saturados por los filtros solares sin la agresión ni la fricción de los tradicionales gránulos físicos.
- En el rostro, la clave reside en el uso nocturno y progresivo de alfahidroxiácidos (AHA), como el ácido glicólico para aportar una luminosidad inmediata, o el ácido láctico si se busca una acción más suave e hidratante.
- Por su parte, la renovación corporal requiere fórmulas específicas en formato loción o gel enriquecidas con ácido salicílico (BHA) o gluconolactona. Su aplicación en zonas propensas a la aspereza, como brazos, piernas y espalda, promueve un recambio celular homogéneo que unifica el tono y difumina las manchas solares.

Reincorporación gradual de activos
Tras el verano, la piel se halla más vulnerable y deshidratada, lo que desaconseja el uso inmediato y diario de ingredientes potentes.
- Reintroducirlos de forma progresiva es crucial para evitar reacciones adversas en una piel que necesita, sobre todo, reparación y rehidratación.
- Para ejecutar esta transición de manera correcta en el rostro, se pueden aplicar los sérums y cremas con vitamina C habituales. Si durante el verano, ayudaron a minimizar la acción negativa de los radicales libres, ahora seguirán enfocadas en luchar contra la degradación del colágeno. También servirán para regular la melanogénesis y lograr que la pérdida del bronceado sea progresiva y luminosa.
- Una vez que el bronceado se haya difuminado, será el momento ideal para reintroducir aquellos principios activos de acción profunda.
Protección solar todo el año
El quinto y último paso es mantener la protección solar como un hábito obligatorio durante todo el año. La radiación ultravioleta A (UVA), responsable del envejecimiento prematuro, incide con la misma intensidad en otoño e invierno.
- Tras someter la piel a procesos de renovación celular con ácidos y retinol, el nuevo tejido expuesto es sumamente vulnerable. El hecho de prescindir del filtro solar anularía por completo los beneficios de los pasos anteriores.
- Para el rostro, la aplicación correcta exige un fotoprotector de amplio espectro (SPF 50) que se adapte perfectamente al tipo de piel, extendiendo la cantidad equivalente a dos dedos.
- Este escudo urbano se debe replicar también en las zonas corporales expuestas que más sufren el fotoenvejecimiento silencioso (cuello, escote y dorso de las manos).

Reparar en cabina
So Total Ritual, protocolo facial y corporal de Blauceldona, es ideal para resetear la piel tras el periodo estival. Este tratamiento de acción global equilibra, limpia, renueva, hidrata y nutre el tejido en profundidad. So Total Ritual logra activar los sistemas endógenos de renovación celular, reactiva la colagenogénesis y, además, unifica e ilumina el tono.
Este protocolo de autor actúa como una experiencia profundamente relajante que reduce de inmediato los niveles de estrés, gracias a los tiempos pausados y las maniobras precisas de la especialista. Este bienestar frena la secreción de hormonas asociadas a la tensión que merman y desequilibran los mecanismos naturales de reparación, reacción y juventud de la epidermis.