En esvivir.com queremos darte munición para esos momentos, porque con unas cuantas ideas sencillas y sin gastar apenas se pueden convertir esas horas de calor en un rato entretenido, sin que todo dependa de la tablet.El reto de las horas de más calorLas horas centrales del día en verano son ...
En esvivir.com queremos darte munición para esos momentos, porque con unas cuantas ideas sencillas y sin gastar apenas se pueden convertir esas horas de calor en un rato entretenido, sin que todo dependa de la tablet.
Las horas centrales del día en verano son un desafío para cualquier familia con niños. La energía de los pequeños no entiende de olas de calor, pero sacarlos a la calle a mediodía no es una opción, así que toca entretenerlos dentro. Y ahí es donde muchas caemos, comprensiblemente, en el recurso fácil de la pantalla, que resuelve a corto plazo pero que, usada sin medida, ni les aporta ni les cansa de forma sana.
La alternativa no es prohibir la pantalla y quedarse sin plan B, sino tener a mano un repertorio de actividades sencillas que ofrecerles. No se trata de montar un campamento en casa ni de estar tú pendiente cada minuto, sino de proponer cosas que puedan hacer con relativa autonomía y que les mantengan entretenidos de verdad. Con un poco de variedad, las tardes de calor dejan de ser una cuenta atrás hasta que refresque.
Lo práctico es tener ideas concretas a las que recurrir cuando el aburrimiento asoma. Algunas que gustan y no requieren casi nada:
Manualidades con materiales que ya hay en casa: dibujar, pintar, recortar, hacer collages o construir cosas con cajas de cartón da para horas.
Juegos de mesa, puzzles o barajas de cartas, que además de entretener favorecen la concentración y el juego compartido.
Cocinar juntos algo sencillo y fresco, como galletas, brochetas de fruta o un helado casero, que les encanta y de paso merienda resuelta.
Montar una sesión de cine en casa con palomitas para los momentos de más sopor, que también vale como pantalla, pero compartida y con más sentido.
También funcionan muy bien los juegos de agua controlados, si se dispone de terraza o patio, para las horas menos extremas; y las actividades tranquilas como la lectura, los cuentos o inventar historias, ideales para bajar revoluciones antes de la siesta o al final de la tarde. Alternar planes más movidos con otros más calmados ayuda a llevar mejor las horas.
La conclusión es que las tardes de calor encerrados no tienen por qué ser una batalla ni un maratón de pantalla. Con un puñado de ideas sencillas a mano, materiales que ya tienes por casa y algo de variedad entre juegos movidos y tranquilos, esas horas se llevan mucho mejor y hasta se disfrutan. No hace falta gastar dinero ni complicarse la vida; a menudo lo que más recuerdan los niños es una tarde de manualidades o de cocinar juntos, no el enésimo vídeo. Aprovecha estos días para compartir tiempo en casa sin agobios, que el verano también se disfruta a resguardo del sol, con un buen plan entre manos y sin salir a la calle.