La pobreza y la exclusión social siguen afectando con mayor intensidad a las mujeres en España. Pese a los avances en igualdad, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el porcentaje de mujeres en riesgo de pobreza o exclusión social continúa siendo superior al de los ...
La pobreza y la exclusión social siguen afectando con mayor intensidad a las mujeres en España. Pese a los avances en igualdad, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el porcentaje de mujeres en riesgo de pobreza o exclusión social continúa siendo superior al de los hombres en todos los grupos de edad. Una desigualdad persistente que refleja cómo el género sigue siendo un factor determinante en la vulnerabilidad económica.
La infancia es la etapa con mayor exposición a la pobreza y la exclusión social en España. Sin embargo, la incidencia vuelve a ser mayor entre las niñas. Según el INE, el 34,5% de las menores de 16 años se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 31,5% de los niños.
Las diferencias entre hombres y mujeres se estrechan ligeramente en el grupo de edad de 16 a 29 años. En esta franja, el INE estima que el 29,6% de las mujeres vive en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 28,9% de los hombres.
A partir de los 30 años, el porcentaje de población en riesgo disminuye de forma generalizada, aunque el descenso es más acusado entre los hombres. Entre las personas de 30 a 44 años, el 26,8% de las mujeres se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 24,6% de los hombres. La misma tendencia se mantiene entre quienes tienen entre 45 y 64 años, donde la tasa femenina continúa situándose por encima de la masculina.
Aunque el riesgo de pobreza o exclusión social disminuye con la edad, la desigualdad entre hombres y mujeres alcanza su mayor nivel a partir de la jubilación.
Entre los mayores de 65 años, solo el 16,3% de los hombres se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. En cambio, el porcentaje asciende hasta el 21% entre las mujeres, casi cinco puntos más.
La diferencia pone de manifiesto el impacto acumulado de las desigualdades laborales y salariales a lo largo de la vida, que se trasladan a las pensiones y hacen que muchas mujeres lleguen a la jubilación en una situación de mayor vulnerabilidad económica.
