En esvivir.com queremos hablar de ello con criterio, porque las piernas cansadas tienen una explicación clara y, sobre todo, porque hay bastantes cosas sencillas que alivian de verdad y que se pueden empezar a hacer hoy mismo.Por qué el calor las empeora tantoEl motivo es puramente fisiológico. Con las temperaturas ...
En esvivir.com queremos hablar de ello con criterio, porque las piernas cansadas tienen una explicación clara y, sobre todo, porque hay bastantes cosas sencillas que alivian de verdad y que se pueden empezar a hacer hoy mismo.
El motivo es puramente fisiológico. Con las temperaturas altas, el cuerpo dilata los vasos sanguíneos para disipar el calor, y esa dilatación hace que la sangre circule con más dificultad de vuelta hacia el corazón. Como las piernas trabajan en contra de la gravedad, ahí es donde más se acumula el líquido, y de ahí la pesadez, la hinchazón de tobillos y esa sensación de tensión al final del día.
Las mujeres somos más propensas a esto por varios motivos: influyen las hormonas, que afectan al tono de las paredes venosas y hacen que las molestias varíen a lo largo del ciclo; los embarazos, que dejan huella en la circulación; y también factores como pasar muchas horas de pie o sentadas en la misma postura. Cuando a todo eso se le suma una ola de calor, el resultado es el que ya conoces. No es imaginación ni exageración: es una respuesta previsible del cuerpo al calor.
La mayoría de lo que funciona no cuesta dinero, solo constancia:
Terminar la ducha pasando agua fresca por las piernas, de los tobillos hacia arriba; el frío contrae los vasos y el alivio es casi inmediato.
Elevar las piernas un rato al final del día, por encima del nivel del corazón, apoyadas en la pared o con un cojín en la cama.
Moverse a lo largo de la jornada: caminar, mover los tobillos o levantarse cada cierto tiempo si trabajas sentada activa la bomba muscular que impulsa la sangre hacia arriba.
Reducir la sal, que favorece la retención de líquidos, y beber suficiente agua, que al contrario de lo que se piensa ayuda a eliminarlos.
Hay también cosas que conviene evitar en estos meses, porque van justo en contra: los baños muy calientes, las depilaciones con cera caliente si tienes tendencia a varices, permanecer mucho tiempo inmóvil en la misma postura y el calzado totalmente plano o el tacón muy alto, que dificultan el trabajo natural del pie al caminar. Las medias de compresión, que tienen mala fama estética, son sin embargo uno de los recursos más eficaces si el problema es habitual, y hoy existen versiones ligeras y llevables.
Lo importante que conviene llevarse es que las piernas cansadas por calor se alivian bastante con agua fresca, movimiento, elevación y algo de moderación con la sal, y que estos gestos, hechos a diario, cambian de verdad cómo se siente el final de la jornada. Ahora, hay un límite que merece atención: si la hinchazón aparece de forma brusca, afecta solo a una pierna, va acompañada de dolor, enrojecimiento o calor en la zona, o si las varices duelen o empeoran rápido, eso no es cosa del verano y hay que consultarlo con tu médico sin dejarlo pasar. Distinguir entre la molestia normal del calor y una señal que merece revisión es justo lo que te permite llevar el verano con las piernas ligeras y la tranquilidad de saber cuándo pedir ayuda.