Durante el embarazo hay controles constantes, pero ¿qué ocurre cuando nace el bebé? Mientras toda la atención se centra en el recién nacido, muchas madres atraviesan un periodo de enorme vulnerabilidad emocional que a menudo pasa desapercibido. Un estudio premiado por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia ...
Durante el embarazo hay controles constantes, pero ¿qué ocurre cuando nace el bebé? Mientras toda la atención se centra en el recién nacido, muchas madres atraviesan un periodo de enorme vulnerabilidad emocional que a menudo pasa desapercibido. Un estudio premiado por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) vuelve a poner el foco en una realidad infradiagnosticada: la depresión posparto sigue sin detectarse a tiempo en muchas mujeres.
El trabajo, presentado por la médica Miriam Griselda Acosta Vite y galardonado con el Premio a la Mejor Comunicación Internacional en el 32.º Congreso Nacional de la SEMG, analiza los factores asociados a la sospecha de depresión posparto en mujeres atendidas en Atención Primaria. Según explica la autora, la investigación surgió tras observar que muchas mujeres acudían a las consultas de puerperio o del niño sano con síntomas emocionales que pasaban desapercibidos. "La atención suele centrarse en la recuperación física de la madre y en la salud del recién nacido, dejando en segundo plano la salud mental materna", señala.
Ante la ausencia de datos sobre esta realidad en su unidad, el equipo decidió identificar los principales factores de riesgo asociados a la sospecha de depresión posparto para facilitar la detección de las pacientes que requieren una evaluación más exhaustiva y, si es necesario, una derivación precoz.
Entre los resultados más relevantes destaca que casi tres de cada diez mujeres evaluadas presentaban sospecha de depresión posparto, una proporción superior a la descrita en diversos estudios nacionales. Además, los factores con mayor peso fueron los relacionados con el contexto emocional y psicosocial. "El nerviosismo y la presencia de acontecimientos estresantes fueron los factores que permanecieron asociados de manera independiente al riesgo de depresión posparto", explica la doctora.
Como mensaje para los profesionales, Acosta Vite insiste en que la depresión posparto puede identificarse de forma temprana si se busca de manera activa. "En ocasiones basta con dedicar unos minutos para preguntar cómo se siente la paciente, cómo ha vivido su maternidad o si ha pasado por situaciones difíciles recientemente", afirma. La autora también destaca la utilidad de incorporar de forma rutinaria la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo en el seguimiento prenatal y posparto, al tratarse de una herramienta sencilla y rápida de aplicar.
Cómo reconocer la depresión posparto
En cualquier caso, el primer paso para reconocer la depresión posparto es no confundirla con la llamada tristeza posparto o baby blues. Hasta un 70-80% de las madres experimentan tristeza, irritabilidad o llanto fácil durante los primeros días tras el parto debido a los cambios hormonales, el cansancio y la adaptación a la nueva situación. Es algo transitorio que suele resolverse en una o dos semanas.
La depresión posparto, en cambio, es más intensa y persistente. Puede aparecer durante las primeras semanas o incluso meses después del nacimiento del bebé y afectar de forma significativa al bienestar de la madre, a su relación con la criatura y a la dinámica familiar. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tristeza continua, la pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables, la ansiedad intensa, la sensación de incapacidad para cuidar del recién nacido, los sentimientos de culpa o inutilidad y las alteraciones importantes del sueño y del apetito que van más allá del cansancio habitual de la maternidad.
Además de los acontecimientos estresantes identificados en el estudio premiado por la SEMG, existen otros factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir depresión posparto, como haber padecido ansiedad o depresión anteriormente, la falta de apoyo social o familiar, las dificultades económicas, un embarazo complicado o un parto especialmente difícil. No obstante, los expertos insisten en que puede aparecer incluso en mujeres sin antecedentes y en contextos aparentemente favorables.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Precisamente, una de las principales dificultades es que muchas madres interpretan estos síntomas como una consecuencia "normal" del posparto y retrasan la búsqueda de ayuda. Sin embargo, cuando la tristeza, la ansiedad o el agotamiento emocional se mantienen durante más de dos semanas, interfieren en la vida diaria o dificultan el vínculo con el bebé, es recomendable consultar con el médico de familia, la matrona o un profesional de salud mental.
En este sentido, los especialistas subrayan que la depresión posparto tiene tratamiento y que detectarla a tiempo puede marcar una gran diferencia. Hay que recordar que la maternidad no siempre se vive con la felicidad permanente que muestran las redes sociales. Reconocer el cansancio, la tristeza o la ansiedad no convierte a nadie en una peor madre. Al contrario, pedir ayuda cuando se necesita es también una forma de cuidar del bebé, porque el bienestar materno forma parte del bienestar de toda la familia.