El 1 de junio de 1926 nacía en Los Ángeles Norma Jeane Mortenson. Detrás de ese nombre poco conocido se encuentra quien décadas más tarde se convertiría en uno de los grandes iconos del cine del siglo XX: Marilyn Monroe, Pero más allá de sus inolvidables películas y el estereotipo de rubia ...
El 1 de junio de 1926 nacía en Los Ángeles Norma Jeane Mortenson. Detrás de ese nombre poco conocido se encuentra quien décadas más tarde se convertiría en uno de los grandes iconos del cine del siglo XX: Marilyn Monroe, Pero más allá de sus inolvidables películas y el estereotipo de rubia explosiva que Hollywood construyó a su alrededor y que ella terminó utilizando como una coraza, Marilyn sigue despertando interés porque representa mucho más que un personaje creado para la gran pantalla: es la historia de una mujer que transformó su propia imagen hasta convertirse en un mito.
Con motivo del centenario de su nacimiento, la National Portrait Gallery de Londres dedica una exposición a explorar precisamente esa relación entre Marilyn, la fotografía y la construcción de un icono. `Marilyn Monroe: A Portrait' (hasta el 6 de septiembre) reúne retratos realizados por algunos de los fotógrafos y artistas más importantes del siglo XX para mostrar las distintas caras de una mujer que fue mucho más compleja que el personaje que Hollywood popularizó.
De Norma Jeane a Marilyn Monroe: cómo nace un icono
Monroe comenzó trabajando como modelo pin-up, pero encontró en la interpretación una vía para escapar de una infancia complicada. Su transformación no fue únicamente un cambio de nombre, sino la creación de una identidad pública que acabaría trascendiendo a sus propias películas.
Desde sus primeras fotografías hasta su última entrevista para la revista Life y las conmovedoras imágenes finales tomadas en la playa de Santa Mónica en 1962, fue una de las personas más fotografiadas del mundo, y fascinó e inspiró a algunos de los artistas más importantes de su tiempo. Así, la exposición reúne obras de Andy Warhol, Pauline Boty, James Gill, Rosalyn Drexler y Audrey Flack. Junto con fotografías de más de 20 fotógrafos que marcaron una época, entre ellos Cecil Beaton, Philippe Halsman, Bernard of Hollywood, André de Dienes, Eve Arnold, Inge Morath, Alfred Eisenstaedt, Milton Greene, Sam Shaw, Richard Avedon y George Barris.
La última sesión de Marilyn
La exposición también incluye fotografías inéditas de la revista Life: retratos íntimos tomados por Allan Grant en la residencia de Monroe en Brentwood, tan solo un día antes de su muerte en agosto de 1962. La sesión exclusiva de Grant, que acompañó su última entrevista con el editor asociado de Life, Richard Meryman, capturó 432 imágenes, de las cuales solo ocho se publicaron originalmente.
Estas dinámicas fotografías muestran a Monroe leyendo la transcripción de su entrevista, expresando una gama de emociones que van desde la alegría y la satisfacción hasta la reflexión serena. Su rostro se convirtió en un lienzo sobre el que se proyectaron diferentes ideas: sensualidad, vulnerabilidad, glamour, inocencia o rebeldía. Cada retrato muestra una versión diferente de ella y recuerda que detrás del icono existía una persona capaz de reinventarse constantemente.
Los muchos rostros de Marilyn Monroe
De hecho, algunos de los fotógrafos que la retrataron llegaron a describirla como una de las mejores modelos con las que habían trabajado. La exposición destaca el enfoque colaborativo de Monroe en la creación de imágenes y su autonomía creativa; no solo actuaba, sino que también dirigía las sesiones y se arrogaba el derecho de vetar cualquier imagen que no le gustara.
Una de las claves de la exposición londinense es que se aleja de la imagen más repetida de la actriz. Durante décadas, Marilyn quedó reducida en muchas ocasiones al estereotipo de "rubia explosiva" creado por la industria cinematográfica. Sin embargo, sus fotografías revelan otros matices. Hay imágenes en las que aparece sofisticada y segura de sí misma, pero también retratos más íntimos donde aflora una personalidad mucho más compleja. La exposición reúne fotografías de estudio, imágenes tomadas durante rodajes y retratos que muestran momentos más personales, ofreciendo una mirada amplia sobre la mujer que existía detrás del personaje.
Además, la muestra incluye objetos relacionados con su trayectoria, como guiones y elementos personales, para recordar que Marilyn Monroe no fue únicamente una imagen: también fue una actriz que buscó reconocimiento profesional y que intentó alejarse de los papeles que la encasillaban.
Por qué seguimos fascinados por Marilyn un siglo después
Hay pocos rostros capaces de mantenerse tan presentes décadas después de su desaparición. Marilyn Monroe pertenece a ese reducido grupo de figuras que han dejado de pertenecer únicamente a una época concreta para convertirse en parte del imaginario colectivo.
Su influencia continúa presente en la moda, la fotografía, el cine y la cultura popular. Sus imágenes siguen reproduciéndose, reinterpretándose y generando nuevas lecturas, una muestra de cómo algunos iconos no permanecen intactos, sino que evolucionan con cada generación.
Por eso, la exposición de la National Portrait Gallery no busca únicamente celebrar la belleza o la fama de Marilyn Monroe, sino también analizar cómo se construye un retrato y cómo una imagen puede llegar a definir la vida de una persona.
Cien años después de su nacimiento, Norma Jeane sigue siendo una de las figuras más fotografiadas y estudiadas del siglo XX. Pero detrás del icono subyace una pregunta que pocos han podido responder: ¿quién era realmente la mujer que se escondía detrás de Marilyn Monroe?