¿Cuáles son los pilares de nuestra salud? Normalmente, prestamos atención a la alimentación, el ejercicio físico o las horas de descanso. No obstante, hay una parte del cuerpo que soporta nuestro peso durante miles de pasos cada día: los pies. Sin embargo, apenas nos preocupamos por ellos. Pero el ...
¿Cuáles son los pilares de nuestra salud? Normalmente, prestamos atención a la alimentación, el ejercicio físico o las horas de descanso. No obstante, hay una parte del cuerpo que soporta nuestro peso durante miles de pasos cada día: los pies. Sin embargo, apenas nos preocupamos por ellos. Pero el interés, cada vez mayor, por el barefoot abre un nuevo debate sobre cómo el calzado influye directamente en la salud de nuestros pies y en la del resto del cuerpo.
Lejos de ser una tendencia pasajera, el calzado barefoot ya es una alternativa respaldada por podólogos y fisioterapeutas. Ambos expertos defienden la importancia de devolver la libertad de movimiento perdida al pie. En sintonía con modas y tendencias, los pies han soportado calzados excesivamente amortiguados (con suelas muy gruesas y espumas muy blandas que generan inestabilidad y menor contacto con el suelo), rígidos, con punteras estrechas y tacones muy altos y finos.

¿Qué es el barefoot?
Aunque el término barefoot significa literalmente "descalzo", su objetivo no es caminar sin zapatos. La idea es utilizar un calzado que interfiera lo mínimo posible en el funcionamiento natural del pie. Ese tipo de calzado se caracteriza por:
Expertos como Alejandro Martínez, podólogo, especialista y cofundador de Lejan, lo tienen claro: el pie ha sido diseñado para moverse. "Cuando el calzado limita continuamente ese movimiento, deja de realizar parte de las funciones para las que está preparado. El barefoot no fortalece el pie por arte de magia. Simplemente, permite que vuelva a trabajar como siempre debió hacerlo".
Beneficios del barefoot
Cuando los pies recuperan su movilidad natural, los beneficios se pueden extender al resto del cuerpo. "Si el pie recibe mejor información del suelo, todo el sistema motor responde de una forma más eficiente", señala Martínez.
Desde un punto de vista biomecánico, el barefoot favorece:
Además, el calzado barefoot puede influir en la distribución de cargas sobre tobillos, rodillas, caderas e incluso la columna vertebral. Aunque no es una solución para todas las molestias musculoesqueléticas, sí constituye un elemento que forma parte del equilibrio biomecánico global del cuerpo.

El pie necesita volver a hacer su trabajo
El barefoot propone dejar de entender el pie como una estructura pasiva. Durante años, el calzado ha evolucionado, añadiendo más amortiguación, soporte y rigidez para así aportar comodidad inmediata. Sin embargo, esa protección constante también ha reducido el trabajo natural del pie, en opinión del podólogo. "Cuando una estructura deja de utilizarse, pierde capacidad funcional. Con el pie ocurre exactamente lo mismo", puntualiza. El barefoot intenta que el pie vuelva a participar de forma activa en la marcha.
El barefoot no es una carrera
La transición al barefoot requiere tiempo. Uno de los errores más frecuentes, tal y como observa Martínez en consulta, consiste en utilizar calzado barefoot durante todo el día desde el primer momento. "El problema es querer que el pie haga en una semana lo que lleva años sin hacer", explica.
Por eso, el especialista recomienda incorporar el barefoot de forma progresiva en la rutina diaria. Asimismo, aconseja acompañar la adaptación con ejercicios específicos de fortalecimiento y movilidad del pie. El interés cada vez mayor por el barefoot refleja un cambio más profundo: entender el pie como una pieza fundamental de nuestra salud.