Barefoot, o cómo el calzado cambia la forma de cuidar los pies  

Anna León 

Durante la mayor parte del año, nuestros pies permanecen "ocultos" dentro de medias, calcetines e incluso zapatos que dificultan la marcha. Ahora, en pleno verano, los exhibimos a través de chanclas de dedo, zuecos o sandalias slip-on, poco recomendables para su salud. Os contamos cómo el calzado barefoot puede darle la vuelta a esta problemática.

26/07/2026

¿Cuáles son los pilares de nuestra salud? Normalmente, prestamos atención a la alimentación, el ejercicio físico o las horas de descanso. No obstante, hay una parte del cuerpo que soporta nuestro peso durante miles de pasos cada día: los pies. Sin embargo, apenas nos preocupamos por ellos. Pero el ...

¿Cuáles son los pilares de nuestra salud? Normalmente, prestamos atención a la alimentación, el ejercicio físico o las horas de descanso. No obstante, hay una parte del cuerpo que soporta nuestro peso durante miles de pasos cada día: los pies. Sin embargo, apenas nos preocupamos por ellos. Pero el interés, cada vez mayor, por el barefoot abre un nuevo debate sobre cómo el calzado influye directamente en la salud de nuestros pies y en la del resto del cuerpo.  

Lejos de ser una tendencia pasajera, el calzado barefoot ya es una alternativa respaldada por podólogos y fisioterapeutas. Ambos expertos defienden la importancia de devolver la libertad de movimiento perdida al pie. En sintonía con modas y tendencias, los pies han soportado calzados excesivamente amortiguados (con suelas muy gruesas y espumas muy blandas que generan inestabilidad y menor contacto con el suelo), rígidos, con punteras estrechas y tacones muy altos y finos.

¿Qué es el barefoot?

Aunque el término barefoot significa literalmente "descalzo", su objetivo no es caminar sin zapatos. La idea es utilizar un calzado que interfiera lo mínimo posible en el funcionamiento natural del pie. Ese tipo de calzado se caracteriza por:

  • Puntera anatómica. Respeta la forma natural del pie, favoreciendo que el primer dedo se mantenga alineado. En consecuencia, funciona mejor y deja espacio al resto de los dedos para moverse libremente.
  • Súper flexible. Zapato flexible en todas las direcciones para garantizar un movimiento natural de todas las articulaciones del pie. De esta manera, contribuye a su fortalecimiento.
  • Drop Cero. Significa que no hay diferencia de altura entre talón y antepié. El cuerpo se mantiene más alineado y efectúa una pisada natural.
  • Sin contrafuerte. Respeta la forma natural del pie, por lo que permite movimientos hacia dentro y fuera del talón. También estimula y fortalece estructuras importantes en el funcionamiento del pie.
  • Diseño ligero. El pie recibe información del terreno y participa activamente en cada paso.

Expertos como Alejandro Martínez, podólogo, especialista y cofundador de Lejan, lo tienen claro: el pie ha sido diseñado para moverse. "Cuando el calzado limita continuamente ese movimiento, deja de realizar parte de las funciones para las que está preparado. El barefoot no fortalece el pie por arte de magia. Simplemente, permite que vuelva a trabajar como siempre debió hacerlo".

Beneficios del barefoot 

Cuando los pies recuperan su movilidad natural, los beneficios se pueden extender al resto del cuerpo. "Si el pie recibe mejor información del suelo, todo el sistema motor responde de una forma más eficiente", señala Martínez.

Desde un punto de vista biomecánico, el barefoot favorece:

  • Una mayor activación de la musculatura intrínseca del pie.
  • Mejora la percepción del terreno gracias al aumento de estímulos sensoriales.
  • Permite que los dedos participen de forma más eficiente en la estabilidad y el equilibrio.

Además, el calzado barefoot puede influir en la distribución de cargas sobre tobillos, rodillas, caderas e incluso la columna vertebral. Aunque no es una solución para todas las molestias musculoesqueléticas, sí constituye un elemento que forma parte del equilibrio biomecánico global del cuerpo.

El pie necesita volver a hacer su trabajo

El barefoot propone dejar de entender el pie como una estructura pasiva. Durante años, el calzado ha evolucionado, añadiendo más amortiguación, soporte y rigidez para así aportar comodidad inmediata. Sin embargo, esa protección constante también ha reducido el trabajo natural del pie, en opinión del podólogo. "Cuando una estructura deja de utilizarse, pierde capacidad funcional. Con el pie ocurre exactamente lo mismo", puntualiza. El barefoot intenta que el pie vuelva a participar de forma activa en la marcha.

El barefoot no es una carrera

La transición al barefoot requiere tiempo. Uno de los errores más frecuentes, tal y como observa Martínez en consulta, consiste en utilizar calzado barefoot durante todo el día desde el primer momento. "El problema es querer que el pie haga en una semana lo que lleva años sin hacer", explica.

Por eso, el especialista recomienda incorporar el barefoot de forma progresiva en la rutina diaria. Asimismo, aconseja acompañar la adaptación con ejercicios específicos de fortalecimiento y movilidad del pie. El interés cada vez mayor por el barefoot refleja un cambio más profundo: entender el pie como una pieza fundamental de nuestra salud. 


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