"Me gusta tomar fotos basándome simplemente en mi capacidad de observación. Puede ocurrir en cualquier lugar. Si confías en tu capacidad de observación, generalmente acaba sucediendo algo interesante", asegura Steve Mc Curry. Nacido en Filadelfia (Estados Unidos), Mc Curry ha publicado más de 20 libros y protagonizado numerosas exposiciones internacionales. ...
"Me gusta tomar fotos basándome simplemente en mi capacidad de observación. Puede ocurrir en cualquier lugar. Si confías en tu capacidad de observación, generalmente acaba sucediendo algo interesante", asegura Steve Mc Curry. Nacido en Filadelfia (Estados Unidos), Mc Curry ha publicado más de 20 libros y protagonizado numerosas exposiciones internacionales. Asimismo, ha recibido numerosos reconocimientos como la Medalla de Oro Robert Capa, el nombramiento como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia y la Medalla del Centenario a toda una vida profesional otorgada por la Royal Photographic Society.
Su obra ocupa un lugar esencial en la historia de la fotografía contemporánea. Sus imágenes han definido nuestra mirada sobre el mundo durante décadas, convirtiéndose en iconos de la memoria colectiva gracias a su capacidad para capturar la emoción, dignidad y humanidad presentes en cada instante. A través de sus fotografías, McCurry nos invita a descubrir culturas, paisajes y rostros que trascienden cualquier frontera, recordándonos el poder universal de la imagen.
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Foto: Palau Martorell.
Barcelona recibe Icons con los brazos abiertos
Hasta el próximo 6 de septiembre, se puede visitar Icons, la retrospectiva más completa realizada en Barcelona y dedicada a Steve Mc Curry, uno de los fotógrafos más famosos del mundo. Con esta exposición, Palau Martorell y Arthemisia homenajean a uno de los profesionales que ha dejado huella en la fotografía contemporánea, mediante una experiencia envolvente y profundamente humana. A partir de un proyecto de Orion57 y comisariada por Biba Giacchetti en colaboración con Mc Curry, el público puede observar en vivo casi 150 obras maestras en forma de retratos, paisajes y escenas de la vida cotidiana.
El recorrido ha sido concebido como un flujo continuo de imágenes que construye una geografía emocional donde rostros, lugares y situaciones dialogan entre sí. En el centro destaca la capacidad de McCurry para transformar encuentros fugaces en iconos visuales que ya forman parte de la memoria colectiva. Un ejemplo es el famoso retrato de Sharbat Gula, titulado Niña Afgana. Entonces, Gula era una refugiada afgana de etnia pashtún de solo 12 años retratada en Peshawar (Pakistán) durante la guerra soviética afgana por el fotógrafo estadounidense. La imagen apareció en la portada de la edición de junio del año 1985 de National Geographic.
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Foto: Palau Martorell.
Cuatro décadas visibilizando a los/as más vulnerables
A lo largo de sus viajes por Asia, Oriente Medio y África, McCurry ha visibilizado y difundido las realidades más vulnerables- civiles, comunidades afectadas por la guerra, situaciones de injusticia-, alternando estos testimonios con imágenes de intensa espiritualidad, como templos, silencios y momentos de meditación. El resultado es un relato coral, en el que cada fotografía ayuda a construir un lenguaje universal basado en la mirada.
Icons es un fiel reflejo del complejo trabajo de Mc Curry: los retratos, intensos y penetrantes, nunca son meras representaciones. Más bien representan encuentros donde el rostro ejerce como portador de historias, identidades y condiciones existenciales. A través de una mirada profundamente empática, McCurry construye imágenes que establecen un diálogo directo con el espectador, transformando la dimensión individual en una experiencia universal y haciendo visibles la dignidad, la fragilidad y la fuerza interior.
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Foto: Palau Martorell.
Los niños, a menudo retratados en entornos de pobreza, guerra o condiciones extremas, transmiten una extraordinaria energía vital, capacidad de jugar y de encontrar la luz incluso en las situaciones más difíciles. En algunas imágenes, como las de los niños que convierten un carro de combate abandonado en un lugar de juego, se aprecia esta tensión entre la dureza del entorno y la resiliencia del espíritu humano.
Un espacio de reflexión
Estas fotografías también nos recuerdan una realidad compleja y vigente. A pesar del reconocimiento de los derechos del niño establecidos en el año 1989 por las Naciones Unidas, millones de ellos viven en zonas de conflicto o se ven obligados a trabajar. En este sentido, la mirada de McCurry se convierte también en una llamada a la responsabilidad, subrayando el valor de la educación como base para un futuro de libertad y autodeterminación.

Foto: Palau Martorell.
En una época marcada por las tensiones globales, la obra de McCurry adquiere un valor aún más profundo: sus imágenes nos invitan a tomarnos tiempo, a observar y reconocer en los demás una parte de nosotros mismos. En síntesis, sugieren que el entendimiento mutuo es una de las formas más auténticas de paz.
Foto de cabecera: Palau Martorell.