Cuando pensamos en el envejecimiento facial, normalmente lo asociamos con la pérdida de colágeno, la gravedad o los cambios hormonales. Sin embargo, existe un factor menos conocido que puede modificar la estructura del rostro: la posición de la lengua. Según Yvette Pons, experta en bioestética funcional, un gesto repetido miles de veces cada día ...
Cuando pensamos en el envejecimiento facial, normalmente lo asociamos con la pérdida de colágeno, la gravedad o los cambios hormonales. Sin embargo, existe un factor menos conocido que puede modificar la estructura del rostro: la posición de la lengua.
Según Yvette Pons, experta en bioestética funcional, un gesto repetido miles de veces cada día puede influir en la juventud y armonía facial. Como músculo, la lengua desempeña un papel fundamental en el equilibrio de la estructura craneofacial, en opinión de Pons. "Cuando permanece correctamente apoyada sobre el paladar, ayuda a mantener el desarrollo y la estabilidad de los huesos del rostro. En cambio, una posición inadecuada mantenida durante años puede favorecer cambios progresivos a nivel estético y funcional", explica.

Foto: Olly / Pexels.
Un soporte natural para la estructura facial
La lengua, considerada uno de los músculos más fuertes del cuerpo en relación con su tamaño, no solo interviene en la deglución, la respiración o el habla. También ejerce una presión constante sobre el paladar que contribuye a mantener el equilibrio de la estructura ósea del tercio medio facial. Es decir, la zona central de la cara situada entre los ojos y la boca. Un rostro armónico tiende a desarrollarse hacia arriba y atrás, lo que favorece unos pómulos proyectados, una mandíbula bien definida y una amplitud correcta de los huesos maxilares.
"La lengua debería permanecer apoyada en el paladar durante todo el día, excepto al hablar o masticar. Cuando deja de ejercer esa función de soporte, la estructura facial pierde uno de sus principales puntos de equilibrio".
Cuando la lengua no está donde debería
Algunos factores pueden modificar progresivamente la posición de la cabeza, la mandíbula y la lengua.

Foto: Olly / Pexels.
Cambios estéticos
Cuando la lengua permanece baja dentro de la boca durante largos periodos, deja de sostener la estructura ósea superior. Como resultado, el crecimiento y la remodelación facial se pueden producir en una dirección descendente y hacia delante.
Según explica la especialista, este proceso puede favorecer diferentes cambios estéticos:
Además de modificar la armonía facial, estos cambios también pueden influir sobre la alineación dental y favorecer asimetrías en la mordida.
Un problema que afecta a la postura corporal
Las consecuencias de una lengua mal posicionada no se limitan al rostro. Pons advierte que existe una estrecha relación entre la musculatura lingual, las cervicales y la postura corporal. Cuando la lengua pierde su apoyo fisiológico, la cabeza tiende a adelantarse, las cervicales modifican su curvatura natural y aumenta la tensión en toda la cadena muscular superior. Este desequilibrio puede afectar a la respiración, la oxigenación de los tejidos y el funcionamiento global del organismo. "El rostro no se puede entender de forma aislada. La lengua, la mandíbula, las cervicales, la respiración y la postura forman parte del mismo sistema funcional".

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Respirar por la boca acelera estos cambios
Uno de los signos más frecuentes en personas con una posición incorrecta de la lengua es la respiración bucal. Dormir con la boca abierta o mantenerla abierta durante el día impide que la lengua permanezca apoyada sobre el paladar y favorece un desarrollo menos armónico de la estructura facial.
Además, la respiración oral puede disminuir la oxigenación, favorecer la aparición de ojeras oscuras y aumentar la tensión de numerosos músculos faciales. Por ello, la especialista recomienda valorar estos hábitos desde edades tempranas. Pons también aconseja consultar con profesionales de la odontología cuando existan alteraciones funcionales o estructurales.
La prevención comienza desde la infancia, pero también se puede trabajar en adultos. El trabajo entre odontólogos, expertos en terapia miofuncional, fisioterapia y bioestética funcional puede recuperar patrones musculares saludables, mejorar la postura y optimizar el equilibrio de las estructuras faciales. "Muchos cambios faciales aparecen debido a diversos hábitos funcionales mantenidos durante años. Comprender cómo trabaja la lengua es entender una parte esencial de la salud y la belleza del rostro", sintetiza Pons.
Foto cabecera: Sound on / Pexels.