Ese interés también llega a las brasas. Frente a la barbacoa tradicional, cada vez son más los consumidores españoles que sienten curiosidad por probar en casa el famoso asado argentino, una forma de cocinar que va mucho más allá de poner carne al fuego. Implica cuidar los tiempos, preparar una picada ...
Ese interés también llega a las brasas. Frente a la barbacoa tradicional, cada vez son más los consumidores españoles que sienten curiosidad por probar en casa el famoso asado argentino, una forma de cocinar que va mucho más allá de poner carne al fuego. Implica cuidar los tiempos, preparar una picada mientras se espera, elegir bien los cortes y dejar que la comida termine en una sobremesa larga.
Aunque pueda parecer sencillo, algunos errores pueden arruinar incluso un buen corte. Cocinar directamente sobre las llamas, querer acelerar los tiempos o dar vueltas constantemente a la carne son algunos de los más habituales.
Cómo ser el rey de los asados
En este contexto, Caro Import, compañía española especializada en la fabricación e importación de alimentos argentinos, reúne cinco consejos para preparar un buen asado al más puro estilo argentino.
Las llamas pueden resultar vistosas, pero no son las mejores aliadas para cocinar. Colocar la carne directamente sobre ellas puede quemar el exterior mientras el interior permanece frío. Lo recomendable es esperar hasta que el carbón o la leña se conviertan en brasas rojas y estables, cubiertas por una ligera capa gris. El objetivo no es conseguir el mayor calor posible, sino mantener una temperatura constante.
Mientras el fuego alcanza su punto, llega el momento de la picada, un aperitivo informal que suele incluir quesos, embutidos, aceitunas o empanadas. Para preparar esta última opción, solamente hay que decidir el relleno –carne, pollo, queso o verduras–, ponerlo sobre unas tapas para empanadas Doña Petrona y llevarlo al horno unos 20-25 minutos. Eso sí, sin exceder. La picada debe abrir el apetito, no sustituir al plato principal.
No todas las piezas deben entrar en la parrilla al mismo tiempo. Los chorizos, las morcillas y los cortes pequeños suelen estar listos antes, mientras que las piezas más gruesas necesitan un calor moderado y más paciencia.
Una vez sobre la parrilla, conviene dejar tranquila la carne. Pincharla facilita la pérdida de sus jugos, aplastarla no hará que se cocine antes y darle vueltas constantemente impide que se dore correctamente. Lo mejor es utilizar unas pinzas y girarla solo cuando sea necesario.
En el asado argentino, los condimentos no deberían competir con el sabor de la carne, sino acompañarlo. Una buena pieza, unas brasas bien controladas y la cantidad justa de sal suelen ser suficientes para conseguir un buen resultado. El chimichurri entra en juego una vez servida la carne y conviene presentarlo aparte para que cada comensal decida cuánto añadir.
El Malbec es uno de los vinos más ligados a las carnes a la parrilla. Una buena opción es Finca Flichman Estate Malbec, que durante el verano conviene servir ligeramente fresco y mantener alejado del calor de la propia parrilla. Para cerrar la comida, un flan o un helado acompañados de dulce de leche clásico Márdel permiten llevar a la sobremesa otro de los sabores más reconocibles de Argentina.