En esvivir.com queremos darte herramientas para llevarlas mejor, porque dormir con calor es más difícil, sí, pero hay bastante que se puede hacer para que el dormitorio y tu cuerpo colaboren en lugar de sabotearte. Por qué el calor nos impide dormir Dormir bien depende, entre otras cosas, de que la temperatura ...
En esvivir.com queremos darte herramientas para llevarlas mejor, porque dormir con calor es más difícil, sí, pero hay bastante que se puede hacer para que el dormitorio y tu cuerpo colaboren en lugar de sabotearte.
Dormir bien depende, entre otras cosas, de que la temperatura del cuerpo baje ligeramente al acostarnos; ese pequeño descenso es una de las señales que le dicen al organismo que toca dormir. Cuando el ambiente está muy caliente, el cuerpo no consigue enfriarse como necesita, y de ahí que cueste tanto conciliar el sueño y que los despertares nocturnos se multipliquen en verano.
Por eso la clave no es solo refrescar la habitación en el momento de acostarse, sino ayudar al cuerpo a perder ese calor. Y aquí entra un factor que muchas veces ignoramos: la habitación acumula durante el día todo el calor que ha entrado por la ventana, de modo que llega la noche siendo ya un horno por más que fuera empiece a refrescar. Gran parte del trabajo para dormir bien de noche se hace, en realidad, durante el día.
Lo más eficaz combina lo que haces con la habitación y lo que haces contigo:
También ayuda cuidar las horas previas. Cenar ligero, porque las digestiones pesadas generan calor; evitar el alcohol, que empeora la calidad del sueño aunque parezca que adormece; y beber agua a lo largo del día para no acostarte deshidratada. Un truco sencillo para los pies calientes, que son un gran enemigo del sueño: sacarlos fuera de la sábana o pasarse agua fresca por ellos y por las muñecas antes de dormir, zonas por donde el cuerpo disipa bien el calor.
Lo que conviene retener es que dormir con calor mejora muchísimo cuando trabajas la temperatura del dormitorio durante todo el día, no solo al acostarte, y cuando ayudas a tu cuerpo a enfriarse con una ducha templada, ropa de cama transpirable y algo de corriente. No siempre hará falta el aire acondicionado, y cuando se use, mejor con moderación y no toda la noche a tope, que reseca y no siempre descansa mejor. Las noches tropicales son incómodas por naturaleza, pero con el dormitorio bien preparado y unos hábitos sencillos se llevan bastante mejor de lo que parece. Y dormir aunque sea razonablemente bien en verano cambia por completo cómo se afronta el día siguiente.