Piernas ligeras y una piel bonita en verano: pequeños hábitos que marcan la diferencia

Rosa Girona Roig

Caminar por la orilla, moverse más, masajear las piernas o hidratar la piel después de la ducha son gestos sencillos que pueden ayudarnos a cuidar las piernas durante los meses de calor.

13/08/2026

El verano invita a caminar más, pasar tiempo al aire libre y recuperar algunos hábitos saludables que durante el resto del año quedan en segundo plano. Y entre todos ellos hay uno especialmente agradable: pasear por la orilla del mar con los pies dentro del agua.Más allá de la sensación ...

El verano invita a caminar más, pasar tiempo al aire libre y recuperar algunos hábitos saludables que durante el resto del año quedan en segundo plano. Y entre todos ellos hay uno especialmente agradable: pasear por la orilla del mar con los pies dentro del agua.

Más allá de la sensación de frescor, caminar por la playa puede convertirse en un buen ejercicio para las piernas. Si a esto sumamos mantenernos activos durante el día, realizar un pequeño masaje y prestar atención a la hidratación corporal, podemos conseguir unas piernas con una sensación de mayor ligereza y una piel más suave y confortable.

Caminar por el agua, un ejercicio sencillo para las piernas

Pasear por la orilla con el agua cubriendo ligeramente los pies o los tobillos es una de esas actividades que combinan bienestar y ejercicio casi sin darnos cuenta. El agua ofrece una resistencia mayor que caminar sobre tierra firme, por lo que la musculatura de las piernas tiene que trabajar más, pero sin incrementar de la misma manera el impacto sobre las articulaciones.

Además, la presión que ejerce el agua sobre las extremidades inferiores funciona como una especie de compresión suave que puede favorecer el retorno venoso y contribuir a reducir la sensación de pesadez en las piernas.

Los ejercicios realizados en el medio acuático se utilizan también en diferentes programas relacionados con la rehabilitación y el cuidado vascular, y distintos estudios han observado beneficios relacionados con la función física, la circulación y el control del edema en las extremidades inferiores.

No hace falta convertirlo en un entrenamiento exigente. Caminar entre 20 y 30 minutos por la playa, especialmente a primera hora de la mañana o al final de la tarde, puede ser una forma sencilla de incorporar movimiento a la rutina estival.

Este verano, menos coche y más pasos

Las vacaciones también pueden ser una buena oportunidad para cambiar algunas costumbres. ¿Realmente necesitamos coger el coche para cada desplazamiento?

Ir caminando hasta la playa, acercarse al mercado del pueblo o desplazarse a un restaurante cercano son pequeñas decisiones que permiten sumar pasos sin necesidad de reservar un momento específico para hacer ejercicio.

Caminar de forma habitual contribuye a mejorar la condición cardiovascular, mantener la fuerza muscular y favorecer el funcionamiento de la circulación de las piernas. Y no es necesario marcarse objetivos deportivos: lo importante es mantenerse en movimiento y acumular actividad a lo largo del día.

Cinco minutos de masaje para unas piernas más descansadas

Después de un día de playa o de muchas horas caminando, dedicar unos minutos al cuidado de las piernas puede convertirse en un pequeño ritual de bienestar.

Un masaje realizado con movimientos ascendentes, desde los tobillos hacia las rodillas y los muslos, ayuda a proporcionar una sensación de alivio cuando las piernas están cansadas y puede favorecer el drenaje de líquidos superficiales.

Además, este momento permite prestar atención al estado de la piel. El verano puede hacer que algunas zonas estén más secas de lo habitual, por lo que el masaje es también una buena ocasión para detectar dónde necesitamos aportar un extra de hidratación.

La hidratación corporal, imprescindible después del verano

Sol, agua salada, viento y arena forman parte de la experiencia estival, pero todos estos factores pueden afectar a la barrera cutánea. Por eso, la rutina de cuidado corporal no debería terminar al salir de la playa.

Después de la ducha, aplicar una crema hidratante ayuda a recuperar la hidratación de la piel y a mantener su función barrera. Los ingredientes humectantes y emolientes ayudan a reducir la pérdida de agua y contribuyen a que la piel permanezca más suave, flexible y confortable.

La noche es, además, un buen momento para convertir la hidratación corporal en un hábito diario, especialmente en las piernas, que durante el verano suelen estar más expuestas.

Byphasse: hidratación corporal para el verano

Dentro de una rutina corporal sencilla, Byphasse ofrece diferentes alternativas para mantener la piel hidratada durante los meses de calor.

Entre ellas se encuentra la Crema Hidratante Corporal Caresse con Aceite de Almendra Dulce, formulada con glicerina, manteca de karité, vitamina E y aceite de almendra dulce. Su textura ligera y fundente está pensada para todo tipo de pieles, incluidas las sensibles.




Según un estudio realizado por un centro independiente, el 100 % de las personas participantes afirmó que el producto hidrata y nutre la piel, protege y respeta la barrera cutánea y se absorbe rápidamente sin dejar sensación pegajosa.

La propuesta mantiene, además, una de las señas de identidad de Byphasse: acercar el cuidado cosmético al mayor número de personas mediante formatos de gran tamaño y precios accesibles.

Para quienes buscan una textura todavía más ligera, la Leche Corporal Nutritiva con Aceite de Almendra Dulce, especialmente indicada para piel seca, proporciona hidratación con una textura fluida. Su fórmula incorpora aceite de almendra dulce, conocido por sus propiedades nutritivas y suavizantes, y puede aplicarse más de una vez al día mediante un suave masaje.

Un verano de piernas cuidadas sin complicarse

Cuidar las piernas durante el verano no requiere necesariamente tratamientos complejos. Caminar por la orilla, sustituir algunos desplazamientos en coche por paseos, dedicar cinco minutos al masaje y mantener una buena hidratación corporal son pequeños gestos que pueden incorporarse fácilmente a la rutina.

Porque unas piernas bonitas no dependen únicamente de la estética. También tienen que ver con cómo las sentimos al terminar el día. Y cuando llega el momento de ponerse unas bermudas, una falda corta o cualquier prenda que las deje al descubierto, una piel hidratada y cuidada siempre es un buen complemento.

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