¿Qué hay realmente en el protector solar que nos aplicamos cada día? Esa fue la pregunta que llevó a Marta León, ingeniera química y divulgadora especializada en salud hormonal femenina, a revisar junto a su equipo la composición de más de 150 protectores solares enviados por su comunidad. A raíz de ...
¿Qué hay realmente en el protector solar que nos aplicamos cada día? Esa fue la pregunta que llevó a Marta León, ingeniera química y divulgadora especializada en salud hormonal femenina, a revisar junto a su equipo la composición de más de 150 protectores solares enviados por su comunidad. A raíz de ese análisis, la firma Lamixtura by Marta León desarrolló Hélia SPF 30 Mineral Cream, un protector solar formulado exclusivamente con filtros minerales y sin ingredientes que la marca considera potenciales disruptores endocrinos.
Este lanzamiento vuelve a poner el foco en un debate cada vez más presente en cosmética: ¿en qué se diferencia un protector solar mineral de uno químico? ¿Protegen igual? ¿Qué significa que un filtro sea "no nano"? ¿Y merece la pena fijarse en la lista de ingredientes? Para resolver estas dudas, EsVivir ha hablado con la farmacéutica cosmetóloga Amaia Frade, una de las responsables de la formulación del producto.
¿Qué diferencia a un protector mineral?
La primera pregunta que surge es qué diferencia realmente a un protector solar mineral del resto. Según explica la experta, se trata de un fotoprotector formulado exclusivamente con filtros minerales, sin filtros químicos. "Incorpora en su fórmula solo filtro solar mineral, que puede ser óxido de zinc o dióxido de titanio", indica.
El óxido de zinc, asegura Frade, es el que ofrece el mejor perfil de seguridad, motivo por el que también es el preferido en muchas fórmulas infantiles. Además, consigue que las formulaciones sean de amplio espectro. Es decir, que protejan tanto frente a la radiación UVB, responsable de las quemaduras y de aumentar el riesgo de cáncer de piel, como frente a la radiación UVA, relacionada con el fotoenvejecimiento y también con el cáncer de piel".
Precisamente, Hélia SPF 30 apuesta por óxido de zinc no nano, cuyas partículas, de más de 200 nanómetros, permanecen sobre la superficie de la piel formando un escudo protector. Así, "es menos probable que penetre a capas más profundas de la piel o que llegue al torrente sanguíneo", señala la farmacéutica. Frade afirma que en Lamixtura "formulamos desde el principio de prudencia", por lo que siempre eligen las opciones con mejor perfil de seguridad. "El óxido de zinc no nano es nuestra opción para Hélia SPF 30".
Ahora bien, aclara que el dióxido de titanio es uno de los filtros minerales más utilizados desde hace décadas y sigue siendo un ingrediente autorizado en protectores solares. Pero últimamente, se ha cuestionado por dos motivos diferentes."El primero, su prohibición en alimentación en la Unión Europea. El segundo, en cosmética, afecta a las fórmulas en spray, ya que, como polvo inhalable, el dióxido de titanio está clasificado como potencial carcinogénico", expone la especialista.
El reto de formular solo con óxido de zinc
Sin embargo, optar por un filtro mineral también plantea importantes retos durante la formulación. Conseguir un SPF elevado utilizando únicamente óxido de zinc no nano y, al mismo tiempo, una textura agradable no resulta sencillo. "El mayor reto es dispersar el óxido de zinc no nano de forma homogénea en la fórmula. Esto es imprescindible para que consiga el SPF de protección y para que no quede grumoso al aplicarlo sobre la piel", comenta la farmacéutica. Al ser el único filtro que usan en Hélia, tienen que trabajar a concentraciones altas de óxido de zinc. "Otras fórmulas combinan filtro mineral con químico, y así se reduce la cantidad de filtro mineral necesaria para llegar al SPF. Esto facilita las cosas en el laboratorio", esgrime.
De hecho, para conseguir formular un protector 100% mineral, su compañera, la cosmetóloga Silvia García, dedicó más de dos años de desarrollo a optimizar la emulsión: la selección de emolientes, el sistema emulsionante, los agentes dispersantes, el recubrimiento del filtro, etc. En suma, "fueron muchas pruebas, utilizando ingredientes green-tech innovadores, para conseguir esta crema", pues debía ser estable, llegar a la protección SPF30 y tener una buena textura. El reto era grande, "pero estamos muy contentas con el resultado que ha conseguido Silvia", incide la experta.
¿Protegen igual los filtros minerales?
Una vez resuelto ese desafío, puede surgir otra cuestión desde el punto de vista de los consumidores: ¿Protege igual un protector 100 % mineral que uno formulado con filtros químicos? En este punto, la cosmetóloga es tajante. "La protección solar UVB/UVA es la misma; los estudios para determinar el factor de protección son los mismos independientemente de si el fotoprotector lleva filtros químicos o físicos. Un SPF 30 100 % mineral va a proteger lo mismo que un SPF 30 que sea mezcla de mineral y químico, o un SPF 30 solo con filtro químico".
La diferencia, matiza, no está en la eficacia frente a la radiación, sino en la experiencia de uso. "Nos hemos acostumbrado a texturas transparentes y muy fluidas, de efecto seco, que se consiguen con filtros químicos. Un protector 100 % mineral tiene una textura en crema, más densa que un fluido. Su color inicial sobre la piel es blanco, pero con tres o cuatro pasadas se adapta al tono de la piel".
El gran argumento de Hélia, sin embargo, no gira únicamente en torno al tipo de filtro utilizado, sino a la decisión de prescindir de ingredientes con potencial disruptor endocrino. Se trata de sustancias capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal, ya sea imitando la acción de determinadas hormonas, bloqueando sus receptores o modificando sus niveles en el organismo. "Las hormonas están muy presentes en nuestra biología. Actúan como mensajeras químicas que regulan procesos tan importantes como la fertilidad, el sueño, la respuesta al estrés o la salud ósea. Por eso, cuando su equilibrio se altera, esto va a afectar a múltiples sistemas del organismo", sostiene Frade.
La preocupación no reside en una exposición puntual, sino en el efecto acumulativo a lo largo de los años. En palabras de la experta, "el solar suele ser un producto de uso diario, que se suma a muchas otras fuentes de disruptores que encontramos en la alimentación, los envases, la contaminación ambiental, los productos de limpieza o los cosméticos".Por ese motivo decidieron excluir determinados filtros químicos de la formulación. Antes de nada, la boticaria lanza un mensaje de calma: "No se trata de vivir con miedo, pero sí de ir introduciendo cambios que reduzcan la carga de disruptores endocrinos a los que nos exponemos".
Los ingredientes que decidieron evitar
Entre los ingredientes que optaron por descartar, cita el etilhexil metoxicinamato, el homosalato y la benzofenona-3. El motivo, señala, es que "hay otros filtros químicos sin potencial disruptor endocrino descrito, pero los tres anteriores están cuestionados y por eso en nuestra fórmula Hélia SPF 30 los evitamos".
Además, la especialista reconoce que interpretar un INCI no está al alcance de cualquiera. "No es fácil leer listas de ingredientes y cada persona no puede formarse en formulación cosmética para saber identificar los ingredientes controvertidos. Por eso queremos ser transparentes e intentamos explicar claramente cómo formulamos y por qué seleccionamos unos ingredientes y no otros".
Pero ese planteamiento no ha estado exento de críticas, tal y como reconoce la experta. "Nos decían que nos subíamos a una moda sin fundamento o que generábamos una alarma innecesaria. Pero nosotras no buscamos nada de esto. Con Hélia SPF 30 planteamos una alternativa para quien quiere reducir su exposición a disruptores endocrinos. Cada persona es libre de informarse y decidir el tipo de protector solar que quiere utilizar".
Como ejemplo de esa filosofía de prudencia, recuerda el caso del camphor, un filtro UVB utilizado durante décadas en Europa. Tras detectarse efectos hormonales en modelos animales, diferentes organismos comenzaron a revisar su seguridad hasta que su uso quedó definitivamente prohibido en mayo de 2026. "Estos procesos de revisión son rigurosos y pueden durar muchos años", recuerda. Por eso, en Lamixtura prefieren anticiparse cuando existen alternativas que permiten ofrecer la misma eficacia. Ese principio de prudencia, insiste, rige la filosofía de la marca. "Es sencillo: si un ingrediente está cuestionado, no lo usamos".
Cómo elegir un protector solar con criterio
Para quienes quieran revisar la composición de su fotoprotector, la recomendación pasa por buscar fórmulas elaboradas con óxido de zinc no nano y prestar atención a determinados ingredientes. "Recomendamos evitar los filtros químicos clasificados como potenciales disruptores endocrinos: Etilhexyl Methoxycinnamate, Homosalate y Benzophenone-3. También el uso de alcohol como excipiente, sobre todo en pieles más sensibles, y de perfumes con alérgenos, como el geraniol o el limonene. Puede tener sentido perfumar un cosmético para hacerlo más sensorial, siempre que se incluyan perfumes sin potenciales disruptores endocrinos. Pero en un solar creemos que lo importante es la protección frente a la radiación; el olor es secundario".
En un momento en el que cada vez más marcas incorporan mensajes como "sin disruptores endocrinos" a sus lanzamientos, Frade considera que la transparencia es el mejor criterio para diferenciar un desarrollo con respaldo técnico de un simple reclamo comercial. "Las tendencias en cosmética se van sucediendo en el tiempo. El toxic free, el zero waste, la cosmética natural o la cosmética clean. Ahora parece que es el momento de hablar de cosmética sin disruptores endocrinos. Nosotras, desde que creamos Lamixtura, trabajamos siguiendo el principio de prudencia en nuestra formulación. Si un ingrediente está clasificado como potencial disruptor endocrino, lo evitamos".
Y concluye con una recomendación dirigida a los consumidores: "Entendemos que puede resultar difícil reconocer quién se suma a la moda y quién apuesta verdaderamente por esta manera más exigente de formular. El consejo que damos es priorizar marcas transparentes, que expliquen claramente cómo formulan y por qué seleccionan determinados ingredientes. Es cierto que tendrán que dedicar más tiempo a valorar qué cosmético es el adecuado, pero tomarán decisiones más informadas".