¿Estamos usando bien el aire acondicionado? Los errores que pueden pasar factura  

María Robert

Una climatización inadecuada puede favorecer molestias como sequedad de las mucosas, irritación faríngea o sensación de malestar, además de incrementar el efecto de los cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior puede dar lugar al conocido como "choque térmico" 

19/08/2026

Inevitablemente, el aire acondicionado se convierte cada verano en uno de los grandes aliados para hacer frente a las altas temperaturas y, en muchas zonas de España, pasa de ser un lujo a una necesidad. Sin embargo, no basta con encenderlo. Ajustar una temperatura demasiado baja, descuidar el mantenimiento de ...

Inevitablemente, el aire acondicionado se convierte cada verano en uno de los grandes aliados para hacer frente a las altas temperaturas y, en muchas zonas de España, pasa de ser un lujo a una necesidad. Sin embargo, no basta con encenderlo. Ajustar una temperatura demasiado baja, descuidar el mantenimiento de los equipos o confiar únicamente en la climatización para combatir el calor puede tener consecuencias para la salud.

Y es que las olas de calor representan uno de los principales riesgos ambientales para la población. La exposición prolongada a temperaturas extremas aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento y golpes de calor, además de favorecer la descompensación de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o metabólicas. Las personas mayores, los niños, las embarazadas y quienes padecen patologías crónicas son los colectivos más vulnerables. Ante este escenario, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) recuerda que mantener unas condiciones térmicas adecuadas en el interior de las viviendas es una de las medidas más eficaces para reducir el impacto del calor, siempre que la climatización se utilice de forma racional.

Ni demasiado calor... ni demasiado frío

Cuando el termómetro supera con facilidad los 35 grados, la tentación de programar el aire acondicionado a 19 o 20 ºC es habitual. Sin embargo, los especialistas advierten de que esa decisión no hará que la habitación se enfríe antes y sí puede favorecer molestias e incluso problemas de salud.

"El calor extremo no supone únicamente un problema de confort, sino un factor de riesgo para la salud. La climatización adecuada de los espacios interiores forma parte de las medidas preventivas cuando se utiliza de forma racional y adaptada a las necesidades de cada persona", recuerdan desde la semFYC.

En términos generales, los expertos recomiendan mantener una temperatura interior de entre 24 y 27 ºC, suficiente para conservar un ambiente confortable incluso durante los episodios de calor intenso. No obstante, esta cifra debe entenderse como una referencia, ya que la tolerancia al calor no es igual para todo el mundo.

Factores como la edad, determinadas enfermedades crónicas, la composición corporal o incluso aspectos hormonales hacen que algunas personas necesiten condiciones térmicas diferentes. Por eso, más que buscar una temperatura universal, lo importante es adaptar la climatización a quienes viven en cada hogar.

El riesgo de los cambios bruscos de temperatura

Otro de los errores frecuentes consiste en pasar de ambientes muy fríos al intenso calor del exterior varias veces al día. Estos cambios repentinos pueden dar lugar al conocido como choque térmico.

Aunque no se trata de una enfermedad en sí misma, este contraste obliga al organismo a realizar un esfuerzo adicional para regular su temperatura y puede provocar síntomas como mareos, sensación de fatiga, dolor de cabeza, alteraciones de la presión arterial o malestar general. En personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, estas variaciones pueden resultar especialmente problemáticas.

A ello se suman otras molestias habituales derivadas de una climatización excesiva, como la sequedad de las mucosas, la irritación de garganta o la sensación de ojos secos, especialmente cuando el flujo de aire incide directamente sobre la persona durante largos periodos.

¿Es malo dormir con el aire acondicionado?

Dormir con el aire acondicionado encendido sigue siendo una de las dudas más habituales cada verano. Sin embargo, los médicos insisten en que no existe ningún inconveniente siempre que se utilice correctamente.

Durante la noche, mantener una temperatura agradable ayuda a reducir la carga térmica acumulada durante el día y favorece un descanso de mayor calidad. Eso sí, conviene evitar temperaturas excesivamente bajas y procurar que el chorro de aire no incida directamente sobre la cama durante toda la noche.

Además del aire acondicionado, los especialistas recomiendan cerrar persianas y cortinas durante las horas de mayor insolación, ventilar la vivienda cuando la temperatura exterior descienda y recurrir, siempre que sea posible, a ventiladores de techo, capaces de reducir la sensación térmica entre dos y cuatro grados sin necesidad de disminuir la temperatura ambiente.

El aire acondicionado no provoca resfriados, pero sí requiere mantenimiento

Existe la creencia de que el aire acondicionado "constipa". En realidad, los especialistas aclaran que estos equipos no provocan por sí mismos resfriados ni infecciones respiratorias en personas sanas.

Lo que sí puede convertirse en un problema es la falta de mantenimiento. Cuando los filtros acumulan polvo, polen, ácaros u otros contaminantes, la calidad del aire interior empeora y pueden agravarse patologías respiratorias como el asma o las alergias.

Por este motivo, la semFYC insiste en la importancia de limpiar o sustituir periódicamente los filtros siguiendo las indicaciones del fabricante. Se trata de una medida sencilla que no solo mejora la calidad del aire, sino que también aumenta la eficiencia del propio aparato.

El aire acondicionado no es la panacea contra el calor

Ahora bien, los especialistas también recuerdan que la climatización es solo una pieza dentro de la prevención frente al calor extremo. Mantener una buena hidratación, evitar la actividad física durante las horas centrales del día, utilizar ropa ligera, proteger las viviendas de la radiación solar y prestar especial atención a las personas más vulnerables siguen siendo medidas imprescindibles durante los episodios de altas temperaturas.

En un contexto en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, proteger la salud pasa por combinar diferentes estrategias. Y por esa razón, si bien el aire acondicionado puede ser un gran aliado, únicamente funciona cuando se utiliza con sentido común y como parte de un conjunto de hábitos destinados a minimizar los efectos del calor sobre el organismo.


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