Cómo reconocer un golpe de calor y qué hacer durante los primeros minutos

Rosa Girona Roig

El calor no siempre aparece de forma evidente. Un golpe de calor puede comenzar con síntomas aparentemente habituales, como dolor de cabeza, mareo, debilidad o náuseas, y evolucionar rápidamente hasta convertirse en una situación grave en la que el organismo deja de ser capaz de regular correctamente su temperatura.

14/08/2026

El golpe de calor es una emergencia médica y actuar con rapidez puede ayudar a evitar daños en órganos vitales. La farmacéutica Fátima Rachdan, especialista en longevidad, medicina integrativa, suplementación y dermocosmética y fundadora de Farmacia FEM, explica cómo identificar esta situación, diferenciarla del agotamiento por calor y saber qué ...

El golpe de calor es una emergencia médica y actuar con rapidez puede ayudar a evitar daños en órganos vitales. La farmacéutica Fátima Rachdan, especialista en longevidad, medicina integrativa, suplementación y dermocosmética y fundadora de Farmacia FEM, explica cómo identificar esta situación, diferenciarla del agotamiento por calor y saber qué hacer mientras llega la asistencia sanitaria.

"Ante una persona confusa, desorientada, con una temperatura corporal muy elevada, convulsiones o pérdida de conocimiento, no hay que esperar a ver si se le pasa. Hay que llamar al 112 y comenzar a enfriar el cuerpo de inmediato. En un golpe de calor, cada minuto cuenta", afirma la farmacéutica.

1. Qué es exactamente un golpe de calor

El golpe de calor se produce cuando el organismo deja de poder disipar el exceso de calor y la temperatura corporal aumenta hasta alcanzar niveles peligrosos.

No se trata simplemente de "tener mucho calor". Esta situación puede afectar a órganos como el cerebro, los riñones o el hígado, por lo que requiere una valoración hospitalaria urgente.

2. No es lo mismo que el agotamiento por calor

Aunque pueden compartir algunos síntomas, el agotamiento por calor y el golpe de calor no son lo mismo.

El agotamiento suele manifestarse mediante sudoración intensa, sed, cansancio, dolor de cabeza, mareo, calambres, náuseas o vómitos. En estos casos, la persona normalmente permanece consciente y orientada.

En cambio, en un golpe de calor aparecen alteraciones neurológicas que pueden manifestarse como confusión, comportamiento extraño, dificultad para caminar, desmayo, convulsiones o incluso coma.

3. Las señales de alarma que no deben ignorarse

Una temperatura corporal cercana o superior a los 40 °C, la piel muy caliente, la desorientación y el deterioro del nivel de conciencia son algunas de las señales que requieren especial atención.

La piel puede estar seca, aunque esto no sucede siempre. Una persona que ha realizado ejercicio físico intenso puede continuar sudando y, aun así, estar sufriendo un golpe de calor.

Por eso, la presencia de sudor no permite descartar esta emergencia.

4. Llamar al 112 es el primer paso

El golpe de calor es una emergencia vital. Ante la sospecha, hay que avisar a los servicios sanitarios, explicar los síntomas y seguir sus indicaciones.

No se recomienda trasladar a la persona por cuenta propia si está inconsciente, presenta convulsiones o se encuentra en un estado de confusión grave, salvo que los servicios de emergencias indiquen lo contrario.

5. Llevar a la persona a un lugar fresco

Mientras llega la ayuda sanitaria, es importante interrumpir inmediatamente la exposición al calor.

La persona debe trasladarse a la sombra o a un espacio fresco y ventilado. También conviene tumbarla y retirar o aflojar la ropa que no sea necesaria para facilitar la pérdida de temperatura.

6. Enfriar el cuerpo sin perder tiempo

Mientras llega la asistencia sanitaria, el objetivo es ayudar a reducir la temperatura corporal.

Para ello, se puede mojar la piel con agua fresca y aplicar paños húmedos en zonas como el cuello, las axilas y las ingles. También puede favorecerse la evaporación utilizando un ventilador o un abanico.

Si la persona está consciente y puede mantenerse segura, también puede darse una ducha fresca. En todos los casos, la finalidad es reducir la temperatura corporal mientras llega la ayuda médica.

7. No dar agua si está confusa o inconsciente

Si la persona está completamente despierta, orientada y puede tragar sin dificultad, puede beber pequeños sorbos de agua.

Sin embargo, si está desorientada, vomita, presenta convulsiones, se encuentra muy somnolienta o ha perdido el conocimiento, no debe darse nada por vía oral, ya que existe riesgo de atragantamiento.

8. Qué hacer si pierde el conocimiento

Si la persona pierde el conocimiento, primero hay que comprobar si respira.

En caso de que respire, debe colocarse de lado, en posición lateral de seguridad, y permanecer vigilada hasta que llegue la ayuda sanitaria.

Si no respira con normalidad, hay que seguir las instrucciones del 112 e iniciar las maniobras de reanimación si se conocen.

9. Lo que no ayuda y puede retrasar la atención

Ante un golpe de calor, no deben administrarse medicamentos antitérmicos como paracetamol o ibuprofeno para intentar reducir la temperatura, ya que el mecanismo que provoca el aumento de temperatura no es el mismo que en la fiebre.

Tampoco conviene dejar sola a la persona, obligarla a beber ni pensar que dormir hará que se recupere.

La rapidez en la actuación es especialmente importante ante una situación que puede evolucionar de manera grave.

10. Quiénes tienen mayor riesgo

Algunos grupos necesitan una vigilancia especial frente a las altas temperaturas. Entre ellos se encuentran las personas mayores, los bebés y los niños pequeños, quienes padecen enfermedades crónicas, las personas que toman determinados medicamentos y quienes trabajan o practican deporte al aire libre.

También requieren especial atención las personas que viven solas o en viviendas que presentan dificultades para refrigerarse.

La prevención pasa por mantener una hidratación frecuente, evitar las horas centrales del día y no esperar a tener sed para protegerse del calor.

Sobre Fátima Rachdan y Farmacia FEM

Fátima Rachdan es farmacéutica y fundadora de Farmacia FEM, ubicada en el barrio de Gràcia de Barcelona. Está especializada en salud integrativa, suplementación y dermocosmética y ha desarrollado un enfoque basado en el concepto de "bienenvejecer".

Esta filosofía apuesta por optimizar la salud y la calidad de vida desde el criterio profesional y la personalización, alejándose de las promesas rápidas y del consumo compulsivo de productos wellness.

Entre sus principales servicios se encuentran las asesorías personalizadas, en las que analiza cada caso de manera individual para orientar sobre suplementación, hábitos, descanso, cambios hormonales, salud digestiva y bienestar general.

Además de su trabajo en farmacia y consulta, Rachdan ha creado una comunidad digital de más de 80.000 seguidores en redes sociales, donde comparte contenidos sobre salud, suplementación, longevidad, dermocosmética y hábitos de vida saludables desde un enfoque divulgativo y basado en evidencia científica.

A través de sus contenidos también cuestiona algunas de las tendencias virales relacionadas con el bienestar y defiende una idea sencilla: "menos productos, más criterio".

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