La menopausia no llega de golpe: atenta a estas señales

Ángela Zorrilla

La menopausia no empieza necesariamente cuando desaparece la regla. Los cambios hormonales pueden comenzar varios años antes. Algunas señales pueden ser problemas para dormir, sofocos, cambios de humor, alteraciones en el ciclo menstrual, palpitaciones o dificultad para concentrarse.

28/08/2026

La doctora Laura Barbero, ginecóloga del Hospital Quirónsalud Vitoria, explica que existe cierta confusión incluso en la forma de nombrar este proceso. "Tenemos un error de concepto. La menopausia es realmente la fecha de la última regla. No es una etapa, es una fecha concreta", señala. El periodo de cambios que se produce antes y ...

La doctora Laura Barbero, ginecóloga del Hospital Quirónsalud Vitoria, explica que existe cierta confusión incluso en la forma de nombrar este proceso. "Tenemos un error de concepto. La menopausia es realmente la fecha de la última regla. No es una etapa, es una fecha concreta", señala.

El periodo de cambios que se produce antes y después de ese momento se denomina climaterio. "El climaterio suele comenzar unos diez años antes de la última regla y se alarga hasta el final de la vida de la mujer", explica la especialista. Teniendo en cuenta que la edad media de la menopausia se sitúa alrededor de los 50 años, muchas mujeres pasan una parte importante de su vida en esta etapa.

Síntomas que pueden aparecer de forma intermitente
Los sofocos son uno de los síntomas más conocidos, pero no los únicos. Durante el climaterio también pueden aparecer irregularidades menstruales, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, alteraciones del sueño, disminución de la libido, palpitaciones o problemas de concentración. No siempre se presentan de forma continua. 

"Es muy frecuente que los síntomas aparezcan de forma intermitente. Hay etapas en las que la mujer se encuentra totalmente asintomática y otras temporadas donde aparecen este tipo de síntomas", indica la doctora Barbero.

Esta evolución irregular se debe a que la función ovárica no desaparece de manera lineal. En los años previos a la menopausia pueden alternarse ciclos con niveles hormonales normales y otros en los que los estrógenos comienzan a disminuir. Por eso, algunas mujeres sienten que unos meses se encuentran bien y otros no tanto.

La llamada "niebla mental"
Uno de los síntomas que más se ha visibilizado en los últimos años es la llamada "niebla mental". Algunas mujeres describen olvidos cotidianos, sensación de lentitud o dificultad para concentrarse. "La niebla mental no es ninguna enfermedad ni tampoco es un diagnóstico formal, pero sí que es un síntoma que las mujeres refieren de forma consistente en las consultas", señala la ginecóloga.

Según explica, puede estar relacionada con problemas de concentración, alteraciones emocionales o falta de descanso, especialmente cuando existen despertares nocturnos.

Cambios más allá de los sofocos
Aunque los síntomas más inmediatos suelen ser los más conocidos, la disminución hormonal también puede provocar otros cambios progresivos. Entre ellos, pérdida de elasticidad de la piel, sequedad vaginal, molestias en las relaciones sexuales, infecciones urinarias recurrentes o problemas de incontinencia.

A largo plazo, también pueden aparecer cambios relacionados con la salud ósea y cardiovascular. "Hay una disminución de la densidad mineral ósea y una serie de cambios que pueden aumentar el riesgo cardiovascular", explica la doctora Barbero. En esta etapa pueden producirse, además, cambios en el perfil lipídico, como aumento de triglicéridos y colesterol LDL, disminución del colesterol HDL o mayor resistencia a la insulina.

Muchas mujeres también notan cambios en el peso o en la composición corporal. La especialista matiza que la menopausia no implica necesariamente ganar kilos, sino que puede modificar la distribución de la grasa. "La mujer suele pasar de un patrón más ginecoide, con grasa acumulada en caderas, muslos y glúteos, a un patrón más androide, con mayor acumulación de grasa a nivel abdominal", explica. 

A estos cambios hormonales se suman otros factores asociados al envejecimiento, como la pérdida de masa muscular, un menor gasto energético o estilos de vida más sedentarios.

No resignarse a los síntomas
"La menopausia es una etapa fisiológica totalmente normal, pero no por ello hay que vivirla con desinformación o con resignación", afirma la doctora Barbero. La primera recomendación pasa por controlar los factores de riesgo cardiovascular, mantener un peso saludable y prestar atención a parámetros como la tensión arterial, el colesterol o la glucosa.

Además, la doctora Barbero destaca dos medidas no farmacológicas con respaldo científico: "Las medidas no farmacológicas con evidencia son la dieta mediterránea y la práctica regular de ejercicio". Ese ejercicio debería combinar actividad aeróbica, trabajo de fuerza muscular y ejercicios de equilibrio y coordinación.

Existen también distintas opciones terapéuticas, hormonales y no hormonales, que deben valorarse de forma individual en función de la edad, los síntomas, los antecedentes personales y las necesidades de cada mujer. "El objetivo es identificar y tratar los síntomas que afectan a la calidad de vida de la mujer", explica la especialista. Por eso, insiste en que no es necesario esperar a que desaparezca la menstruación para consultar.

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