"Cuando se habla de pieles intensas se está describiendo a pieles reactivas, que responden de manera exagerada ante estímulos que otras toleran bien. Pueden presentar rojez, picor, calor, tirantez o descamación al aplicar determinados productos, con los cambios de temperatura o en épocas de estrés", explica Raquel González, cosmetóloga y ...
"Cuando se habla de pieles intensas se está describiendo a pieles reactivas, que responden de manera exagerada ante estímulos que otras toleran bien. Pueden presentar rojez, picor, calor, tirantez o descamación al aplicar determinados productos, con los cambios de temperatura o en épocas de estrés", explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
No es exactamente lo mismo que tener una piel sensible. "La sensibilidad suele ser una característica estable, mientras que la reactividad puede aparecer de forma puntual en una piel seca, grasa, mixta o normal. El exceso de exfoliación, la combinación de demasiados activos, el sol, el frío o una limpieza agresiva pueden estar detrás", añade Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Empieza por la barrera cutánea
La barrera cutánea conserva el agua dentro de la piel y la protege
frente a las agresiones externas. "Cuando está dañada, la piel pierde
hidratación con mayor facilidad y se vuelve más permeable. Por eso
incluso una crema utilizada durante meses puede empezar a molestar",
dice Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
"El error más habitual es intentar solucionar la reacción incorporando todavía más productos. En ese momento conviene hacer justo lo contrario: reducir la rutina y darle un descanso a la piel, además de centrarse solo en calmar e hidratar", señala Mireia Fernández, directora dermocosmética en Perricone MD.
Una rutina para calmarla
"La rutina puede reducirse a tres pilares básicos: limpieza, hidratación
y protector solar", adelanta Estefanía Nieto, directora dermocosmética
de Medik8. La limpieza debe retirar la suciedad, el maquillaje y los
restos de fotoprotector sin dejar sensación de tirantez.
El siguiente paso es hidratar y ayudar a reforzar la barrera cutánea. "Conviene buscar fórmulas sencillas, con ingredientes como ceramidas, glicerina, pantenol, escualano, centella asiática o beta-glucano, y evitar exfoliantes, perfumes intensos y activos muy concentrados hasta que la piel vuelva a estar cómoda", explica Raquel González.
Tan importante como elegir bien los cosméticos es aplicarlos con cuidado. "También ayuda lavar el rostro con agua templada, no frotar con discos ni toallas y dejar de estrenar productos durante unos días", apunta Raquel González.
El protector solar completa la rutina de mañana, ya que la radiación puede agravar la inflamación y las rojeces. El cuidado de la piel también puede apoyarse desde la alimentación y la suplementación.
Cómo volver a los activos
Tener una piel reactiva no obliga a renunciar para siempre a los
tratamientos. Cuando desaparezcan el picor, la tirantez y las rojeces,
pueden recuperarse de uno en uno, sin estrenar varios productos a la
vez.
"Lo ideal es comenzar dos o tres noches por semana durante las dos primeras semanas. Después se puede pasar a noches alternas y, si la piel sigue cómoda, aumentar la frecuencia al cabo de un mes", explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética en Medik8.