La combinación de radiación ultravioleta, altas temperaturas, agua salada y cloro provoca una pérdida progresiva de hidratación que termina afectando a la fibra capilar y al cuero cabelludo. Ante esta situación, La Flor de Rembrandt explica cuáles son los principales daños que puede sufrir el cabello durante los meses estivales y ...
La combinación de radiación ultravioleta, altas temperaturas, agua salada y cloro provoca una pérdida progresiva de hidratación que termina afectando a la fibra capilar y al cuero cabelludo. Ante esta situación, La Flor de Rembrandt explica cuáles son los principales daños que puede sufrir el cabello durante los meses estivales y qué medidas ayudan a recuperar una melena saludable una vez finalizado el verano.
Según indican los especialistas del centro, el deterioro capilar no siempre resulta evidente durante las vacaciones. En numerosos casos, los efectos aparecen semanas después, cuando el cabello comienza a mostrar un aspecto apagado, áspero y difícil de peinar.
"El verano supone una exposición continua a agentes externos que alteran la estructura natural del cabello. La prevención es importante, pero también lo es aplicar tratamientos adecuados cuando los daños ya se han producido", señalan los profesionales de La Flor de Rembrandt.
El sol y las altas temperaturas
Aunque el cabello actúa como una barrera protectora, la exposición continuada al sol y al calor deteriora su estructura. La radiación ultravioleta
favorece la pérdida de hidratación y elasticidad, mientras que las
altas temperaturas incrementan la deshidratación de la fibra capilar.
Los signos más habituales son:
El mar y la piscina también influyen en la salud capilar
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que únicamente el sol deteriora el cabello. Sin embargo, el agua del mar y el cloro ejercen un efecto acumulativo que favorece la deshidratación de la fibra capilar.
La sal elimina parte de la humedad natural del cabello y puede aumentar la sensación de rigidez, mientras que el cloro modifica la superficie de la cutícula, alterando especialmente los cabellos con coloración.
"Después de cada baño es recomendable aclarar el cabello con agua dulce para eliminar los residuos de sal y cloro. Es un gesto sencillo que ayuda a reducir el impacto de estos agentes sobre la fibra capilar", explican los especialistas.
La hidratación continúa
Conservar una buena hidratación durante el verano ayuda
a reducir los efectos del sol, el calor y otros agentes externos sobre
el cabello. Los especialistas recomiendan utilizar productos
hidratantes, protectores capilares y limitar el uso de herramientas térmicas.
Las principales recomendaciones son:
Mascarillas nutritivas.
Protectores capilares.
Lavados suaves.
Menos calor.
Buena hidratación.
Cómo identificar que el cabello necesita una recuperación intensiva
No todos los daños son visibles a simple vista durante los primeros
días. De hecho, muchas personas detectan el deterioro cuando intentan recuperar su rutina habitual tras las vacaciones.
Existen diferentes señales que indican la necesidad de realizar un tratamiento reparador:
El cabello pierde movimiento.
Se rompe con facilidad.
Resulta difícil desenredarlo.
Presenta un tacto áspero.
Ha perdido luminosidad.
El peinado dura menos tiempo.
"Esperar demasiado tiempo puede hacer que el deterioro avance y resulte más complejo recuperar completamente la fibra capilar. Actuar cuando aparecen los primeros síntomas facilita obtener mejores resultados", explican desde el salón.
La alimentación también influye en la recuperación del cabello
La recuperación capilar no depende únicamente de los productos utilizados sobre el cabello.
Una alimentación equilibrada, rica en proteínas, vitaminas y minerales como la biotina, el hierro, el zinc y las vitaminas C y E, además de ácidos grasos omega 3, contribuye a fortalecer la fibra capilar desde el interior.
Los especialistas también recuerdan que mantener una correcta hidratación diaria favorece la salud tanto del cuero cabelludo como del cabello.