Agosto encara su recta final, pero todavía queda verano por delante. Para los afortunados que aún tienen vacaciones pendientes, septiembre puede ser incluso el momento ideal para una escapada; para el resto de los mortales, quedan cenas en terrazas, tardes de playa y paseos al atardecer por exprimir. Pero evita ...
Agosto encara su recta final, pero todavía queda verano por delante. Para los afortunados que aún tienen vacaciones pendientes, septiembre puede ser incluso el momento ideal para una escapada; para el resto de los mortales, quedan cenas en terrazas, tardes de playa y paseos al atardecer por exprimir. Pero evita que un invitado indeseado se una al plan sin ser invitado: el mosquito.
Estos insectos son tan propios del verano como las altas temperaturas; sin embargo, su presencia ya no se limita a determinados destinos tropicales como se pensaba hasta hace unos años. El cambio climático y el aumento de la movilidad internacional han favorecido la expansión de especies como el mosquito tigre por diferentes zonas de Europa, incluida España. Por eso, protegerse de las picaduras ya no es una cuestión exclusiva de quienes viajan al Sudeste Asiático, Latinoamérica o el Caribe.
O, como explica Paula Barbero, farmacéutica y responsable de Formación Científica de Normon, "la presencia del mosquito tigre en España ya no puede considerarse un fenómeno puntual, sino una realidad consolidada en muchas zonas del país".
Esta especie se ha extendido progresivamente por la península ibérica y está presente en amplias zonas de la costa mediterránea y Baleares, además de otras regiones del país. Su expansión también ha sido notable en Europa durante la última década, favorecida en parte por unas condiciones climáticas que facilitan su establecimiento.
El riesgo va más allá del picor
Una molesta picadura suele provocar una reacción local que desaparece en unos días, como picor, enrojecimiento e inflamación. Ahora bien, algunas especies de mosquitos pueden actuar como vectores de enfermedades infecciosas y el riesgo asociado varía según el lugar.
En determinadas zonas del Sudeste Asiático, Latinoamérica o el Caribe pueden transmitir enfermedades como la malaria, el dengue o la fiebre amarilla. En nuestro país, la presencia de especies invasoras y el aumento de los casos importados han favorecido la aparición de episodios locales de dengue y de virus del Nilo Occidental.
Esto no significa que cualquier picadura suponga un riesgo de infección, pero sí explica por qué la prevención cobra importancia incluso cuando el destino elegido está dentro de nuestras fronteras.
El repelente, un básico también en España
Una de las medidas más sencillas para reducir la exposición es utilizar un repelente adecuado al lugar y al tiempo que vayamos a permanecer al aire libre. En situaciones de mayor riesgo, los expertos recomiendan optar por formulaciones que proporcionen una protección suficientemente prolongada.
Entre los principios activos utilizados en estos productos se encuentra el DEET, el ingrediente más habitual de los repelentes de insectos. "Este componente es esencial para un repelente en zonas con riesgo de picaduras. Su eficacia radica en dificultar que los mosquitos detecten y localicen a las personas, reduciendo así el riesgo de picaduras. La duración de la protección aumenta a medida que lo hace su concentración hasta llegar al 50%, por lo que las formulaciones con este porcentaje de DEET ofrecen una protección prolongada, especialmente en situaciones de mayor exposición", apunta Barbero.
En este contexto, KitaPic Xtraforte, de Normon, contiene un 50% de DEET y ofrece, según el fabricante, hasta diez horas de protección frente a las picaduras del mosquito tigre y del mosquito transmisor de la malaria. Para situaciones de menor riesgo o determinados perfiles, existen otras alternativas con diferentes principios activos y características de tolerancia.
Tres medidas para mantener a raya a los mosquitos
El repelente no es la única herramienta para combatir a los mosquitos. De hecho, combinar diferentes estrategias puede ayudar a reducir las posibilidades de sufrir picaduras.
1. Cubre la piel. Cuando haya una elevada presencia de mosquitos, conviene utilizar prendas que cubran la mayor parte del cuerpo. La ropa holgada y de colores claros puede ser una opción práctica durante las horas de mayor exposición.
2. Protege el lugar donde duermes. El aire acondicionado y las mosquiteras en puertas y ventanas dificultan la entrada de insectos en el alojamiento. Cuando estas barreras no estén disponibles, las mosquiteras pueden resultar especialmente útiles durante el descanso, sobre todo en destinos con riesgo de transmisión de malaria.
3. Ten el repelente a mano. De poco sirve llevarlo en la maleta si permanece allí durante toda la estancia. Lo recomendable es utilizarlo siguiendo las indicaciones del producto, especialmente cuando vayamos a pasar tiempo al aire libre.
¿Y si ya te han picado?
Claro está, estos insectos se las ingenian para esquivar las precauciones y alguna picadura acaban logrando. En ese caso, y aunque cueste, lo primero es intentar no rascarse, pues manipular continuamente la zona puede aumentar la irritación y favorecer lesiones.
Algunos productos específicos pueden ayudar a aliviar las molestias locales. En este sentido, la línea KitaPic de Normon también incorpora opciones con aloe vera destinadas a calmar la piel después de una picadura.
Si la reacción es especialmente intensa, aparecen síntomas que van más allá de la reacción local habitual o existe cualquier signo que genere preocupación, será necesario consultar con un profesional sanitario.
En definitiva, que agosto llegue a su fin no significa que haya que despedirse de la temporada estival, incluso con la "vuelta al cole". No guardes todavía el repelente en el cajón. Septiembre invita a escaparse aunque sean los fines de semana, y las altas temperaturas nos permitirán exprimir fines de semana en la playa, cenas en la terraza y muchas tardes al aire libre antes de que llegue el otoño.