La vuelta al cole suele vivirse como un cambio de marcha. Después de semanas con horarios más flexibles y más tiempo libre, toca volver a organizar mañanas, preparar mochilas, cumplir horarios y recuperar las obligaciones.En medio de esa transición, los hobbies pueden jugar un papel importante. No hace falta convertirlos ...
La vuelta al cole suele vivirse como un cambio de marcha. Después de semanas con horarios más flexibles y más tiempo libre, toca volver a organizar mañanas, preparar mochilas, cumplir horarios y recuperar las obligaciones.
En medio de esa transición, los hobbies pueden jugar un papel importante. No hace falta convertirlos en una nueva obligación ni reservar varias horas al día. La clave está en encontrar una actividad que nos permita desconectar de las exigencias cotidianas y disfrutar del momento.
5 opciones que pueden ayudarnos a recuperar la calma
Pocas cosas obligan a nuestro cerebro a ir más despacio como sentarnos con un buen libro. La lectura permite alejarnos durante un rato de las notificaciones, las tareas pendientes y la sensación de tener que hacer varias cosas a la vez. Además, no hace falta buscar grandes objetivos. Basta con leer unas páginas antes de dormir, durante el trayecto en transporte público o durante un rato tranquilo del fin de semana puede ser suficiente.
Preparar una receta puede convertirse en una pequeña pausa mental. Elegir los ingredientes, cortar, mezclar, medir cantidades y esperar a que el plato esté listo obliga a concentrarse en lo que está ocurriendo en ese momento.
Además, cocinar puede convertirse en un hobby compartido. Preparar una pizza en familia, probar una receta nueva durante el fin de semana o dejar que los niños participen en la elaboración de la cena son formas sencillas de recuperar momentos de conexión después de una semana cargada.
No hace falta tener talento artístico para disfrutar de una actividad creativa. Dibujar, pintar, hacer cerámica, construir maquetas, coser o realizar manualidades son actividades que requieren atención y permiten dejar durante un rato el resto de preocupaciones en segundo plano.
En el caso de los niños, además, pueden convertirse en una forma de expresar emociones que todavía no saben explicar con palabras. Para los adultos, pueden ser simplemente una oportunidad para recuperar el placer de hacer algo sin perseguir una determinada productividad.
Caminar es uno de los hobbies más sencillos para incorporar a la rutina porque no requiere una gran planificación. Un paseo después de clase o del trabajo, una ruta por un parque durante el fin de semana o una pequeña excursión en familia pueden ayudarnos a romper la sensación de pasar de la casa al colegio o la oficina y de ahí de nuevo a casa.
Además, caminar al aire libre permite combinar movimiento y desconexión. Podemos hacerlo solos, escuchar música o un podcast, o aprovechar para conversar con alguien. Para los niños, salir a descubrir parques, caminos o espacios naturales también puede convertirse en una alternativa atractiva a pasar el tiempo libre frente a una pantalla.
Quizá el mejor hobby para esta vuelta al cole sea uno que ya conocemos. ¿Tocábamos un instrumento? ¿Nos gustaba hacer fotografías? ¿Íbamos a clases de baile? ¿Escribíamos? ¿Montábamos en bicicleta? ¿Nos entreteníamos cuidando plantas?
Septiembre puede ser una buena oportunidad para recuperar una afición que dejamos aparcada durante el año. No hace falta retomarla exactamente donde la dejamos ni convertirla en un compromiso más.
El mayor enemigo de las aficiones cuando regresamos a la rutina suele ser la falta de tiempo. Por eso, quizá no sea suficiente con decir "cuando tenga un rato, lo haré". Reservar pequeños espacios para estas actividades puede ayudar a que no desaparezcan en cuanto el calendario se llena. Media hora de lectura, un paseo, una tarde de manualidades o cocinar juntos el sábado pueden tener más valor que esperar a disponer de una tarde completa.
La vuelta al cole trae consigo obligaciones, pero también puede ser una oportunidad para construir rutinas que nos ayuden a sentirnos mejor.