¿Qué es exactamente la fibrosis postoperatoria? La fibrosis postquirúrgica consiste en una formación excesiva de tejido cicatricial rico en colágeno como consecuencia de la respuesta inflamatoria que se produce después de una intervención. Su evolución no es igual en todas las personas: influyen factores como la calidad del tejido, la respuesta ...
¿Qué es exactamente la fibrosis postoperatoria? La fibrosis postquirúrgica consiste en una formación excesiva de tejido cicatricial rico en colágeno como consecuencia de la respuesta inflamatoria que se produce después de una intervención. Su evolución no es igual en todas las personas: influyen factores como la calidad del tejido, la respuesta inflamatoria individual, el tipo de cirugía, la técnica empleada y la capacidad del organismo para regular los factores de crecimiento relacionados con la cicatrización.
Por este motivo, la evolución después de una cirugía puede ser muy diferente de un paciente a otro. Según Pons, la fibrosis no depende únicamente de la intervención, sino también de cómo responde cada tejido y cada organismo al trauma quirúrgico.
El proceso postoperatorio se divide en tres etapas. Durante la fase inflamatoria, que comprende aproximadamente los tres primeros días, todavía no se ha producido fibrosis ni un edema significativo. Entre los días 4 y 10 se desarrolla la fase proliferativa, caracterizada por un aumento del edema y de la producción de proteínas. A partir del décimo día comienza la fase de remodelación, en la que pueden aumentar el edema, las proteínas, la viscosidad del tejido y la fibrosis.
La fibrosis puede comenzar de manera precoz en función del grado de inflamación. Por ello, uno de los signos a los que prestar atención es que el tejido empiece a endurecerse o pierda elasticidad, ya que puede indicar el inicio del proceso fibrótico.
La fibrosis puede presentarse en diferentes formas, entre ellas la fibrosis edematosa, la esponjosa y la dura, siendo esta última la más frecuente. Su severidad se clasifica en cuatro niveles, del 0 al 3, desde formas que pueden detectarse al tacto pero todavía no son visibles hasta aquellas que resultan evidentes independientemente de la posición corporal.
Esta clasificación pone de manifiesto la importancia de valorar el estado del tejido antes de determinar cuál es el abordaje más adecuado.
Para Yvette Pons, la prevención es uno de los aspectos fundamentales. Las medidas preventivas deberían comenzar desde el propio proceso quirúrgico o inmediatamente después de la intervención, con el objetivo de controlar la inflamación y evitar que el tejido fibrótico llegue a consolidarse.
Entre las estrategias que señala se encuentran el uso de fajas con presión homogénea, el drenaje linfático manual para prevenir el edema, el ultrasonido terapéutico precoz, la fototerapia LED, las microcorrientes y la magnetoterapia, además de la nutricosmética orientada a mejorar la calidad del colágeno.
En este contexto, Pons también aclara que el colágeno hidrolizado no aumenta la fibrosis, sino que puede contribuir a mejorar la organización del tejido cicatricial.
Cuando la fibrosis ya está instaurada, existen diferentes herramientas terapéuticas. Entre ellas se encuentran la radiofrecuencia controlada, las ondas de choque, el ultrasonido terapéutico, la terapia manual del tejido conectivo y las técnicas de liberación fascial.
La radiofrecuencia, aplicada de manera controlada, permite trabajar sobre la organización del colágeno y favorecer una mejora de la elasticidad del tejido.
La terapia manual del tejido conectivo también ocupa un lugar importante dentro de este abordaje. Mediante un masaje especializado se busca mejorar el edema, disminuir el dolor, liberar restricciones fasciales y recuperar la elasticidad. Según explica Pons, la estimulación mecánica realizada con las manos puede generar respuestas biológicas y señales químicas relacionadas con la reorganización del tejido, la circulación y una cicatrización más funcional.
Una de las particularidades del enfoque de Yvette Pons es considerar el cuerpo desde una perspectiva global. Su planteamiento parte de que la fascia constituye un sistema continuo y, por tanto, el trabajo terapéutico no debería centrarse exclusivamente en la zona que ha sido intervenida.
Dentro de este enfoque se utiliza la técnica de Pauline Rolf, basada en un abordaje global del sistema fascial. Además del área quirúrgica, contempla estructuras situadas a distancia, como el cuello, la región occipital y las cadenas fasciales posteriores, antes de actuar directamente sobre la zona afectada. Las maniobras incluyen técnicas de hidratación tisular, movilización y liberación del tejido, dirigidas a prevenir la consolidación de la fibrosis y mejorar la calidad del tejido cicatricial.
La propuesta de Yvette Pons parte de que la fibrosis postoperatoria puede abordarse tanto en fases recientes como crónicas, siempre después de una correcta evaluación y con un tratamiento adecuado. Según la especialista, incluso las fibrosis antiguas, con años de evolución, pueden mejorar mediante un abordaje que combine radiofrecuencia, ultrasonido terapéutico y ejercicio terapéutico.
El mensaje principal es, por tanto, que la fibrosis no debe considerarse necesariamente una consecuencia permanente de una cirugía. La prevención resulta fundamental, pero cuando ya se ha producido, su evolución puede abordarse mediante diferentes herramientas terapéuticas adaptadas a las características de cada tejido.
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Sobre Yvette PonsCon más de 30 años de experiencia profesional, Yvette Pons fundó en 1996 el Institut Yvette Pons, centro desde el que ha desarrollado un enfoque integrador que combina ciencia, técnica y estética. A lo largo de su trayectoria ha creado diferentes métodos propios y ha desarrollado una importante labor formativa dirigida a profesionales de España, Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. |