La inteligencia artificial ha comenzado a incorporarse también a las herramientas de cuidado y peinado del cabello. Su aplicación permite analizar diferentes variables durante el uso de una herramienta térmica y ajustar su funcionamiento en función de las características de cada zona de la melena.La razón es que el cabello ...
La inteligencia artificial ha comenzado a incorporarse también a las herramientas de cuidado y peinado del cabello. Su aplicación permite analizar diferentes variables durante el uso de una herramienta térmica y ajustar su funcionamiento en función de las características de cada zona de la melena.
La razón es que el cabello no presenta las mismas necesidades en toda su superficie. El grosor, la densidad o la cantidad de pelo pueden variar de unas zonas a otras y también influye la velocidad con la que se utiliza una plancha o una herramienta de styling. Hasta ahora, las herramientas térmicas convencionales trabajaban principalmente a partir de una temperatura determinada en sus placas.
La tecnología desarrollada por ghd plantea un enfoque diferente: analizar la temperatura real del cabello y no únicamente la de las placas. Para ello, ghd Sculpt™ incorpora cuatro sistemas de medición independientes capaces de recoger información durante el peinado.

Un ejemplo de control de temperatura inteligente por IA es la que incorpora ghd Sculpt, plancha de pelo interactiva. Precio 449 €
Los sensores analizan variables como la cantidad de cabello, la velocidad del movimiento o la rotación de la herramienta desde la raíz hasta las puntas. Toda esta información se procesa de forma inmediata, con hasta 2.900 análisis por segundo, para determinar cómo debe actuar la herramienta en cada momento.
El sistema también incorpora un algoritmo de aprendizaje inteligente entrenado con diferentes tipos de cabello y rutinas de peinado. De esta forma, puede interpretar los movimientos realizados durante el uso y adaptar su funcionamiento.
A partir de los datos obtenidos, la herramienta modifica dinámicamente la potencia. Esto significa que puede aportar más energía en zonas donde el cabello presenta mayor densidad o grosor y reducirla cuando detecta condiciones que requieren un tratamiento más delicado.
Este planteamiento parte de una idea sencilla: el calor no debería aplicarse de la misma manera a toda la melena, ya que sus características pueden cambiar de una zona a otra y también lo hace la forma de utilizar la herramienta.
Según los datos aportados por ghd, la tecnología de ghd Sculpt™ consigue hasta un 90 % más de brillo, 2,5 veces menos encrespamiento, una mayor definición de los rizos y un peinado hasta cinco veces más rápido.
Más allá del resultado estético, la incorporación de inteligencia artificial supone un cambio en la manera de gestionar las herramientas térmicas: pasar de trabajar con una temperatura fija a analizar el cabello durante el propio proceso de peinado y adaptar el calor a las circunstancias de cada momento.