La menopausia no llega de golpe: las señales que pueden aparecer 10 años antes de última regla 

María Robert 

Esa sensación de tener la cabeza menos despejada, sofocos que van y vienen, noches de insomnio, cambios de humor… Los cambios hormonales que se producen pueden ser irregulares y no siempre es fácil relacionarlos con la menopausia 

02/09/2026

Hay temporadas en las que duermes peor, estás más irritable de lo habitual o notas que te cuesta concentrarte. Después, sin hacer nada especial, todo parece volver a su sitio. Hasta que unas semanas o unos meses más tarde vuelve a ocurrir. Y quizá ni siquiera se te pase por ...

Hay temporadas en las que duermes peor, estás más irritable de lo habitual o notas que te cuesta concentrarte. Después, sin hacer nada especial, todo parece volver a su sitio. Hasta que unas semanas o unos meses más tarde vuelve a ocurrir. Y quizá ni siquiera se te pase por la cabeza relacionarlo con la menopausia porque todavía tienes la regla.

Sin embargo, esa aparición intermitente de los síntomas puede formar parte de los años previos a la última menstruación. Los cambios hormonales no siguen una línea recta y tampoco se manifiestan igual en todas las mujeres.

"Hay etapas en las que la mujer se encuentra totalmente asintomática y otras temporadas donde aparecen este tipo de síntomas", explica la doctora Laura Barbero, ginecóloga del Hospital Quirónsalud Vitoria. Esa alternancia puede hacer que algunas mujeres no identifiquen lo que les ocurre como parte del proceso de transición hacia la menopausia.

La menopausia es una fecha 

Hay, además, una confusión bastante extendida con el propio término. UtilizamosAspara hablar de todos los cambios que acompañan a este periodo, pero médicamente tiene un significado mucho más concreto. "Tenemos un error de concepto. La menopausia es realmente la fecha de la última regla. No es una etapa, es una fecha concreta", puntualiza Barbero.

Lo que ocurre antes y después de ese momento se engloba dentro del climaterio, un periodo que puede comenzar aproximadamente una década antes de la última menstruación. Si tenemos en cuenta que la edad media a la que llega la menopausia ronda los 50 años, los cambios pueden empezar a hacerse notar bastante antes de que la regla desaparezca definitivamente.

Por eso, seguir menstruando no significa que las hormonas estén funcionando exactamente igual que años atrás.

Unos meses bien y otros no tanto

El funcionamiento de los ovarios tampoco se detiene de golpe. Durante los años previos a la menopausia se suceden ciclos con distinta actividad hormonal, y esa irregularidad puede reflejarse tanto en la menstruación como en los síntomas.

Un mes pueden aparecer sofocos o alteraciones del sueño y al siguiente no notar prácticamente nada. También pueden producirse cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, palpitaciones, disminución de la libido o dificultades para concentrarse. Algunas mujeres apenas experimentan molestias y otras notan que interfieren bastante en su día a día.

Entre estas últimas se encuentra la llamada "niebla mental", una expresión que se ha popularizado para describir esos pequeños olvidos, la dificultad para concentrarse o la sensación de que cuesta más encontrar una palabra.

"No es ninguna enfermedad ni tampoco es un diagnóstico formal, pero sí que es un síntoma que las mujeres refieren de forma consistente en las consultas", señala la ginecóloga.

Además, no siempre es sencillo separar una cosa de la otra. Dormir mal, por ejemplo, puede terminar afectando a la concentración y al estado de ánimo durante el día. Y si los sofocos provocan despertares nocturnos, el cansancio puede acabar sumándose a los propios cambios hormonales.

Síntomas visibles y otros no tanto 

Los sofocos quizá sean el síntoma más reconocible, pero ni mucho menos son el único cambio que puede aparecer durante esta etapa. La disminución de los estrógenos también puede provocar sequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales, cambios en la piel o una mayor predisposición a las infecciones urinarias.

También puede cambiar la composición corporal. Aunque la menopausia no implica necesariamente ganar peso como generalmente se cree, pero sí puede modificar dónde se acumula la grasa.

"La mujer suele pasar de un patrón más ginecoide, con grasa acumulada en caderas, muslos y glúteos, a un patrón más androide, con mayor acumulación de grasa a nivel abdominal", explica Barbero. A ello se suman factores propios del envejecimiento, como la pérdida de masa muscular, un menor gasto energético o una vida más sedentaria.

Hay otros cambios que no siempre se perciben a simple vista, pero que hacen especialmente importante cuidar la salud durante estos años. La pérdida de densidad mineral ósea y determinadas modificaciones metabólicas pueden aumentar con el tiempo el riesgo cardiovascular y afectar a parámetros como el colesterol, los triglicéridos o la sensibilidad a la insulina.

Por eso, la llegada de la menopausia no debería marcar el momento de empezar a cuidar estos aspectos. Revisar la tensión arterial, el colesterol, la glucosa y otros factores de riesgo forma parte también de la prevención.

No hay que esperar a que desaparezca la regla

En cualquier caso, si bien la menopausia es un proceso fisiológico normal, no hay que aguantar sus síntomas sin más. Si los sofocos, el insomnio, los cambios emocionales o las dificultades para concentrarse empiezan a afectar a la vida cotidiana, es aconsejable pedir opinión a un profesional sanitario.

La doctora Barbero señala la dieta mediterránea y el ejercicio regular como dos medidas no farmacológicas con evidencia. Y en este último caso, no se trata solo de hacer ejercicio cardiovascular: combinarlo con trabajo de fuerza y ejercicios de equilibrio y coordinación ayuda a cuidar la salud muscular y ósea.

Cuando los síntomas lo requieren, existen además diferentes tratamientos hormonales y no hormonales. La elección dependerá de cada mujer, sus síntomas, su edad y sus antecedentes.

De hecho, no hace falta esperar a que llegue la última regla para pedir ayuda. Si el cuerpo está mandando señales que afectan a la calidad de vida, ya hay motivos suficientes para consultar.

Cada mujer tiene su propia experiencia

En resumidas cuentas, la palabra menopausia se suele asociar directamente con un proceso poco agradable. Sin embargo, la experiencia no es universal y la manera en la que se manifiesta puede ser tan diferente como mujeres hay en el mundo.

Para algunas puede ser una etapa complicada; para otras, supone incluso liberarse de reglas dolorosas, síntomas premenstruales intensos o problemas relacionados con las hormonas que han condicionado su vida durante años. "Hay mujeres para las que la menopausia puede llegar a ser totalmente un alivio", conviene la doctora.

Así las cosas, en vez de entender la menopausia como un momento concreto en el que de repente todo cambia, resulta más útil abrazarla como lo que es: un proceso gradual y diferente para cada mujer.  

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