En amistad, mejor calidad que cantidad: tener buenas relaciones podría ser beneficioso para la salud

María Robert 

Un estudio internacional con más de 200.000 personas relaciona la satisfacción con los vínculos personales con una mejor percepción de la salud y el bienestar

03/09/2026

Quien tiene un amigo tiene un tesoro… Poder llamar a alguien para contar una buena noticia, desahogarse cuando las cosas se tuercen o simplemente quedar para tomar un café es un regalo de valor incalculable. Pero ese chascarrillo no solo lo dice la sabiduría popular, también la ciencia. Un estudio ...

Quien tiene un amigo tiene un tesoro… Poder llamar a alguien para contar una buena noticia, desahogarse cuando las cosas se tuercen o simplemente quedar para tomar un café es un regalo de valor incalculable. Pero ese chascarrillo no solo lo dice la sabiduría popular, también la ciencia. Un estudio internacional que ha analizado los datos de más de 200.000 personas apunta a una relación entre la satisfacción con nuestros vínculos y una mejor percepción de la salud y el bienestar.

Lo novedoso de la investigación, publicada en el Journal of Mental Health, reunió información de participantes de 22 países y puso el foco en una perspectiva más importante que el número de personas que conocemos o de la frecuencia con la que llenamos la agenda de planes. En otras palabras, calidad por encima de cantidad. Los resultados dibujan una tendencia clara: las personas más satisfechas con sus relaciones también tienden a valorar mejor su salud física y mental.

Importa más la calidad que la cantidad 

La soledad no deseada es un mal invisible de nuestra época, pero todavía se habla menos de cómo vivir de cara a las redes sociales añade todavía más presión por tener una vida social inagotable. El resultado: sentirse solo a pesar de estar rodeado de gente. También sucede al contrario. Y es que no hace falta contar con un grupo enorme para tener la sensación de disponer de una buena red de apoyo.

Así, el estudio no pone el foco en el número de amigos, sino en la calidad que cada persona atribuye a sus relaciones. Contar con vínculos que aporten cercanía, confianza o apoyo tiene más peso que acumular contactos o planes en el calendario.

Esta asociación fue especialmente visible en las relaciones construidas durante la vida adulta. Asimismo, el texto puso de manifiesto una relación entre la satisfacción con los vínculos familiares durante la infancia y una mejor valoración posterior de la salud, aunque en este caso fue menos marcada.

Las relaciones, además, no permanecen congeladas en el tiempo. Por lo tanto, una mala experiencia en la infancia no determina necesariamente los vínculos que tendremos después, igual que las relaciones que construimos de adultos pueden acabar ocupando un lugar fundamental en nuestra vida.

Una cuestión de salud

No es nuevo que las relaciones sociales estén conectadas con el bienestar, pero este trabajo lo abarca a mayor escala al incluir participantes de 22 diferentes países y culturas, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Argentina, Brasil, Alemania, España, India, Japón, Egipto, Nigeria, Sudáfrica, México. Y es que, aunque la tendencia general perdura, la manera en la que las personas valoran sus relaciones varía mucho de un lugar a otro.

Indonesia registró los niveles más altos de satisfacción con las amistades y las relaciones personales, mientras que Japón se situó en el extremo opuesto. También hubo diferencias relacionadas con la edad. Los participantes de mediana edad, entre los 35 y los 49 años, presentaron peores puntuaciones en salud mental que los adultos más jóvenes, mientras que estas volvieron a mejorar entre las personas mayores.

Son diferencias que reflejan que las relaciones personales no se viven igual en todas las culturas ni en todas las etapas de la vida. Pero, pese a esas particularidades, la satisfacción con los vínculos apareció relacionada con el bienestar en el conjunto de la muestra.

Eso sí, hay que interpretar los resultados con cierta cautela. El estudio muestra una asociación, pero no permite establecer una relación directa entre causa y efecto. Quizá unas buenas relaciones contribuyan al bienestar, pero también puede ser que las personas que se sienten mejor estén más capacitadas para mantener una vida social satisfactoria. Es probable que haya una relación de retroalimentación entre ambos fenómenos.

Hablamos de salud y solemos pensar en hacer ejercicio, dormir bien o mejorar la alimentación. En esa lista rara vez aparecen las relaciones personales, aunque éstas forman parte de nuestra vida cotidiana de una manera mucho más profunda de lo que a veces reconocemos. No se trata de empujarnos a socializar más, ni de convertir cada salida con los amigos en un evento. Pero quizás sí de poner un poco más de atención a esos vínculos que, entre el trabajo, las obligaciones y el ritmo diario, suelen quedar para cuando sobre tiempo.

Llamar a esa amiga con la que hace semanas que decimos "tenemos que vernos" o reservar una tarde para las personas con las que nos sentimos cómodos no es ninguna receta mágica para vivir más y mejor. Sin embargo, tener buenas relaciones no es baladí: puede formar parte de todo lo que hace que una vida se sienta, en general, un poco más saludable y satisfactoria.


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