En lugar de intentar ponerlo todo en orden en un solo día, septiembre puede ser un buen momento para hacer pequeños cambios que ayuden a recuperar la sensación de orden y bienestar en casa. No hace falta hacer una limpieza general ni embarcarse en una gran reorganización: basta con empezar ...
En lugar de intentar ponerlo todo en orden en un solo día, septiembre puede ser un buen momento para hacer pequeños cambios que ayuden a recuperar la sensación de orden y bienestar en casa. No hace falta hacer una limpieza general ni embarcarse en una gran reorganización: basta con empezar por los espacios que más utilizamos.
Estas son ocho ideas sencillas para recuperar poco a poco el orden después de las vacaciones.
Parece obvio, pero retrasar varios días el momento de vaciar las maletas hace que la sensación de desorden se prolongue.
Lo mejor es sacar toda la ropa, separar la que necesita lavarse y guardar inmediatamente la que esté limpia. Aprovechar para detectar prendas que ya no utilizamos también puede ser una buena forma de empezar el cambio de temporada sin acumular más cosas.
Después de las vacaciones, la cocina suele ser uno de los primeros espacios que necesitan atención. Antes de volver a llenar la despensa, conviene revisar qué productos han quedado abiertos, comprobar las fechas de consumo y limpiar rápidamente la nevera si es necesario.
Después, hacer una compra básica para los primeros días permite volver a preparar comidas en casa sin necesidad de improvisar constantemente.
Mesas, encimeras, muebles de entrada y mesillas son algunos de los lugares donde más fácilmente se acumulan objetos.
Una buena regla es sencilla: si algo no tiene una función clara en ese espacio, probablemente pueda guardarse en otro lugar. Dejar las superficies despejadas no solo facilita la limpieza, sino que hace que la casa parezca más ordenada de forma inmediata.
El dormitorio tiene un papel importante en la vuelta a los horarios habituales. Cambiar las sábanas, ventilar bien la habitación y dejar despejada la mesilla puede ayudar a recuperar la sensación de descanso y tranquilidad.
También es un buen momento para revisar el armario y empezar a retirar poco a poco las prendas que ya no utilizaremos durante las próximas semanas.
No hace falta vaciar toda la casa. Basta con escoger un pequeño espacio cada día: un cajón, un armario, el mueble del baño o el cajón de los cables.
La idea es aplicar una pregunta muy sencilla: ¿lo utilizamos realmente? Si la respuesta es no, quizá sea el momento de donar, reciclar o desechar aquello que ya no necesitamos.
Llaves, bolsos, mochilas, zapatos, gafas… La entrada de casa puede convertirse rápidamente en un punto de acumulación.
Establecer un lugar concreto para cada cosa facilita mantener el orden durante la semana. Un pequeño vaciabolsillos, un perchero o un espacio para los zapatos pueden ser suficientes para evitar que estos objetos acaben repartidos por toda la casa.
La vuelta a la rutina no es el mejor momento para diseñar un complicado calendario de limpieza imposible de cumplir.
Puede ser más práctico dividir las tareas: dedicar unos minutos cada día a recoger y reservar un momento concreto de la semana para las tareas que requieren más tiempo. Mantener la casa razonablemente ordenada será mucho más sencillo si no dejamos que todas las tareas se acumulen.
Ordenar no significa que la casa tenga que parecer un catálogo. También se trata de recuperar aquellos pequeños elementos que hacen que nos sintamos cómodos.
Una iluminación agradable, una manta en el sofá, unas plantas cuidadas, música de fondo o recuperar ese rincón de lectura que apenas hemos utilizado durante el verano pueden ayudar a convertir la vuelta a casa en algo agradable.