Con el fin del verano, la piel empieza a mostrar el desgaste acumulado durante los meses de sol, playa, piscina y altas temperaturas. Aunque uses la protección solar de forma correcta, la exposición al sol provoca de forma inevitable, una pérdida de agua, un aumento del estrés oxidativo y una ...
Con el fin del verano, la piel empieza a mostrar el desgaste acumulado durante los meses de sol, playa, piscina y altas temperaturas. Aunque uses la protección solar de forma correcta, la exposición al sol provoca de forma inevitable, una pérdida de agua, un aumento del estrés oxidativo y una alteración temporal de la barrera cutánea.
La exposición solar prolongada, combinada con el contacto frecuente con agua salada, cloro y sudor, deja huellas visibles: sequedad, tirantez, pérdida de luminosidad y, en muchos casos, manchas o brotes de acné.
Las especialistas de Clarel recuerdan que septiembre es el momento clave, para iniciar una rutina de recuperación adaptada y no simplemente utilizar los productos que ya se usaban antes del verano.
¿Cuáles son los efectos visibles de la piel tras el verano?
María Naranjo, formadora y experta en producto en Clarel, recuerda que, en primer lugar, tenemos la deshidratación, ya que la exposición prolongada al sol y el contacto constante con el agua resecan la piel, dejándola más apagada y áspera al tacto.
Por otro lado, tenemos la pérdida de colágeno y elastina, debido a que la radiación ultravioleta acelera el fotoenvejecimiento, contribuyendo a la aparición de manchas y líneas de expresión. Si bien al principio el sol puede secar los granitos, el efecto termina siendo contraproducente y notamos más acné al finalizar el verano. Esto se debe a que el calor dispara la producción de sebo y, combinado con el sudor y las células muertas, obstruye los poros y hay un aumento de brotes.
¿Cómo podemos hacer frente a estos efectos?
La experta explica que además de usar protección solar el tiempo que estemos expuestos al sol, hay que tener en cuenta que los días nublados o en interiores también hay que incluirlo en nuestra rutina.
Tras la limpieza, se hará lo que conocemos como Skin Flooding, es decir: una reparación por capas. Primero podemos usar un sérum con activos específicos, y así recuperamos la hidratación que nos falta debido al verano. A continuación, podemos aplicar, por las noches, una buena crema, aprovechando el descanso nocturno para fortalecer la piel y mejorar su capacidad de reparación.
Como paso clave, necesitamos incorporar un after sun. Además, de nutrir, reparar y aliviar la piel, cuenta con principios activos como el ácido hialurónico, que proporciona mayor elasticidad a la piel.
"El cuidado de la piel en verano va mucho más allá de la crema solar. Se trata de mantener una rutina basada en una limpieza respetuosa, una hidratación por capas, reparar la barrera cutánea de forma constante y una fotoprotección diaria. "Este es el secreto para lucir una piel sana, cómoda y radiante durante toda la temporada", aseguran las expertas de Clarel.