En muchas ocasiones, las mermeladas se elaboran con una elevada cantidad de jarabes y aditivos artificiales. Por ello, saber leer la letra pequeña resulta clave para diferenciar una preparación perjudicial.Pazo de Vilane, empresa experta en la elaboración de huevos camperos y mermeladas artesanales, analiza las "trampas" más comunes del etiquetado ...
En muchas ocasiones, las mermeladas se elaboran con una elevada cantidad de jarabes y aditivos artificiales. Por ello, saber leer la letra pequeña resulta clave para diferenciar una preparación perjudicial.
Pazo de Vilane, empresa experta en la elaboración de huevos camperos y mermeladas artesanales, analiza las "trampas" más comunes del etiquetado y comparte una guía esencial para identificar la opción más saludable en el supermercado, además de algunas pautas para replicar este estándar de calidad en casa.
El engaño de los "azúcares" en plural
No todos los endulzantes son iguales. Lo ideal es evitar los productos que listan "azúcares" (en plural) en sus ingredientes. Este término suele camuflar jarabe de maíz de alta fructosa, glucosa u otros derivados procesados que alteran los niveles de glucosa en sangre. La opción correcta debe especificar el uso de azúcar tradicional (en un porcentaje mínimo) o, mejor aún, el propio azúcar natural de la fruta.
El "efecto extra" no es un adjetivo comercial
Leer en el etiquetado el término "extra" nos hace suponer que estamos ante un reclamo de marketing, pero la realidad es que se trata de una categoría legal estricta:
La regla del 70%: la fruta debe mandar
El orden de los ingredientes en la etiqueta indica su cantidad, de mayor a menor; por tanto, la fruta debe aparecer siempre en primer lugar. Aunque la ley es muy permisiva con los mínimos, los lineales ya ofrecen mermeladas que superan el 70% de fruta de temporada, reduciendo drásticamente la necesidad de azúcares añadidos.
Cuantos menos ingredientes, mejor
En el ámbito de la salud y la gastronomía, el "menos es más" es una regla de oro. Una mermelada de calidad no debe incluir nada más que fruta, una cantidad mínima de azúcar y espesantes naturales como la pectina (presente en la propia fruta). El agar-agar, otro espesante natural procedente de las algas marinas, es empleado por Pazo de Vilane en sus elaboraciones. Ocasionalmente, puede incorporar zumo de limón como conservante natural. Si detectas colorantes o conservantes artificiales, descártala.
El impacto del origen (Kilómetro Cero)
Elegir una mermelada elaborada con frutas nacionales garantiza que el cultivo ha seguido las normativas de seguridad alimentaria locales y europeas. Apostar por el Kilómetro Cero no solo beneficia al organismo al consumir materia prima recolectada en su punto óptimo, sino que favorece el desarrollo de las zonas rurales y reduce la huella de carbono derivada del transporte.
La alternativa artesanal: cómo trasladar el "estándar saludable" a una receta casera
Para aquellos días en los que se prefiere la cocina casera, elaborar mermelada es una forma excelente de conservar las propiedades de las frutas de temporada durante todo el año.
Para lograr un resultado óptimo, Pazo de Vilane propone seguir la regla de oro del 70/30 (70% fruta y solo un 30%, o menos, de azúcar añadido) a través del siguiente paso a paso: