Cinco alimentos de temporada que están en su mejor momento en septiembre 

María Robert 

De las grasas saludables de la sardina y las nueces a los carotenoides de la calabaza y la fibra de los higos, repasamos qué aporta cada uno

16/09/2026

Septiembre es un mes de transición en todos los sentidos; también en la cocina. En el mercado todavía se encuentran tomates, pimientos y berenjenas, pero a la vez empiezan a proliferar en las estanterías productos que anuncian que el otoño está a la vuelta de la esquina. Es el momento ...

Septiembre es un mes de transición en todos los sentidos; también en la cocina. En el mercado todavía se encuentran tomates, pimientos y berenjenas, pero a la vez empiezan a proliferar en las estanterías productos que anuncian que el otoño está a la vuelta de la esquina. Es el momento propicio para recuperar en la cesta de la compra algunos alimentos que quizá durante el verano hemos dejado un poco de lado.

Recurrir a productos de temporada es una forma de apostar por alimentos más frescos, a la par que económicos. Pero, además, cada uno aporta unas propiedades que añaden un plus para la salud.

1. Sardina, mucho más que omega-3

La mejor temporada para consumir sardinas frescas abarca los meses cálidos, de mayo a octubre, pero es ahora cuando alcanza su punto álgido. Es un pescado azul económico y popular, pero su perfil nutricional tiene poco de modesto.

Además de aportar EPA y DHA, dos ácidos grasos omega-3 de cadena larga, las sardinas contienen proteínas y minerales como calcio, potasio y magnesio. De hecho, los beneficios no se atribuyen únicamente al omega-3: la sardina aporta toda una combinación de nutrientes que actúan dentro de la matriz del alimento.

La evidencia más reciente sobre EPA y DHA sigue relacionando una mayor ingesta o unos niveles más elevados de estos ácidos grasos con una menor incidencia de determinados problemas cardiovasculares.

Una razón más para que, cuando hablamos de omega-3, no pensemos automáticamente en un suplemento nutricional. El pescado es mucho más beneficioso y rico que una cápsula.

2. Calabaza: el alimento que empieza a anunciar el otoño

Claramente, si pensamos en el alimento de otoño por antonomasia, esa es la calabaza, que empieza a ganar protagonismo cuando todavía tenemos en el mercado buena parte de las hortalizas del verano.

Su característico color naranja tiene una explicación nutricional. Y es que contiene carotenoides como el betacaroteno, el alfa-caroteno y la luteína, aunque la cantidad varía según la variedad. Además, contiene fibra, vitaminas, minerales y otros compuestos vegetales.

Y tiene otra ventaja bastante práctica a la hora de prepararla: funciona tanto como ingrediente principal como acompañamiento. Asada, salteada, en un guiso, en una crema o incorporada a un plato de legumbres, puede cambiar bastante de registro sin necesidad de complicar demasiado la cocina.

3. Higos, temporada corta pero muchos beneficios

El higo es un alimento cuya temporada es bastante corta. Justamente por eso, merece la pena aprovechar su mejor momento.

Aporta fibra, minerales y diferentes compuestos fenólicos. Sin embargo, cabe diferenciar el higo fresco y el seco, porque, aunque pueden parecer el mismo alimento, nutricionalmente no son equivalentes. Al eliminar buena parte del agua durante el secado, los azúcares, la fibra y los minerales quedan mucho más concentrados por unidad de peso.

Sin embargo, siguen siendo una fruta muy nutritiva que destaca por su alto contenido de fibra, minerales esenciales y antioxidantes. En ese sentido, proporciona potasio, calcio, magnesio y hierro, los cuales cuidan la salud de los huesos, músculos y ayudan a prevenir la anemia. Asimismo, contienen polifenoles y flavonoides que combaten el estrés oxidativo y protegen el corazón.

4. Tomar las uvas desde septiembre

El final del verano nos trae también la temporada de uvas, una fruta muy completa nutricionalmente. Son ricas en antioxidantes, con buen aporte de fibra, contienen vitamina C y minerales como el potasio, cobre, hierro, calcio, fósforo, magnesio, manganeso, azufre y selenio.

Asimismo, gracias a su rica variedad en nutrientes, aportan múltiples beneficios para nuestra salud. Previenen la hipertensión, regulan el tránsito intestinal, previenen la osteoporosis y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, sus fitoquímicos ayudan al equilibrio glucémico; por tanto, es recomendable su consumo para toda la población.

5. Nueces: el fruto seco que vuelve cada otoño

Las nueces cierran esta pequeña lista de alimentos de temporada con un perfil bastante diferente al de frutas y hortalizas. Son energéticas y ricas en grasas, pero eso no las convierte en un alimento que haya que apartar cuando se intenta cuidar la alimentación.

De hecho, es un fruto seco muy interesante debido a que tiene un valor nutritivo muy alto. Ricas en proteínas, ácidos grasos omega-3 y fibra soluble, entre otros nutrientes, se sitúan entre los grupos de alimentos que los especialistas consideran aliados de la salud cardiovascular. Tan solo hay que seguir una regla: consumir la ración diaria recomendada por los expertos, que equivale a un puñado o unos 30 gramos.

Aunque todos los frutos secos son saludables para el organismo tomando las cantidades adecuadas, según la Fundación Española del Corazón, las nueces serían los primeros en la lista como aliados de la salud cardiovascular. Así lo evidencian distintos estudios, entre ellos una reciente revisión sistemática de 26 ensayos clínicos de la Universidad de Harvard, que sugiere que las dietas enriquecidas con nueces podrían reducir significativamente el colesterol total, el colesterol LDL, los triglicéridos y la apolipoproteína B.

Pero, además, contribuyen a mejorar la memoria y la concentración, apoyando la salud cognitiva. Al tiempo que aportan energía y una gran sensación de saciedad, lo que ayuda a controlar el apetito (en porciones adecuadas).

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