Hablar de higiene íntima es cada vez menos tabú, pero todavía existen muchas creencias alrededor del olor vaginal. ¿Una vagina sana debería no tener ningún olor? ¿El ciclo menstrual puede modificarlo? ¿La alimentación o el estrés tienen alguna influencia?La realidad es que el olor íntimo forma parte de la fisiología ...
Hablar de higiene íntima es cada vez menos tabú, pero todavía existen muchas creencias alrededor del olor vaginal. ¿Una vagina sana debería no tener ningún olor? ¿El ciclo menstrual puede modificarlo? ¿La alimentación o el estrés tienen alguna influencia?
La realidad es que el olor íntimo forma parte de la fisiología de cada mujer y puede variar en función de diferentes factores, como las hormonas, el sudor, el flujo vaginal o los cambios en la microbiota. Un olor suave y característico no tiene por qué indicar que exista ningún problema. En cambio, cuando aparece un cambio brusco y, especialmente, si va acompañado de picor, dolor o un flujo inusual, es recomendable prestar atención.
Estas son algunas de las creencias más extendidas.
MENTIRA. Una vagina sana puede tener un olor suave y característico. Además, este puede cambiar a lo largo del tiempo debido a factores como las hormonas, el sudor o el flujo vaginal.
MENTIRA. Cada persona tiene un olor íntimo propio, relacionado, entre otros factores, con su microbiota. Por eso, el objetivo no debería ser eliminarlo por completo, sino mantener una correcta higiene y, cuando sea necesario, neutralizar los olores.
VERDAD. Las variaciones hormonales pueden influir en el microbioma vaginal y, como consecuencia, producir cambios en el flujo y en el olor íntimo.
MENTIRA. Las duchas vaginales pueden alterar el equilibrio natural de bacterias y el pH de la zona íntima. En lugar de solucionar el problema, pueden favorecer desequilibrios y aumentar el riesgo de infecciones.
VERDAD. En la zona íntima existen glándulas sudoríparas que pueden contribuir al olor corporal. Este puede hacerse más evidente después de varias horas fuera de casa, con temperaturas elevadas o tras practicar ejercicio físico.
VERDAD. Algunos alimentos, como la cebolla, el ajo, los espárragos, el curry o el salmón, pueden modificar o intensificar temporalmente el olor corporal.
VERDAD. La hidratación tiene relación especialmente con las características de la orina. Cuando se bebe poca agua, esta puede presentar un olor más intenso y un color más oscuro. Algunas bebidas, como el café o el alcohol, también pueden influir.
VERDAD. El estrés puede influir en el equilibrio del pH y de la microbiota vaginal y favorecer cambios en la zona íntima.
VERDAD. Las prendas muy ajustadas y los tejidos sintéticos pueden dificultar la transpiración de la zona íntima y favorecer una mayor sensación de humedad y calor.
MENTIRA. La zona íntima es especialmente sensible y los perfumes y desodorantes convencionales pueden resultar irritantes. Para la higiene diaria es preferible recurrir a productos específicamente formulados para esta zona.
Más allá de los productos utilizados, una de las claves está en respetar el equilibrio natural de la zona íntima. El objetivo no es conseguir que desaparezca por completo cualquier olor, sino mantener una correcta higiene sin alterar innecesariamente su microbiota y pH.
En este contexto, Chilly ha incorporado a su gama los nuevos Deos Íntimos, unos pulverizadores de base acuosa destinados exclusivamente a la zona externa: monte de Venus, ingles, labios mayores, labios menores y zona perianal. No deben aplicarse en el interior de la vagina.
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La gama incluye Intimate Deo Fresh, con vitamina E, prebióticos, mentol y molécula Anti-Odor Plus, e Intimate Deo Delicado, con vitamina B12, prebióticos y complejo Anti-Odor. Ambos están formulados sin alcohol, gas ni sales de aluminio y pueden utilizarse después de la ducha o en momentos puntuales, como después de hacer deporte o durante los días de más calor.