Ahora que el verano y las vacaciones parecen un mero recuerdo, es momento de activar nuestros sentidos. El aroma del protector solar, el coco sobre la piel o el perfume de las flores tropicales pueden bastar para trasladarnos mentalmente a una playa, incluso cuando estamos muy lejos de ella. Esa capacidad ...
Ahora que el verano y las vacaciones parecen un mero recuerdo, es momento de activar nuestros sentidos. El aroma del protector solar, el coco sobre la piel o el perfume de las flores tropicales pueden bastar para trasladarnos mentalmente a una playa, incluso cuando estamos muy lejos de ella.
Esa capacidad de evocar el verano explica el auge de los llamados perfumes solares, fragancias que han dejado de ser una tendencia exclusivamente estival para convertirse en una forma de conservar durante todo el año esa sensación de vacaciones.
Pero ¿qué hace que un perfume sea realmente solar? Según explica Mylène Thioux, Perfumista Experta de Equivalenza, no existe una familia olfativa solar reconocida oficialmente. Se trata, más bien, de un concepto que puede aparecer en diferentes tipos de fragancias y que se construye mediante la combinación de determinadas notas.
"Los perfumes solares son fragancias que buscan transmitir esa sensación acogedora y cálida que asociamos con el verano, como el olor a playa, el calor del sol sobre la piel, esa atmósfera veraniega y despreocupada que todos reconocemos al momento", explica la experta.
Entre los ingredientes más habituales se encuentran el monoi y la flor de tiaré, dos referencias olfativas estrechamente ligadas al universo de los aceites bronceadores; el coco, que recuerda inmediatamente al olor de la crema solar; el ámbar, responsable de aportar calidez, y la vainilla, que redondea las composiciones con un efecto dulce y envolvente. En algunas fórmulas también aparecen notas marinas o acuáticas, así como flores blancas tropicales como el frangipani o el ylang-ylang.
La clave del éxito de estas fragancias podría estar en algo más profundo que una simple preferencia por los aromas dulces o tropicales: la memoria olfativa. Un determinado olor puede activar recuerdos asociados a experiencias concretas y provocar una respuesta emocional inmediata.
"El olfato es el único sentido que está conectado de forma directa con la parte del cerebro donde se guardan las emociones y los recuerdos, el sistema límbico. A diferencia de lo que vemos o escuchamos, un olor no pasa por el 'filtro racional' antes de generarnos una reacción, va directo", señala Thioux.