¿Cansancio? ¿Apatía? El perfil de mujer más vulnerable a la astenia otoñal

Ángela Zorrilla

La vuelta a la rutina, la menor exposición a la luz y la presión del día a día pueden pasar factura al bienestar emocional. Las mujeres de entre 30 y 45 años con una elevada carga de responsabilidades son el perfil que más consulta por estos síntomas. Octubre concentra el mayor pico de consultas psicológicas relacionadas con la astenia otoñal y el trastorno afectivo estacional.

23/09/2026

Septiembre marca el regreso a los horarios, las obligaciones y la rutina, pero es en octubre cuando el cuerpo y la mente pueden acusar con mayor intensidad el cambio de estación. Cansancio, apatía, falta de motivación, dificultad para concentrarse o un estado de ánimo más bajo son algunos de los ...

Septiembre marca el regreso a los horarios, las obligaciones y la rutina, pero es en octubre cuando el cuerpo y la mente pueden acusar con mayor intensidad el cambio de estación. Cansancio, apatía, falta de motivación, dificultad para concentrarse o un estado de ánimo más bajo son algunos de los síntomas que pueden aparecer con la llegada del otoño. Una situación que, en algunos casos, va más allá del habitual "síndrome posvacacional".

En torno al 10% de la población experimenta algún tipo de sintomatología asociada a la astenia otoñal, mientras que entre un 1% y un 3% presenta un trastorno afectivo estacional (TAE), un cuadro clínico reconocido en los principales manuales diagnósticos, como el DSM-5-TR y la CIE-11. Según el psicólogo Javier Álvarez, miembro de Top Doctors Group, octubre es precisamente el momento en el que se concentra el mayor número de consultas relacionadas con estas alteraciones.

"El verano invita a desconectar de aquello que nos causa malestar o a incrementar las actividades placenteras. Como contrapunto, el otoño impone la realidad de cuál es nuestro día a día", explica el especialista. La transición no siempre resulta sencilla.

Después de semanas marcadas por vacaciones, mayor tiempo libre y actividades placenteras, recuperar los horarios laborales y familiares puede hacer más evidente el malestar que ya estaba presente antes del verano. "Es muy importante analizar cómo nos sentimos con nuestra vida durante el año académico-laboral para analizar el por qué después de una pausa nos causa tanto malestar la vuelta a la rutina, la vuelta a nuestra vida", señala Álvarez, quien apunta que en consulta se registra un incremento del 10% de las consultas relacionadas con la astenia otoñal y el TAE durante octubre y noviembre.

Octubre, el mes en el que se nota más

Aunque los primeros síntomas pueden aparecer en septiembre, es durante octubre cuando el malestar puede hacerse más evidente. La disminución de las horas de luz propia del otoño influye en los ritmos biológicos y puede favorecer cambios en el sueño, la energía y el estado de ánimo.

A este componente estacional se suma un contexto cotidiano cada vez más exigente. La hiperconectividad digital, la presión laboral, la incertidumbre económica y social y la sensación de falta de tiempo pueden actuar como amplificadores del malestar.

Las pantallas tampoco ayudan cuando invaden los momentos de descanso. La exposición digital puede alterar los ritmos de sueño y favorecer la comparación constante con imágenes idealizadas de la vida de otras personas en redes sociales. Al mismo tiempo, mantener gran parte de las relaciones a través de dispositivos puede reducir los espacios de conexión presencial.

"La sociedad cada vez es más consciente de la importancia de cuidar su salud mental y ha reducido el estigma de pedir ayuda. Por eso esperamos que este año vuelvan a aumentar las visitas en consulta durante el otoño", señala el psicólogo.

Mujeres de 30 a 45 años: el perfil que más consulta

Dentro de los pacientes que acuden a consulta por este tipo de malestar, el perfil más frecuente es el de mujeres de entre 30 y 45 años con una elevada carga de responsabilidades. La combinación de trabajo, cuidados familiares, gestión del hogar y dificultades para encontrar tiempo propio puede convertir la vuelta a la rutina en un momento especialmente exigente.

A ello se suman, según el especialista, factores relacionados con los cambios hormonales y la dificultad para mantener espacios de autocuidado. No obstante, también existen otros grupos especialmente vulnerables, como las personas que viven solas y cuentan con una red de apoyo limitada, así como los adolescentes, cuyos ritmos circadianos pueden verse alterados y que afrontan desde el inicio del curso una elevada exigencia académica.

"El perfil habitual en consulta es de mujeres, por tener habitualmente una mayor inteligencia emocional y menos prejuicios que el hombre a la hora de acudir al psicólogo, algo que afortunadamente estamos viendo que cambia de manera relativamente rápida en nuestra práctica clínica", apunta Álvarez.

La clave está en distinguir entre un periodo puntual de adaptación y un malestar que empieza a interferir en la vida cotidiana. "El momento adecuado para acudir a terapia es cuando el malestar interfiere en la gestión del día a día, sea en el ámbito laboral, social o familiar: aislamiento, falta de productividad, absentismo, irritabilidad, alteraciones del sueño o de la alimentación", advierte.

6 hábitos para afrontar mejor el otoño

Para facilitar la transición hacia la nueva estación, el especialista recomienda recuperar progresivamente los horarios antes de reincorporarse al trabajo o los estudios, evitando cambios demasiado bruscos.

También aconseja aprovechar la luz natural y realizar ejercicio al aire libre, mantener una alimentación equilibrada y reducir el consumo de azúcares y ultraprocesados. La higiene del sueño es otro de los pilares: establecer horarios regulares y limitar las pantallas antes de acostarse puede favorecer el descanso.

El contacto social tampoco debería desaparecer con las vacaciones. Quedar para tomar un café, mantener conversaciones cara a cara y conservar una red de apoyo puede ser especialmente importante durante los meses de menor actividad social.

Por último, Álvarez recomienda revisar las expectativas y evitar llenar la agenda de obligaciones. Reservar tiempo para el autocuidado no debería entenderse como un lujo, sino como una parte más de una rutina sostenible.

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