Además, hacerlo en Comillas supone acercarse a la obra de Gaudí desde un entorno mucho más tranquilo y sin las colas y reservas con meses de antelación que condicionan la visita a algunos de sus edificios más populares en Barcelona. El Capricho de Gaudí, una obra fuera del circuito catalán El Capricho ...
Además, hacerlo en Comillas supone acercarse a la obra de Gaudí desde un entorno mucho más tranquilo y sin las colas y reservas con meses de antelación que condicionan la visita a algunos de sus edificios más populares en Barcelona.
El Capricho fue encargado por el indiano Máximo Díaz de Quijano como villa de recreo y construido durante la década de 1880. Se trata de una de las pocas obras de Gaudí que pueden visitarse fuera de Cataluña y, con motivo del centenario de su muerte, su organización ha preparado una programación específica para el Año Gaudí 2026.

Pero Comillas ofrece mucho más que El Capricho. La localidad cántabra conserva uno de los conjuntos modernistas mejor preservados del norte de España, con diferentes edificios de finales del siglo XIX que pertenecen a la misma época en la que la alta burguesía indiana convirtió la villa en uno de sus destinos de veraneo.
Una de las particularidades de Comillas es precisamente la concentración de este patrimonio en un núcleo urbano pequeño y fácil de recorrer a pie. Frente a las grandes distancias de una ciudad como Barcelona, aquí descubrir la arquitectura modernista no requiere diseñar una ruta compleja: basta con caminar por la localidad para ir encontrando sus principales edificios.
Visitar las obras más populares de Gaudí en Barcelona durante 2026 implica, en muchos casos, organizar la visita con antelación. Los horarios asignados, la gestión de los aforos y las reservas previas forman parte de la experiencia de conocer algunos de los edificios más emblemáticos del arquitecto.

En Comillas, la experiencia es diferente. El Capricho permite acercarse a una obra completa de Gaudí en un entorno menos masificado, mientras que el resto del conjunto modernista amplía la visita sin necesidad de desplazarse grandes distancias.
El Palacio de Sobrellano y la Universidad Pontificia son algunas de las piezas que completan este recorrido por la arquitectura de la localidad y ayudan a contextualizar el patrimonio modernista de Comillas.

Para quienes quieran aprovechar el Año Gaudí 2026 para conocer esta parte del patrimonio arquitectónico de Cantabria, La Casería de la Mar propone alojarse en la propia localidad de Comillas.
Este bed & breakfast de lujo permite recorrer a pie El Capricho y el resto del conjunto histórico de Comillas, además de acercarse a la costa cántabra que da nombre al alojamiento.

La propuesta está especialmente dirigida a quienes buscan una alternativa a los destinos más concurridos o a quienes ya conocen la oferta cultural de Barcelona y quieren descubrir otra parte del legado de Gaudí.
Más allá de su ubicación, La Casería de la Mar plantea una forma más pausada de conocer Comillas. Su carácter íntimo, el cuidado de los detalles y la proximidad al paisaje marítimo buscan convertir la estancia en una prolongación de la propia experiencia cultural, combinando arquitectura, historia, naturaleza y la identidad de la localidad.
La estancia se completa con un desayuno buffet incluido, pensado para comenzar el día sin prisas. Se sirve en el comedor, en los salones del alojamiento o, cuando el tiempo lo permite, en el jardín, acompañado de productos de calidad y vistas al paisaje cántabro.
La Casería de la Mar dispone únicamente de ocho habitaciones, todas ellas con baño privado, lo que permite mantener una propuesta de alojamiento íntima y cuidada.
Entre sus instalaciones también se encuentran un spa panorámico y un gimnasio equipado con máquinas de última generación, dos servicios que completan la experiencia después de una jornada recorriendo Comillas y su patrimonio modernista.
Así, el Año Gaudí 2026 ofrece una oportunidad para mirar más allá de las obras más conocidas del arquitecto y descubrir su huella en otros puntos de España. En Comillas, El Capricho se convierte en el punto de partida de un recorrido por el modernismo cántabro que puede hacerse a pie, con un ritmo más tranquilo y alejado de las grandes aglomeraciones.