La menopausia también se nota en la piel

María Robert 

La disminución de estrógenos puede favorecer la sequedad, la pérdida de firmeza y una mayor sensibilidad cutánea, por lo que la rutina de cuidado también necesita adaptarse en esta etapa

24/09/2026

La menopausia se asocia habitualmente con sofocos, cambios en el sueño o la salud ósea. Sin embargo, también tiene un impacto importante en la piel, aunque a veces se habla menos de ello. Charlamos con Sonia Casas, experta en desarrollo comercial y relación con hospitales de Atlantia, para poner el foco en uno de los síntomas ...

La menopausia se asocia habitualmente con sofocos, cambios en el sueño o la salud ósea. Sin embargo, también tiene un impacto importante en la piel, aunque a veces se habla menos de ello. Charlamos con Sonia Casas, experta en desarrollo comercial y relación con hospitales de Atlantia, para poner el foco en uno de los síntomas de esta etapa del que menos se habla.

La causa principal, explica, está en la disminución de los estrógenos, unas hormonas que intervienen en procesos relacionados con la hidratación, la producción de colágeno y elastina, el grosor cutáneo y la capacidad de reparación. Como consecuencia, "la piel puede volverse más seca, fina y sensible, perder elasticidad y firmeza y mostrar con mayor intensidad las líneas y arrugas". Además, puede alterarse su función barrera, "haciendo que tolere peor determinados factores externos y que pierda agua con mayor facilidad", agrega la portavoz de la firma dermocosmética.

Más sequedad, tirantez y sensibilidad

Uno de los cambios más evidentes, explica Casas, es la pérdida de hidratación. La piel puede sentirse más tirante y áspera y presentar una mayor tendencia a la descamación. También disminuye progresivamente la producción de colágeno y elastina, lo que repercute en la firmeza y elasticidad y hace que las arrugas puedan hacerse más visibles.

A esto se suma una menor capacidad de recuperación frente a las agresiones externas. "Por eso, durante esta etapa es especialmente importante cuidar la barrera cutánea y apostar por rutinas sencillas, constantes y respetuosas", señala.

La sequedad, la tirantez, la pérdida de firmeza y elasticidad y una mayor visibilidad de las arrugas son probablemente los cambios que más fácilmente identificamos. Pero no son los únicos. "Hay otros que pueden pasar más desapercibidos. Por ejemplo, una mayor sensibilidad, sensación de disconfort, picor o una recuperación más lenta después de una agresión externa", apunta la experta.

Incluso puede ocurrir que productos que antes se utilizaban sin problemas empiecen a resultar demasiado intensos. En cualquier caso, la especialista recuerda que no todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera, en tanto que "la edad, el tipo de piel, la exposición solar acumulada, los hábitos de vida y otros factores hacen que la experiencia sea muy individual".

Una rutina más sencilla, pero más estratégica

Asimismo, los cambios hormonales también pueden afectar a la función barrera de la piel y a su capacidad para recuperarse frente a las agresiones externas. Esto favorece una mayor pérdida de agua y puede hacer que la piel se sienta más seca, tirante y sensible y que reaccione con mayor facilidad ante factores ambientales o determinados productos.

Con lo cual, durante esta etapa recomienda adaptar la rutina y priorizar la hidratación, la nutrición y el cuidado de la barrera cutánea. La limpieza debería ser suave, evitando productos que puedan resecar o generar sensación de tirantez, y después conviene aplicar fórmulas que aporten hidratación y confort.

En Atlantia, el aloe vera es uno de los ingredientes principales y se combina con otros activos. Por ejemplo, Superdefense contiene jugo puro de aloe vera junto a manteca de karité, escualano, glicerina vegetal y vitamina E. Regestimul, por su parte, combina aloe vera con aceite de rosa mosqueta, manteca de karité, escualano y glicerina vegetal.
Pero más allá de las fórmulas concretas, Casas apuesta por no complicar en exceso el cuidado diario. "Durante la menopausia recomendaría simplificar la rutina, pero hacerla más estratégica: limpiar sin agredir, hidratar y nutrir, incorporar tratamientos específicos según las necesidades de la piel y, durante el día, protegerla siempre frente a la radiación solar", resume. La constancia, añade, es tan importante como la elección de los productos.

¿Qué ingredientes necesita ahora la piel?

Cuando la piel está más seca, fina o sensible, la experta considera importante priorizar ingredientes que ayuden a mantener la hidratación, reforzar la función barrera y mejorar el confort cutáneo. Entre ellos menciona humectantes como la glicerina, ingredientes emolientes y nutritivos como la manteca de karité y activos que contribuyan a proteger la piel frente al estrés oxidativo, como la vitamina E.

En este contexto, el aloe vera puede desempeñar un papel interesante. "Es un ingrediente conocido por sus propiedades hidratantes, calmantes y acondicionadoras", explica la portavoz de Atlantia, por lo que puede ayudar a aportar confort a una piel que durante esta etapa puede sentirse más tirante o reactiva.

Precisamente, el aloe vera es uno de los pilares de las fórmulas de la marca dermocosmética canaria. En productos como Superdefense, la compañía combina el jugo puro de aloe vera ecológico de Canarias con manteca de karité, escualano, glicerina vegetal y vitamina E. En Regestimul, el aloe vera se combina con aceite de rosa mosqueta, manteca de karité, escualano y glicerina vegetal.

Más que buscar un único "ingrediente estrella", Casas sostiene que durante la menopausia debemos fijarnos en fórmulas que combinen diferentes funciones: "Hidratar, nutrir, proteger la barrera y aportar confort". En ese contexto, explica, el aloe vera ecológico en Canarias y utilizado como jugo de Aloe barbadensis leaf juice adquiere sentido dentro de una formulación completa.

No es lo mismo aloe vera que una fórmula con aloe

Además, la forma de utilizar este ingrediente también importa. Aplicar directamente una materia prima sobre la piel no equivale necesariamente a utilizar un producto dermocosmético formulado con aloe vera. "En una fórmula cosmética, el aloe se combina con otros ingredientes para conseguir un objetivo concreto: aportar hidratación, mejorar la sensorialidad, favorecer el confort de la piel o complementar otros activos", expone la experta. Además, la formulación debe garantizar aspectos como la estabilidad y la conservación del producto.

A la hora de elegir un cosmético, por tanto, aconseja no quedarse únicamente con un reclamo concreto. "Yo recomendaría fijarse menos en mensajes aislados como `lleva aloe' y más en la composición global, la calidad y concentración de los ingredientes, el tipo de piel al que va dirigido y la finalidad del producto", indica. Y, sobre todo, observar cómo responde la propia piel.

En Atlantia trabajan con aloe vera de cultivo ecológico en Canarias y dan especial importancia a preservar las características del jugo mediante un proceso de estabilización en frío. "Nuestro interés por este ingrediente parte de sus características naturales y de su capacidad para aportar hidratación y confort a la piel", recalca.

Dentro de su catálogo, Superdefense y Regestimul responden a necesidades diferentes. La primera está orientada a proporcionar un cuidado protector y de confort para una piel que puede encontrarse más vulnerable frente a las agresiones externas. La segunda se enfoca en las necesidades de una piel que experimenta cambios relacionados con la pérdida de firmeza, elasticidad y vitalidad.

"Son dos propuestas que responden a necesidades diferentes y que pueden formar parte de una rutina adaptada a la menopausia", señala Sonia Casas. En cualquier caso, hace hincapié en que una rutina eficaz no tiene por qué ser complicada. La clave, "limpieza respetuosa, tratamiento adaptado a las necesidades de la piel, hidratación y protección solar". A partir de ahí, se pueden añadir productos específicos según cómo evolucione la piel.

Otros cuidados de la piel en la menopausia

Sea como fuere, los cosméticos son solo una parte del cuidado. Una alimentación variada y equilibrada, una buena hidratación, ejercicio físico regular y dormir suficientemente son, según la experta, pilares importantes para el bienestar general y también para la piel.

Sin olvidar otro esencial de cualquier neceser: la protección solar. "La exposición solar acumulada es uno de los principales factores relacionados con el envejecimiento cutáneo", recuerda, por lo que utilizar fotoprotección de forma constante es una de las mejores medidas que podemos adoptar.

También recomienda evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol, además de prestar atención al estrés. Y hay una última recomendación que resume buena parte de su planteamiento. "Escuchar a nuestra piel: si cambia durante la menopausia, nuestra rutina también puede necesitar cambiar", subraya.

En suma, el objetivo no debería reducirse a combatir las arrugas. "La clave está en entender que cuidar la piel durante la menopausia no consiste únicamente en combatirlas, sino en mantenerla hidratada, confortable, protegida y saludable". Por eso, en Atlantia el objetivo es acompañar a las mujeres en ese proceso con una gama de productos basada en el aloe vera y complementada con otros activos.


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