El coche eléctrico rompe récords, pero España tiene un problema

Ángela Zorrilla

El vehículo eléctrico pisa el acelerador en todo el mundo mientras el petróleo vuelve a encarecerse. España avanza con fuerza en ventas y recarga, pero arrastra importantes desequilibrios. ¿Quieres saber cuáles? Sigue leyendo. 

28/09/2026

El coche eléctrico ya no es una promesa de futuro. Es una realidad que gana velocidad. En el primer semestre de 2026 se vendieron 9,2 millones de vehículos eléctricos en todo el mundo, el 24% del mercado, y las ventas marcaron récord en 50 países. La volatilidad de los combustibles ...

El coche eléctrico ya no es una promesa de futuro. Es una realidad que gana velocidad. En el primer semestre de 2026 se vendieron 9,2 millones de vehículos eléctricos en todo el mundo, el 24% del mercado, y las ventas marcaron récord en 50 países. La volatilidad de los combustibles provocada por la crisis en Oriente Medio ha dado un nuevo empujón a una transición que parecía avanzar a ritmos muy distintos según el país.

Europa está entre las regiones que más aceleran, con un crecimiento del 30% en las ventas. España también aprieta el paso: los turismos electrificados crecieron un 37,9% en el primer semestre y ya representan el 21,8% de las matriculaciones. Los eléctricos puros, además, duplican a los diésel.

Pero hay una peculiaridad española: aquí los híbridos enchufables están ganando la partida. Sus ventas crecieron un 111,7% en 2025, frente al 77,1% de los eléctricos puros. España se ha convertido así en el único país europeo donde los PHEV superan a los BEV en ventas.

El problema es que el parque eléctrico todavía es pequeño. Los vehículos enchufables apenas representan el 2,3% del total. El objetivo de 5,5 millones de vehículos eléctricos para 2030 sigue siendo posible, pero exige mantener un ritmo de adopción muy superior al actual.

Más cargadores, pero demasiados fuera de servicio

España cerró el primer semestre de 2026 con 56.682 puntos de recarga operativos, un 37% más. El crecimiento coloca al país como líder europeo en incremento de infraestructura y en la octava posición mundial y tercera europea en potencia instalada por vehículo eléctrico.

La cifra tiene, sin embargo, una cara B: casi uno de cada cuatro puntos instalados, el 23,9%, no funciona. Y cargar un coche tampoco es igual de sencillo en todas partes. Madrid registra 37,7 vehículos eléctricos por punto de recarga, frente a solo 5,3 en Extremadura. Además, conectar un cargador a la red puede tardar hasta tres años en España, frente a los 5-12 meses de países vecinos. Estos retrasos ya han supuesto más de 263 millones de euros.

La situación es especialmente complicada para los camiones: solo 188 puntos de recarga españoles son aptos para vehículos pesados.

El coche eléctrico baja de precio

Hay una buena noticia para quien se plantea dar el salto. El precio medio de los eléctricos puros bajó por primera vez en 2025, un 4,6%. Aun así, sigue siendo un 6,7% más caro que el precio medio de los vehículos.

La diferencia de costes aparece con claridad al recargar. Hacer 100 kilómetros en casa cuesta unos 2,75 euros, frente a los 8,56 euros del diésel. La recarga rápida pública, con 8,37 euros por cada 100 kilómetros, ya se sitúa ligeramente por debajo.

El reto, por tanto, no es solo vender más eléctricos. También es conseguir que sean accesibles, pequeños y eficientes. Cerca del 70% de los modelos eléctricos disponibles en el mundo son SUV o vehículos grandes, que utilizan baterías aproximadamente un 25% mayores que las de un turismo mediano con autonomía similar.

La transición también es una carrera industrial. España ha caído hasta el noveno puesto mundial en fabricación de vehículos eléctricos, mientras China concentra cerca del 75% de la producción mundial.

La oportunidad está ahora en otro frente: baterías y componentes. España exportó componentes de automoción por valor de 24.688 millones de euros en 2025 y cuenta con proyectos de baterías que suman unos 13.000 millones de euros de inversión comprometida.

El mensaje del informe de OBS Business School es claro: España ha avanzado, pero todavía está a tiempo de decidir si quiere ser espectadora o protagonista de la revolución eléctrica. Porque el coche del futuro ya está llegando. La pregunta es quién va a fabricarlo, cómo vamos a cargarlo y, sobre todo, quién se quedará con el valor económico de ese cambio.

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