Cada ataque de migraña roba tiempo, productividad, seguridad y calidad de vida a los pacientes y su entorno. El carácter incapacitante de esta enfermedad puede llegar a interrumpir por completo la actividad cotidiana: en más del 50% de las ocasiones, esta condición obliga a los pacientes a frenar en seco ...
Cada ataque de migraña roba tiempo, productividad, seguridad y calidad de vida a los pacientes y su entorno. El carácter incapacitante de esta enfermedad puede llegar a interrumpir por completo la actividad cotidiana: en más del 50% de las ocasiones, esta condición obliga a los pacientes a frenar en seco su actividad diaria y hasta en un 30% se ve abocado al reposo en cama.
Vivir con migraña puede suponer, para la mayoría de las personas que la sufren, una alteración de su capacidad para realizar actividades diarias, desempeñar un trabajo, formarse, disfrutar del ocio, acceder a la cultura o, simplemente, llevar una vida como la de cualquier otra persona.
En España, la migraña afecta a 5 millones de personas, de las cuales aproximadamente el 70% son mujeres. Constituye la primera causa de discapacidad en adultos menores de 50 años y la segunda a nivel mundial. A pesar de su elevada prevalencia y de la discapacidad que genera, la enfermedad continúa rodeada de un estigma que contribuye a invisibilizar sus consecuencias reales.
Para el Dr. Jesús Porta, jefe del Servicio de Neurología de la Fundación Jiménez Díaz y presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), "la migraña produce pérdidas en cascada que van mucho más allá del dolor de cabeza". Entre ellas, destaca los síntomas cognitivos, la niebla mental y las dificultades para concentrarse que pueden persistir después del ataque, así como la ansiedad anticipatoria y el miedo constante a un nuevo ataque de migraña.
En este sentido, señala que "el verdadero impacto está en lo que nadie ve desde fuera. Un manejo adecuado de la enfermedad, en colaboración con los pacientes, permite no solo aliviar el dolor, sino que también es fundamental para contribuir a que las personas con migraña puedan recuperar un control de su vida y lograr una normalidad en todos los planos cotidianos: familiar, social, laboral y, por supuesto, persona. Eso es lo que realmente es transformador y también lo que nos motiva en nuestro día a día en consulta."
Recuperar la vida más allá del dolor
Las consecuencias de la migraña, además, no se limitan a las horas de dolor intenso durante los ataques. Entre un ataque y otro, los pacientes conviven con una carga invisible que incluye ansiedad, dificultades de concentración y el temor constante a un nuevo ataque, que afecta a su bienestar y a su día a día.
De hecho, se ha visto que los pacientes que conocen o están informados sobre su enfermedad y participan de manera activa en su manejo, logran reducir significativamente el impacto del dolor, recuperando el control de su bienestar y de su vida cotidiana.
Isabel Colomina, presidenta de AEMICE (Asociación Española de Migraña y Cefalea) y paciente con migraña, ha compartido: "Cuando tienes migraña, pierdes mucho más que un día: pierdes tu confianza, pierdes planes con tu familia, pierdes el sentimiento de tener las riendas de tu día. Cada mes esperas que no te golpee la siguiente crisis. Pero cuando logras manejar la enfermedad con tu médico, empiezas a recuperar cosas que pensabas que habías perdido para siempre: tu autonomía, tu tranquilidad, tu vida."