Ante esta situación, la tentación es recurrir a exfoliaciones intensivas, tratamientos agresivos o introducir varios productos nuevos al mismo tiempo. Sin embargo, la piel no necesita necesariamente una "limpieza" profunda después del verano, sino recuperar una rutina sencilla y constante adaptada a sus necesidades.El primer paso: volver a lo básicoDespués ...
Ante esta situación, la tentación es recurrir a exfoliaciones intensivas, tratamientos agresivos o introducir varios productos nuevos al mismo tiempo. Sin embargo, la piel no necesita necesariamente una "limpieza" profunda después del verano, sino recuperar una rutina sencilla y constante adaptada a sus necesidades.
Después del verano, una rutina facial no tiene por qué ser complicada. Limpieza, hidratación y protección solar siguen siendo los tres pilares fundamentales.
Por la mañana, conviene utilizar un limpiador suave si la piel lo necesita, aplicar una crema hidratante adecuada y terminar con protector solar de amplio espectro. Aunque empiece el otoño, la radiación ultravioleta continúa presente y la protección solar sigue siendo importante durante todo el año.
Por la noche, una limpieza adecuada permite retirar maquillaje, protector solar, sudor y suciedad acumulada durante el día. Después podemos aplicar el tratamiento que corresponda a nuestro tipo y necesidades de piel.
Puede ocurrir. La exposición solar, las altas temperaturas, el aire acondicionado y el contacto frecuente con agua salada o clorada pueden contribuir a que la piel se sienta más seca o tirante.
En estos casos, puede ser útil apostar durante unas semanas por productos que ayuden a mantener la hidratación y reforzar la barrera cutánea, en lugar de utilizar fórmulas demasiado astringentes.
Ingredientes como las ceramidas, la glicerina o el ácido hialurónico pueden formar parte de una rutina hidratante, aunque la elección dependerá siempre del tipo de piel y de sus necesidades.
Uno de los cambios que podemos observar al volver de vacaciones son manchas o zonas de pigmentación más visibles, especialmente después de una mayor exposición solar.
En este caso, la protección solar vuelve a ser fundamental. Además, existen activos cosméticos dirigidos a mejorar la apariencia de las manchas, pero no todos son adecuados para todas las pieles ni conviene introducir varios tratamientos a la vez.
Si una mancha es nueva, cambia de aspecto, tiene bordes irregulares, presenta varios colores, sangra o evoluciona, lo adecuado es consultar con un dermatólogo en lugar de intentar tratarla únicamente con cosméticos.
Es uno de los errores más habituales cuando queremos hacer un "reset" de la piel.
Exfoliar no significa eliminar todo lo que sobra de la piel ni acelerar indefinidamente su renovación. Un exceso de exfoliación puede provocar irritación, sequedad y alteraciones de la barrera cutánea.
Si queremos incorporar un exfoliante químico o físico, lo recomendable es hacerlo de forma progresiva y teniendo en cuenta cómo responde nuestra piel. En caso de sensibilidad, irritación o problemas dermatológicos, es mejor consultar previamente con un profesional.
El otoño suele asociarse a la vuelta de determinados activos, entre ellos el retinol. Sin embargo, no existe una obligación de empezar a utilizarlo en septiembre.
Los retinoides pueden ser útiles para determinadas preocupaciones de la piel, pero también pueden producir irritación, sequedad y sensibilidad, especialmente al principio. Si nunca lo hemos utilizado, es preferible introducirlo gradualmente y seguir las indicaciones de un dermatólogo o profesional sanitario.
Además, durante el embarazo y la lactancia hay que consultar con un profesional sanitario antes de utilizar determinados productos y activos cosméticos.
Después del verano podemos sentir que necesitamos cambiar toda nuestra rutina, pero probablemente no sea necesario.
Una buena estrategia puede ser volver a una rutina sencilla y observar la piel durante unas semanas. Si está tirante, priorizar la hidratación; si aparecen manchas, prestar especial atención a la fotoprotección; si hay irritación, evitar añadir nuevos activos hasta que la piel se recupere.
Y si existe un problema concreto —acné persistente, manchas que preocupan, descamación, irritación o cambios en lunares—, los cosméticos no deberían sustituir la valoración de un dermatólogo.