La respuesta depende del tipo de textil, de cuánto lo utilicemos y de factores como si dormimos con mascotas, tenemos alergias o sudamos mucho durante la noche. No necesita la misma frecuencia una funda de edredón que un relleno nórdico o una manta que apenas utilizamos.El edredón no necesita lavarse ...
La respuesta depende del tipo de textil, de cuánto lo utilicemos y de factores como si dormimos con mascotas, tenemos alergias o sudamos mucho durante la noche. No necesita la misma frecuencia una funda de edredón que un relleno nórdico o una manta que apenas utilizamos.
El relleno del edredón no está en contacto directo con nuestra piel, por lo que no necesita lavarse con la misma frecuencia que las sábanas o la funda nórdica.
Como orientación general, puede ser suficiente con lavarlo una o dos veces al año, siempre siguiendo las indicaciones de la etiqueta. Un buen momento puede ser al finalizar la temporada de frío, antes de guardarlo, y hacerlo de nuevo al recuperarlo si ha permanecido almacenado durante meses.
En cambio, la funda nórdica sí debería lavarse con mucha más frecuencia, ya que está directamente en contacto con nuestro cuerpo. Su frecuencia de lavado puede equipararse a la de las sábanas y adaptarse al uso.
En los rellenos de plumas o plumón es especialmente importante seguir las instrucciones del fabricante. Algunos pueden lavarse en casa, pero otros requieren limpieza profesional.
Además, hay que asegurarse de que el relleno quede completamente seco antes de guardarlo o volver a utilizarlo para evitar la aparición de humedad y malos olores.
No es lo mismo una manta que utilizamos directamente sobre el cuerpo en el sofá que una que colocamos como elemento decorativo encima de la cama.
Si está en contacto frecuente con nuestra piel, podemos lavarla aproximadamente cada dos o cuatro semanas durante el periodo de uso, ajustando la frecuencia si se ensucia antes.
Si simplemente está sobre la cama como capa adicional o se utiliza ocasionalmente, puede necesitar menos lavados.
En cualquier caso, si la manta acumula pelos de mascotas, manchas, olores o permanece en un ambiente húmedo, conviene limpiarla antes.
Aquí hay que diferenciar entre la funda y el relleno.
Las fundas de los cojines que utilizamos habitualmente deberían lavarse con cierta frecuencia, especialmente si apoyamos la cabeza o la cara sobre ellas. Podemos hacerlo cada pocas semanas o según el uso y las instrucciones del fabricante.
El relleno, en cambio, suele necesitar una limpieza menos frecuente. Algunos pueden lavarse a máquina y otros requieren una limpieza específica, por lo que conviene consultar siempre la etiqueta.
Un truco sencillo para mantenerlos mejor entre lavados es ventilarlos periódicamente y sacudirlos para eliminar polvo y partículas acumuladas.
Las almohadas están en contacto directo con nuestra cabeza y rostro durante horas, por lo que también necesitan mantenimiento.
Las fundas de almohada deberían cambiarse con frecuencia, mientras que el lavado del relleno dependerá del material y de las indicaciones del fabricante. Algunas almohadas pueden lavarse en casa y otras no.
También es recomendable renovar las almohadas cuando han perdido su forma o ya no ofrecen un soporte adecuado.
Sí. Una de las recomendaciones más importantes es no guardar mantas, edredones o textiles de invierno sucios pensando que los lavaremos cuando vuelva el frío.
El sudor, los restos de piel, los olores o cualquier mancha que quede durante meses pueden hacer que sea más difícil limpiarlos después y favorecer la aparición de malos olores.
Antes de guardarlos, lo ideal es lavarlos según las instrucciones del fabricante y asegurarnos de que están completamente secos.
Después, conviene conservarlos en un lugar seco y ventilado, evitando guardarlos mientras todavía tengan humedad.
Aunque las frecuencias anteriores sirven como orientación, no existe una frecuencia universal para todos los textiles.
Antes de meter una manta o un edredón en la lavadora hay que comprobar siempre la etiqueta de composición y las instrucciones de lavado. La temperatura, el tipo de detergente, el centrifugado y el método de secado pueden variar considerablemente entre tejidos.
Y si se trata de un relleno voluminoso que no cabe correctamente en nuestra lavadora, es preferible recurrir a una lavandería que pueda tratarlo adecuadamente.