La solución no pasa necesariamente por renovar el vestidor. Algunas prendas versátiles pueden hacer mucho más fácil la transición entre el verano y el otoño y, además, combinarse con buena parte de lo que ya tenemos en el armario.Estas son cinco piezas que merece la pena tener a mano durante ...
La solución no pasa necesariamente por renovar el vestidor. Algunas prendas versátiles pueden hacer mucho más fácil la transición entre el verano y el otoño y, además, combinarse con buena parte de lo que ya tenemos en el armario.
Estas son cinco piezas que merece la pena tener a mano durante las próximas semanas.
Es probablemente una de las prendas más fáciles de aprovechar durante el entretiempo. Una camisa de algodón, popelín o tejido ligero funciona tanto con pantalones como con faldas y permite jugar con las capas.
Por la mañana puede llevarse cerrada o sobre una camiseta y, cuando suben las temperaturas, basta con remangarla o llevarla abierta. Blanca, azul, de rayas o de cuadros: no hace falta escoger un modelo especialmente llamativo para que resulte práctica.
Cómo llevarla: con vaqueros y bailarinas para el día a día, sobre una camiseta básica para un look más relajado o debajo de un jersey fino cuando llegue el frío.
Todavía no necesitamos un abrigo, pero sí una prenda que podamos ponernos cuando refresca. Una cazadora vaquera, una sobrecamisa gruesa, una bomber ligera o una chaqueta tipo utility cumplen perfectamente esta función.
Lo interesante es que se pueden llevar durante buena parte del otoño y permiten transformar un conjunto sencillo en cuestión de segundos.
Cómo llevarla: sobre un vestido de verano, con pantalón de vestir y camiseta básica o con vaqueros y zapatillas.
Cuando dejamos atrás los shorts pero todavía no queremos recurrir a tejidos demasiado gruesos, un pantalón recto de algodón, sarga o denim se convierte en un buen comodín.
Además, es una de esas prendas que permite cambiar completamente el resultado dependiendo de lo que llevemos arriba. Con una camiseta y zapatillas resulta informal; con camisa y bailarinas o mocasines, más arreglado.
Un truco: los tonos neutros —beige, azul marino, gris, marrón o denim— facilitan mucho las combinaciones.
Las faldas midi siguen siendo una alternativa interesante para el entretiempo porque permiten conservar parte de la ligereza de los looks de verano sin pasar directamente a las prendas de invierno.
Una falda vaquera, satinada, de punto o con algún estampado puede combinarse con camisetas mientras todavía hace calor y, más adelante, con jerséis finos, medias y calzado cerrado.
Cómo llevarla: con camiseta y bailarinas durante el día o con jersey fino y mocasines cuando bajen las temperaturas.
No es todavía el momento de sacar los jerséis más gruesos del armario, pero sí de tener a mano alguna versión ligera. Un jersey de punto fino permite resolver fácilmente esos días en los que la temperatura cambia varias veces a lo largo del día.
Los modelos de cuello redondo o cuello pico son especialmente fáciles de combinar y funcionan tanto sobre una camiseta como directamente sobre la piel.
Cómo llevarlo: con pantalón recto y zapatillas, sobre una camisa dejando el cuello a la vista o con una falda midi para un conjunto más otoñal.
Durante el entretiempo, más que pensar en un conjunto cerrado, puede resultar útil vestir por capas. Una camiseta debajo de una camisa, una chaqueta ligera sobre un vestido o un jersey fino sobre una camisa permiten adaptarse a los cambios de temperatura sin tener que cambiar completamente de ropa.
Y no hace falta estrenar armario cada septiembre. Con cinco prendas versátiles y algunas piezas que ya tenemos del verano, podemos construir looks diferentes y alargar durante unas semanas la vida de muchas prendas antes de hacer el cambio definitivo de temporada.