Nos fijamos en el color del esmalte, en si toca corte o en si se han vuelto quebradizas, pero rara vez pensamos que las uñas pueden estar contándonos algo sobre nuestra salud. Y sin embargo, igual que la piel o el pelo, reflejan lo que ocurre por dentro. Saber interpretar ...
Nos fijamos en el color del esmalte, en si toca corte o en si se han vuelto quebradizas, pero rara vez pensamos que las uñas pueden estar contándonos algo sobre nuestra salud. Y sin embargo, igual que la piel o el pelo, reflejan lo que ocurre por dentro. Saber interpretar sus cambios ayuda a diferenciar lo puramente cosmético de aquello que conviene comentar con un profesional.
Antes de alarmarse, conviene saber que muchos de los cambios que vemos en las uñas son totalmente inofensivos y muy comunes. Las estrías verticales, esas pequeñas líneas que van de la base a la punta, suelen aparecer con la edad y en la mayoría de los casos son un signo normal del paso del tiempo, sin más trascendencia. Las manchas blancas pequeñas, que solemos asociar a falta de calcio, casi siempre se deben en realidad a pequeños golpes o presiones sobre la uña mientras crecía, y desaparecen solas.
Las uñas quebradizas o que se descaman, aunque molestas, muchas veces responden a causas externas: el contacto frecuente con agua y detergentes, el uso continuado de esmaltes y quitaesmaltes, o simplemente la sequedad. En estos casos, más que un problema de salud, hay un problema de cuidado que se corrige protegiendo e hidratando las manos y las uñas. Reconocer esto evita preocupaciones innecesarias y orienta hacia la solución correcta.
Dicho esto, hay ciertos cambios que sí merecen atención y que, si aparecen o persisten, conviene comentar con el médico:
La clave está en el contexto: una uña quebradiza aislada rara vez es preocupante, pero un cambio marcado, persistente, que afecta a varias uñas o que va acompañado de otros síntomas sí merece una consulta. Para mantenerlas sanas, ayuda cuidar la alimentación, mantener las manos hidratadas, protegerlas de los productos agresivos usando guantes, no abusar de los esmaltes permanentes y darles descansos entre manicuras.
Las uñas son un pequeño reflejo de cómo estamos, y aprender a mirarlas con algo de criterio es una forma sencilla de cuidarse. La mayoría de sus cambios son estéticos o cuestión de cuidado y no deben preocuparte, pero conviene conocer las señales que sí piden atención para no dejarlas pasar. Ante la duda, y sobre todo si un cambio es llamativo o persistente, lo más sensato es consultarlo con un profesional en lugar de quedarse con la incertidumbre. Este artículo es solo orientativo: cuando algo en tu salud te preocupe, la última palabra la tiene siempre tu médico.