El momento de la cena entre semana es, para muchas, el más cuesta arriba del día en la cocina. No hay ganas ni energía para elaborar nada, pero tampoco apetece acostarse habiendo cenado mal. La solución no está en tener recetas complicadas, sino en contar con un puñado de ideas ...
El momento de la cena entre semana es, para muchas, el más cuesta arriba del día en la cocina. No hay ganas ni energía para elaborar nada, pero tampoco apetece acostarse habiendo cenado mal. La solución no está en tener recetas complicadas, sino en contar con un puñado de ideas sencillas y flexibles que se monten en minutos con lo que sueles tener por casa. Estas cinco cumplen justo esa función.
La gracia de estas propuestas es que parten de básicos habituales (huevos, verduras, algo de conserva, pan, lácteos) y admiten mil variaciones según lo que tengas. Aquí van cinco combinaciones que nunca fallan:
El truco para que estas cenas siempre estén a tu alcance es tener la despensa y la nevera surtidas de básicos que aguantan: huevos, conservas como el atún o las legumbres, alguna verdura resistente, pan (que se puede congelar) y algún lácteo. Con esa base, siempre hay una cena posible aunque parezca que no hay nada.
Estas ideas comparten una misma filosofía: cenar bien entre semana no depende de tener tiempo ni de saber cocinar, sino de tener un plan sencillo al que recurrir cuando no hay ganas de pensar. Con cinco combinaciones flexibles y una despensa mínimamente surtida, las noches de "no sé qué cenar" dejan de existir, y con ellas el picoteo desordenado o la cena poco saludable de recurso. Cada una de estas propuestas se adapta a lo que tengas, así que más que recetas cerradas son plantillas que puedes versionar mil veces. Tenlas presentes y descubrirás que resolver la cena, incluso el día más cansado, puede ser cuestión de apenas unos minutos y de lo que ya tienes en casa.