La vida sexual no se jubila en la madurez (y más del 90% de las mujeres lo confirma)

María Robert 

En contra de lo que popularmente se cree, es posible mantener una vida sexual plena y satisfactoria en la madurez, aunque pueda sea necesario adaptarse a los cambios propios de cada etapa

30/09/2026

Que el deseo femenino va desapareciendo con la edad y que, a partir de los 45, la vida sexusexual entra inevitablemente en una etapa de declive es uno de tantos mitos que afectan a las mujeres. Hasta que se les pregunta a ellas mismas. Entonces la película cambia bastante. El ...


Que el deseo femenino va desapareciendo con la edad y que, a partir de los 45, la vida sexusexual entra inevitablemente en una etapa de declive es uno de tantos mitos que afectan a las mujeres. Hasta que se les pregunta a ellas mismas. Entonces la película cambia bastante. El 90,4% de las mujeres de entre 35 y 65 años considera que es posible mantener una vida sexual plena y satisfactoria después de los 45, aunque, como es lógico, pueda ser necesario adaptarse a los cambios propios de cada etapa.

Este dato procede de una encuesta realizada por Platanomelón y dibuja una realidad bastante alejada de ese supuesto punto de inflexión que marcarían los 45 años. De hecho, el 57,6% de las encuestadas asegura que su deseo sexual se ha mantenido o incluso ha aumentado durante los últimos dos o tres años.

Ahora bien, los prejuicios siguen tan presentes en este asunto como el propio deseo sexual. Y es que, el 82,2% de las mujeres consultadas, considera que existe una expectativa social de que el deseo femenino disminuya o desaparezca a partir de cierta edad. El problema es que esa percepción puede terminar afectando también a la manera en que se ve a sí misma. De la misma encuesta se extrae que el 67,3% reconoce haberse sentido alguna vez menos sexual o menos deseable por su edad. Una cifra que muestra hasta qué punto la idea de que el deseo tiene fecha de caducidad puede acabar haciendo mella en la autoestima.

La realidad que refleja este sondeo, sin embargo, es bastante menos tajante: cumplir años no significa dejar de tener deseo ni de disfrutar de las relaciones sexuales. Lo que sí puede cambiar son las circunstancias en las que se vive la sexualidad.

La menopausia sí puede cambiar las reglas

Especialmente, al entrar en la etapa de perimenopausia y después en la menopausia. Es inevitable que los cambios físicos vayan ligados a la vida sexual. De este modo, un 34,4% de las mujeres encuestadas afirma haber experimentado transformaciones en este momento vital que han repercutido en sus relaciones.

Entre las que han notado cambios físicos, el 44,3% menciona pérdida de elasticidad, escozor o molestias en la zona íntima, aunque en la mayoría de los casos se trataría de situaciones ocasionales. No es el único aspecto que puede influir. El 68% señala el impacto sobre el estado de ánimo o la salud mental como uno de los aspectos más duros o invisibilizados de la menopausia, mientras que un 59% destaca la dificultad de reconocer el propio cuerpo después de los cambios y no saber cómo abordarlos.

Por eso, en la madurez con especial relevancia, el deseo no es la única variable que entra en juego. El propio cuerpo, la comodidad durante las relaciones, la autoestima y la forma de adaptarse a los cambios que pueden aparecer con el paso del tiempo tienen también mucho peso a la hora de continuar disfrutando de una vida sexual activa y plena.

Silencio, tabú y desinformación

Además, se de otra circunstancia que, por otra parte, no es nada nuevo cuando se trata de asuntos que afectan a la salud y al bienestar de la mujer: la desinformación. El 78,7% de las participantes en la encuesta considera insuficiente la información que ha recibido sobre cómo el paso del tiempo puede influir en la sexualidad. Para un 53,3%, ha sido prácticamente inexistente, mientras que otro 25,4% la considera incompleta.

Esto se refleja, asimismo, al abordar el tema con profesionales sanitarios. El 77,3% de las encuestadas no ha consultado sobre su deseo o su vida sexual con ningún especialista durante el último año. Un 63,6% de ellas afirma que no lo necesitó, mientras que otras reconocen que les resulta difícil encontrar un profesional o un espacio adecuado para abordar estas cuestiones.

Ante ese vacío, el entorno cercano y los canales digitales se convierten en fuentes habituales de información. Amigos y familiares, redes sociales e Internet aparecen entre las vías a las que recurren las mujeres para resolver dudas sobre su sexualidad.

Diferente sí, inexistente no 

La conclusión que viene a dejar sobre la mesa toda esta ristra de datos no es que la sexualidad permanezca exactamente igual a lo largo de toda la vida. Pero que cambie no significa que sea inexistente.

Puede haber cambios físicos, nuevas necesidades o etapas en las que sea necesario adaptarse,. Ahora bien, no hay fecha de caducidad para el deseo. La cuestión es dejar de dar por hecho que, a determinada edad, las mujeres no deberían gozar plenamente de su deseo. 


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