El beneficio del deporte que quizá no conocías (caminar también cuenta) 

María Robert

Además de todas las bondades para la salud física y mental ya conocidas, la actividad física moderada también ayuda a proteger la salud visual, al favorecer la circulación ocular y se relaciona con un menor riesgo de problemas como el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad

29/09/2026

Cuando pensamos en los beneficios de hacer ejercicio, la lista suele ser larga: mejora la salud cardiovascular, ayuda a mantener el peso, fortalece los músculos y contribuye al bienestar mental. A estas alturas ya sabemos de sobra que el deporte regular favorece la salud física y mental de forma integral, ...

Cuando pensamos en los beneficios de hacer ejercicio, la lista suele ser larga: mejora la salud cardiovascular, ayuda a mantener el peso, fortalece los músculos y contribuye al bienestar mental. A estas alturas ya sabemos de sobra que el deporte regular favorece la salud física y mental de forma integral, pero hoy vamos a poner el foco en una parte del cuerpo en la que probablemente no hayas pensado cuando te da por coger una pesa: los ojos. Y es que mantenernos activos también puede tener efectos positivos sobre la salud visual a largo plazo.

La explicación reside, en cierta medida, en la circulación. La actividad física moderada favorece la perfusión ocular y mejora el flujo sanguíneo hacia estructuras tan importantes como la retina y el nervio óptico. Al mismo tiempo, ayuda a controlar factores como la hipertensión arterial o la diabetes, que están relacionados con el desarrollo de distintas enfermedades oculares.

"Cuando hablamos de ejercicio, solemos pensar en el corazón o en los músculos, pero pocas veces en los ojos. Sin embargo, el tejido ocular depende de un adecuado aporte de oxígeno y nutrientes para mantener su funcionamiento", explica Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. Bajo su criterio, mantener una rutina de actividad física moderada "no solo ayuda a controlar enfermedades que pueden comprometer la visión, sino que también contribuye a preservar un entorno vascular más saludable para estructuras tan sensibles como la retina o el nervio óptico".

Un posible aliado frente al envejecimiento ocular

Aunque las bondades no se limitan a mantener una buena circulación. La práctica habitual de ejercicio también se ha relacionado con una menor probabilidad de desarrollar algunas enfermedades que pueden comprometer la visión con el paso de los años.

En el caso del glaucoma, la actividad física moderada se ha asociado con un 25 % menos de probabilidad de desarrollar la enfermedad en comparación con un estilo de vida sedentario. El ejercicio regular también se ha relacionado con un menor riesgo de desarrollar degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Hacer deporte no es la panacea contra estas patologías, pero sí que puede formar parte de un estilo de vida que ayude a reducir algunos de los factores relacionados con su aparición. En este sentido, el ejercicio aeróbico moderado puede producir además descensos transitorios de la presión intraocular y favorecer el flujo sanguíneo ocular, dos mecanismos especialmente relevantes cuando existe riesgo de glaucoma o de enfermedades vasculares.

No todos los deportes funcionan de la misma manera

No todos los deportes estimulan las mismas capacidades visuales. Las disciplinas que requieren seguir objetos en movimiento, calcular distancias o reaccionar rápidamente ante estímulos visuales favorecen el entrenamiento de habilidades como la coordinación ojo-mano, la percepción de profundidad, la visión periférica o los movimientos oculares.

Deportes como el tenis, el pádel o el golf exigen una elevada integración entre la información visual y la respuesta motora, mientras que modalidades como el tiro con arco trabajan especialmente la fijación visual, la precisión y el control de la mirada.

No se trata de que practicar estos deportes garantice una mejor visión, sino de que la actividad física puede incorporar también una dimensión de entrenamiento visual.

Por otra parte, los deportes de carácter aeróbico, como caminar a paso ligero, correr, montar en bicicleta o nadar, contribuyen a mejorar la circulación sanguínea y ayudan a controlar factores de riesgo sistémicos asociados al desarrollo de enfermedades oculares2,3. Además, el ejercicio aeróbico moderado puede producir descensos transitorios de la presión intraocular y favorecer el flujo sanguíneo ocular, efectos especialmente relevantes en personas con riesgo de glaucoma o enfermedades vasculares asociadas1,2.

De hecho, el especialista apunta que "la mejor actividad física para la salud visual no tiene por qué ser la más intensa, sino aquella que pueda mantenerse de forma constante en el tiempo". Incorporar caminatas rápidas, bicicleta o deportes que impliquen coordinación visual puede formar parte de una estrategia de prevención junto con otros hábitos saludables y las revisiones oftalmológicas periódicas. Todo ello en conjunto ayuda a cuidar la visión desde un enfoque preventivo y global y lograr así un envejecimiento saludable, la mejor inversión a futuro.


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